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Atacar a Chávez para reconquistar América del Sur: Wikileaks

Atacar a Chávez para reconquistar América del Sur: Wikileaks

Eirik Vold / Correo del Alba

La historia nos ha enseñado a los investigadores independientes a no confiar en discursos grandilocuentes de líderes políticos o sus seguidores para determinar la importancia histórica e internacional -o ausencia de ella- de los procesos políticos que lideran. Cuando ahora, tres años después de la muerte del presidente Hugo Chávez, presentaré mis tres hipótesis sobre su legado en la geopolítica regional, no me basaré, por lo tanto, en fuentes oficialistas de Caracas o en intelectuales de izquierda, sino al contrario, en los análisis de su gran adversario: el gobierno de EEUU. O mejor dicho en la gran enciclopedia que constituyen los documentos escritos por funcionarios de EEUU revelados por WikiLeaks, que muestra desde adentro la lógica, los objetivos, las estrategias y los métodos del gran aparataje diplomático que lleva la tarea de conservar o expandir el poder global de la potencia mundial má s poderosa que haya conocido la humanidad. O más preciso aún, en las palabras de los funcionarios estadounidenses en Caracas, América Latina y el mundo sobre Chávez, que reflejan el miedo, el afán de derrocar y el respeto, que una potencia como EEUU solo muestra ante un adversario de formato global e histórico.

Las hipótesis

1) El proceso político en América Latina que iniciado e influenciado por Hugo Chávez, junto con gobiernos y movimientos sociales aliados, constituye el mayor cambio geopolítico impulsado por elecciones democráticas desde el fin de la Guerra Fría.

2) Como resultado de este proceso América Latina, particularmente América del Sur, probablemente la región más rica en recursos naturales del mundo, ha alcanzado su mayor nivel de autonomía ante potencias externas en 500 años.

3) Como producto del proceso de cambio en América Latina, iniciado e influenciado por Hugo Chávez, aún con todas sus enormes fallas de corrupción, dependencia de exportación de materias primas, las mayorías (y minorías) anteriormente excluidas, principalmente los pobres, descendientes de esclavos, indígenas y trabajadores, nunca en 500 han obtenido un poder político como el que tienen hoy día.

Empecemos en Caracas, Venezuela 2010

Mientras el país suramericano se encontraba en una situación de relativa calma, sobretodo comparado a los primeros años de la gestión del presidente Hugo Chávez, un agente de la agencia de inteligencia privada, Stratfor, redactó en secreto un mensaje sobre un gran huracán desestabilizador estaba por llegar a Venezuela: “Ellos son un grupo de gente muy impresionante. Simplemente van y montan una tienda en un país e intentan tumbar al gobierno. Cuando se usa de manera correcta es más poderoso que un grupo de portaviones de combate”. El grupo en cuestión es CANVAS, una ONG (organización no gubernamental) supuestamente independiente y “pro-democracia”, surgida en Serbia como filial de la famosa ONG OTPOR.

OTPOR fue la organización que, con financiamiento de EEUU después del bombardeo de la OTAN contra Serbia, terminó de derrocar al presidente serbio Slobodan Milosevic. “Después que derrocaron a Milosevic, los chicos que manejaron OTPOR crecieron, se vistieron de trajes y diseñaron a CANVAS -Centro de Acción y Estrategias No Violentas… o en otras palabras una grupo “exportador de revoluciones” […] Todavía reciben financiamiento de EEUU y básicamente andan por el mundo tratando de tumbar a dictadores y gobiernos autocráticos, lo que no le gusta a EEUU”.

El “grupo de portaviones de combate” llamado CANVAS, según Stratfor, había trazado su rumbo hacia Venezuela. La meta: ayudar a organizaciones estudiantiles opositores a derrocar al gobierno de Chávez. Si bien para el 2010 no parecía existir un clima político apto para la confrontación –grupos y políticos opositores habían tomado distancia de métodos golpistas y en la población general la relación entre opositores y chavistas de a pie, era más cordial que nunca- los agentes habían encontrado un punto débil: Una sequía, producto del fenómeno climático “el niño” que amenazaba el sistema de generación eléctrica en Venezuela: “La clave de la debilidad actual de Chávez, es el deterioro del sector energético. Hay una grave posibilidad de que unos 70 por ciento de la red eléctrica colapse tan temprano como abril 2010.” Y así como en tiempos de sequía, la chispa más pequeña puede quemar una sábana entera, la idea era utilizar la sequía y la crisis eléctrica en Venezuela para encender al país: “Esto probablemente tendría un impacto galvanizando disturbios de una forma que ningún grupo opositor pudiera siquiera aspirar a generar. En ese momento, para un grupo opositor lo mejor sería aprovechar la situación y poner el sesgo en contra de Chávez y a favor suyo. Alianzas con los militares podría ser un elemento crítico, ya que en una situación de disturbios masivos y rechazo hacia la presidencia, sectores inconformes de las fuerzas armadas probablemente decidan intervenir (…)”.

