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20 años de TLC, de promesas de libertad a realidades de dependencia

20 años de TLC, de promesas de libertad a realidades de dependencia

Alejandro Baltazar / @Doncaracol3_0

Morelia, Michoacán.- El primero de enero pasado se cumplieron 20 años de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercia de América del Norte (TLCAN) entre Estados Unidos, Canadá y México, con el cual se eliminaron paulatinamente las barreras comerciales entre los países que lo componen.

Algunas han sido las ventajas, en término macroeconómico casi todas, tras la firma del tratado, pero de la misma manera, gradualmente las condiciones fueron cambiando y lo que inició como un acuerdo bajo la promesa de equidad comercial ha terminado en una lucha y defensa de las condiciones de cada uno.

Para el año 1993 las exportaciones de México con Estados Unidos y Canadá llegan a los 42 mil millones de dólares aproximadamente, en el año 2000 la cifra de exportaciones se había triplicado para llegar a la cantidad de 147 mil millones de dólares.

Durante esos años el porcentaje de exportaciones con destino a los Estados Unidos creció un 5 por ciento, lo que representó pasar del 85 por ciento al 90 por ciento de las exportaciones, y de la misma manera, la importancia comercial de Estados Unidos para México aumentó, puesto que para el año dos mil cerca del 88 por ciento de los productos mexicanos se enviaban a los Estados Unidos.

Durante esos años, para 1993, la inversión extranjera directa en México, de procedencia estadounidense y canadiense llegaba aproximadamente a los 3 mil millones de dólares y tras la entrada en vigor del tratado, para el año 2000 llegaron a los 13 mil millones de dólares. Lo que se entendió como una amplia instalación de empresas transnacionales en el territorio mexicano.

Significativamente la entrada de diversos productos cambió el panorama comercial mexicano para el final de los años noventa, el consumidor podía conseguir insumos y materias primas de otros países a menores costos, debido a la desaparición de aranceles.

Las importaciones de mercancías provenientes de Estados Unidos y Canadá se triplicaron en los años de 1993 a 2000, pasando de 46 mil millones a 132 mil millones de dólares

En eso rubro de las exportaciones, durante los primeros años del Tratado de Libre Comercio (1994-2000) el crecimiento promedio fue del 16.81 por ciento pero esa realidad cambió sustancialmente a partir del año 2001 el promedio se redujo al 1.9 por ciento.
De la misma forma la realidad cambió en el rubro de las importaciones puesto que en el primer periodo se llegó al 13.69 por ciento de promedio anual y a partir del año 2001 y hasta el año 2013 descendió hasta el 1.08 por ciento, por lo que México pasó de ser el principal socio comercial de los Estados Unidos a ser el tercero.

Algunos de los factores que han influido en este detrimento ha sido la entrada de China a la escena comercial internacional, por lo que las manufacturas y productos mexicanos fueron desplazados.

De la misma forma, la promesa de la agilización de los trámites para cruzar la frontera estadounidense desde México quedó en eso, una promesa puesto que en el año 2013 aún existían dificultades para que los transportes terrestres provenientes de México ingresen a los Estados Unidos.

Además las barreras arancelarias sanitarias han sido utilizadas como herramienta proteccionista por parte de los Estados Unidos hacía con sus productos, contrario al espíritu del Tratado, los casos del atún y aguacate mexicanos son ejemplo de ello.

Los beneficios del intercambio comercial no han representado un valor agregado a la economía mexicana, incluso, en algunos casos debido al Tratado se limitó el intercambio de otros productos.

En un principio, el Tratado representó la ruptura de cadenas de producción puesto que las materias primas y la forma de producir cambiaron. lo que resolvió en la desaparición de varias empresas mexicanas.

Por ello, las empresas mexicanas debieron insertarse en este modelo, por lo que sólo se permitió que el capital mexicano controlara sólo una parte de la cadena de producción, por lo que la manufactura de exportación, mejor conocida como maquilas, se posicionaron.

Estas empresas, el 30 por ciento de lo que exportan es de origen mexicano, lo que se refleja en que las ganancias sobre las mercancías beneficiaba a las empresas extranjeras que aportaban las materias primas o el capital. Un ejemplo de ello es el nivel de ingreso de los estados mexicanos fronterizos, que tienen una notable distinción con los estados fronterizos estadounidenses por la realización de trabajos similares.

Y a su vez, la diferencia entre los estados del norte de México, que tienen maquiladoras con los de sur, que aportar materias primas, es destacable, puesto que los primeros han experimentado un crecimiento mayor en las últimas dos décadas.

En fechas recientes, los presidentes de los países que conforman el TLCAN, en el marco de la Cumbre de Líderes de América del Norte, manifestaron el compromiso de resolver las fisuras que muestra el Tratado, tales como la falta de un plan de transporte y comunicación de la región, eficientar el cruce de las mercancías en todas las direcciones.

A partir de ese encuentro se dio a conocer que a partir del año 2015 iniciará el proceso de homologar trámites en las aduanas y los reglamentos de regulación. Sin especificar si contemplarán la disparidad social y económica de los países, ni dejar explicita la necesidad de proyectos cooperativos y solidarios para resarcir esas diferencias.

En 20 años ha quedado de manifiesto que el TLCAN ha mostrado ser una herramienta de impulso y crecimiento para América del Norte, lo que no ha quedado claro es si consideran a todo el territorio mexicano como parte de la región, a pesar de que la realidad exige nuevas formas de comercio de bienes, flujo de capitales, tránsito de personas y mejora en los patrones de consumo.

Por otra parte, la aparición del Acuerdo Transpacífico de Asociación Económia (TPP) aparece como una alternativa que supera al TLCAN, y que pone sobre la mesa el replanteamiento de las relaciones comerciales debido al reacomodo inevitable de la geografía económica y política mundial en las últimas dos décadas y la llegada de China como potencia, impulsor y dominador comercial.

De esta forma, el TLCAN ha mostrado ser una herramienta de impulso y crecimiento para América del Norte. No obstante, se están negociando alternativas que superan al TLCAN, como el Acuerdo Transpacífico de Asociación Económica (TPP), que incluso abarca a los tres países del acuerdo y que implica el replanteamiento de las relaciones comerciales.

En los siguientes años, quizás meses, el tratado deberá reformarse y adaptarse a las nuevas realidades de comercio de bienes, flujo de capitales, tránsito de personas y patrones de consumo.

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