HomePrincipales“En Aguililla, estamos prisioneros en un gueto”: pobladores sobreviven sin luz, sin libre tránsito y sin paz

“En Aguililla, estamos prisioneros en un gueto”: pobladores sobreviven sin luz, sin libre tránsito y sin paz

Aguililla, Michoacán.- La población de Aguililla sobrevive a oscuras, sin poder salir del municipio y sin tener acceso a los productos y servicios más básicos, como es la luz y la telefonía.

Desde hace más de un año, la población se encuentra en medio de una pugna entre dos grupos delictivos; pero desde hace menos de un mes, se han quedado sin la posibilidad de transitar las carreteras y padecen un recurrente “apagón” de luz que en esta última ocasión, se prolongó por cinco días.

Apenas el 3 por ciento de los habitantes cuentan con luz gracias a que cuentan con plantas generadoras de energía que funcionan con gasolina, combustible que en este municipio, es vendido por particulares a un costo de 30 pesos el litro, pues las pocas gasolineras que existían han dejado de funcionar.

El corte del suministro de energía, también deja sin señal de telefonía móvil y fija a la población, gran parte de los poblados se quedan sin agua, debido a que la bomba que extrae el vital líquido del pozo funciona con electricidad.

En la comunidad de Catalinas, municipio de Buenavista, un grupo armado mantiene cerrada la circulación y controla el tránsito de vehículos. A escasos 10 kilómetros, se ubica la comunidad de El Terrero, municipio de Aguililla, donde los pobladores responsabilizan a esos civiles de las muertes de enfermos y personas graves de salud que no pudieron salir a recibir atención médica.

“Han muerto familiares de nosotros por tener el paso cerrado, varias personas han fallecido, no nada más de aquí, de Aguililla. Un muchacho de 17 años falleció, tuvo un accidente y no lo dejaron pasar”, contó una mujer originaria de la localidad “El Aguaje”.

Por los constantes bloqueos y troce de caminos, en diversos poblados de Aguililla, los productos básicos son escasos y han aumentado considerablemente su costo, pero más allá de las desventajas económicas, la guerra entre ambos bandos ha dejado familias divididas.

“Mi abuelita llora bien harto porque se siente triste, porque quiere volver a su pueblo y como tienen el paso cerrado no la dejan venir. Una vez tuvo que durar siete horas para venir para acá. Ella está en Apatzingán y yo tampoco puedo salir a verla”, contó una niña de 10 años en la comunidad de El Aguaje.

La lucha entre los grupos armados golpea la actividad económica primordial de esta región: la agricultura. Diariamente se pierde la producción de 300 hectáreas de plátano, además de limón producto de la cosecha en más de cinco mil hectáreas.

“Se está perdiendo como 100 toneladas de plátano aproximadamente al día. No se puede sacar la fruta del crucero para allá porque tienen bloqueado aquellas gentes ahí. El plátano y el limón es lo que mantiene en pie a esta gente de Aguililla y de personas de fuera que se mantienen de eso, los que compran, los que lo revenden, los transportistas y muchísimos jornaleros que vienen a trabajar a aquí”, explicó un productor agrícola.

La población asegura que los hombres armados mantienen el bloqueo como castigo por el presunto apoyo que dan los lugareños de Aguililla a otro grupo antagónico, pero rechazan esa versión y afirman no estar del lado de ningún bando.

Con tristeza y desesperación, comparan la situación que viven día a día, con la represión y segregación que vivieron los judíos en la Segunda Guerra Mundial y piden al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, que no los deje solos.

“Señor López Obrador, esta no es la paz que pedimos. Estamos en un gueto, estamos prisioneros como los judíos y los polacos en la Segunda Guerra mundial. Somos gente trabajadora, de campo, de pueblo de progreso, pero este pueblo ya no es de progreso, ya es de destrucción, de pobreza y de miseria”, expresó un jornalero.

Ante la compleja situación que viven, los lugareños marcharon el pasado miércoles para exigir al gobierno federal que haga su trabajo y garantice la paz de la población; al final, reforzaron el plantón a las afueras del cuartel de la Secretaría de la Defensa Nacional instalado en la cabecera de Aguililla desde el sábado pasado.

“No nos vamos a ir porque nos conecten la luz dos horas y media, no nos vamos a ir porque nos pongan ahí un retén a medio camino. No nos vamos a ir, queremos solución contundente de toda la problemática, queremos que el gobierno haga su trabajo nada más y si no, que se retire”, dijo un representante de la población al confrontar a un mando militar.

Cerca de 2 mil personas vestidas de blanco se sumaron a la protesta y a la exigencia de que los mandos militares en esa zona, escalen a nivel nacional sus reclamos de paz y seguridad.

Mientras tanto, personal de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y de una empresa privada especializada en eléctrica, fueron custodiados por soldados para poder atravesar los retenes de los civiles en Buenavista y así poder ingresar a Aguililla.

Durante las maniobras de reparación, soldados y trabajadores fueron custodiados por decenas de personas encapuchados que circulaban en motocicletas, pero a pesar de las labores, Aguililla durmió en la obscuridad y amaneció aún sin el servicio.

Por la mañana, un helicóptero con víveres para los militares aterrizó en el cuartel de Aguililla, lo que generó el descontento de los manifestantes que, con piedras, resorteras, cohetones y gritos, confrontaron al ejército por no intervenir para garantizar que la población cuente con los servicios e insumos básicos.

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