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Acelerada fragmentación de bancadas en el Congreso local

Acelerada fragmentación de bancadas en el Congreso local

Una acelerada fragmentación de sus fracciones parlamentarias, es la que ha registrado la LXXIV Legislatura del Congreso del Estado a diferencia de sus antecesoras, de manera que hoy día todas las bancadas han presentado fisuras sin que haya concluido siquiera el primer año de labores.

La única bancada que no había tenido una abierta confrontación en su interior era la panista, pero esta semana eso quedó en el pasado cuando el coordinador parlamentario Javier Estrada Cárdenas, acusó a su compañero Antonio Salas Valencia de “cochupo” con PRI y Morena en la definición del auditor Superior de Michoacán.

La respuesta de Salas no se hizo esperar, y acusó a quienes dirigen el PAN estatal de ser niños con juguete nuevo que no lo saben usar.

La primera ruptura en la Cámara se dio en la bancada de Morena, al final logró ser remendada y ha resistido hasta el momento. Se trató del caso de Francisco Cedillo de Jesús quien inicialmente tras arribar como diputado guinda a la Cámara, decidió emigrar a la bancada del PRD y pedir licencia para que entrara con los amarillos su suplente Azael Toledo, dejando a Morena con un diputado menos; sin embargo, Cedillo determinó retornar a su curul posteriormente ya no en la bancada perredista, sino dentro de la guinda, en donde permanece.

También en Morena fue la segunda ruptura, se trató de Wilma Zavala Ramírez quien de plano se separó de la bancada en diciembre pasado tras ser acusada por diputados guindas de aceptar sobornos a cambio de la aprobación del paquete económico estatal para este año.

El tema presupuestal y la aprobación de nuevos impuestos también fraccionó a la bancada del Partido del Trabajo, generando dos bloques en su interior que mantienen posturas encontradas en la Cámara, uno el conformado por las mujeres: la coordinadora Brenda Fraga Gutiérrez y la diputada Teresa Mora Covarrubias; el otro, integrado por los hombres: Baltazar Gaona García y Salvador Arvizu Cisneros.

Luego vino un tercer quiebre en Morena cuando, durante el receso legislativo entre un periodo de sesiones y otro, la mayoría guinda determinó destituir a Alfredo Ramírez Bedolla como su coordinador parlamentario-

El choque ha atomizado las fuerzas morenistas, por un lado está la cohesión entre el coordinador Fermín Bernabé Bahena y la vicecoordinadora Cristina Portillo Ayala, por otro, Ramírez Bedolla que encentra refugio con su dirigencia estatal; en otro más está Laura Granados confrontada con Cristina Portillo; y al resto de los legisladores se les observa satelitales sin postra definida.

Una ruptura más dentro de las bancadas legislativas tocó las puertas de la perredista, la cual de tener ocho legisladores (con Azael Toledo), hasta el momento se ha disminuido a la mitad.

La salida de Toledo con el retorno de Cedillo fue la primera afectación para la bancada amarilla, pero no la peor, ya que en febrero pasado con la salida de la corriente Alternativa Democrática Nacional (ADN) del PRD, la fracción amarilla vería emigrar a tres de sus integrantes al ala independiente.

Además de la fisura en la bancada panista, el tema de la definición del auditor Superior de Michoacán evidenció lo que era un secreto a voces en la bancada del PRI, en donde el coordinador parlamentario Eduardo Orihuela Estefan, está aglutinado con los diputados Marco Polo Aguirre y Yarabi Ávila González, mientras que la diputada Adriana Hernández Íñiguez camina por su lado, y Omar Carreón Abud opera a manera de comodín.

Así en sus nueve meses de existencia, la LXXIV Legislatura local se ha convertido en la más mutante dentro de sus fracciones parlamentarias, tendencia que se prevé prevalezca en el resto de vida que le queda.

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