De los líderes depuestos en las llamadas revoluciones de color promovidos por CANVAS algunos terminaron exiliados o en la cárcel -el presidente Serbio Milosevic murió en su celda en Holanda después que el Tribunal Penal Internacional le negó atención médica en Rusia. El agente de Stratfor no tenía un buen pronóstico para Chávez, ahora que CANVAS, apoyado por la musculatura financiera y de inteligencia estadounidense, apuntalaba a la cabeza del gobierno venezolano: “…Chávez no es nada en comparación a los antiguos regímenes soviéticos” que ya sucumbieron.

El rol de las ONGs

Los correos internos de Stratfor sobre CANVAS en Venezuela, publicados por WikiLeaks, muestran la anatomía de un intento  de usar ONGs extranjeras y estudiantes venezolanos para provocar “la intervención de los militares” y derrocar el gobierno de Chávez. Pero es solo un caso individual, la punta del iceberg en cuanto a la intervención ilegal de EEUU en Venezuela. La colección de documentos llamada “Cablegate”, documentos de las embajadas y consulados de EEUU en el mundo, enviados a la cancillería en Washington entre 2004 y 2010 revela un intervencionismo persistente, sistemático y a gran escala para debilitar, doblegar o abortar el proceso de cambio iniciado por Chávez. Entre los documentos que mejor resumen los principales componentes de la estrategia, se encuentra un cable enviado desde la embajada de EEUU a Caracas  el 9 de noviembre 2006: “En agosto 2004, el embajador describió la estrategia de 5 puntos del equipo país para guiar las actividades en Venezuela para el período 2004 – 2006. El enfoque de la estrategia fue: 1) fortalecer instituciones democráticas; 2) Penetrar la base política de Chávez; 3) Dividir al chavismo; 4) Proteger intereses económicos de EEUU y 5) aislar a Chávez internacionalmente” . [1]

El mismo documento revela que a través de la embajada la supuesta agencia de asistencia y desarrollo OIT había repartido más de 1,1 millones de USD para este fin y llegado directamente a 238000 adultos “en 3000 foros, talleres y sesiones de entrenamiento […]proveyendo oportunidades para activistas de oposición para interactuar con chavistas duros, con el efecto deseado de alejarlos lentamente del chavismo”.

En total, el esfuerzo de las cinco estrategias para derrotar al proceso de cambio en Venezuela incluía entre 2004 y 2006 “la participación en la creación de 300 organizaciones de la sociedad civil”. Tomando en cuenta que solo uno de ellos, según Brownfield llegó a no menos de 600 000 venezolanos en zonas de bajo ingreso –precisamente la base política de Chávez- se puede presumir que EEUU llegó a influir a millones de ciudadanos que no conocían la agenda ni de las ONGs ni de su financistas.

Las relaciones entre partidos políticos, como AD y Primero  Justicia con EEUU es bien conocida. Más sorprendente tal vez, es un documento enviado de la embajada de EEUU en Caracas el 14 de septiembre 2009, titulado, “Partido opositor Podemos pide asistencia de EEUU para enfrentar a Chávez”. En el documento, el embajador Patrick Duddy describe la última de una serie de reuniones, probablemente secretas, donde el líder de PODEMOS Ismael García pidió la intervención de EEUU contra Chávez. Duddy concluye algo decepcionado que  García y PODEMOS “(…) fueron incapaces de presentar una estrategia para ampliar el apoyo de la oposición en la población y más bien pidieron que EEUU interviniera para ayudar a PODEMOS a enfrentar a Chávez”.

Otra estrategia interesante, propuesta por una fuente de la embajada en Caracas, fue descrita en un documento enviado el 31 de diciembre 2004. “Debemos recolectar […] información sobre actividades de seguidores corruptos de Chávez. Estos asuntos que no marcan la agenda hoy por hoy, pero eventualmente darán grandes dividendos”.

Pocos lugares en el mundo EEUU utilizó recursos diplomáticos y de ayuda humanitaria, de forma tan masiva, sofisticada y multifacética para derrocar un gobierno democráticamente electo por su pueblo, como en Venezuela.

Sin embargo para apreciar la importancia histórica y geopolítica de Chávez hay que buscar también entre los documentos originados fuera de Venezuela. Un conteo rápido da 5982 documentos diplomáticos sobre Hugo Chávez, con lo cual el presidente venezolano parece el jefe de estado más nombrado por la diplomacia de EEUU en el mundo (excepto los presidentes de EEUU Bush y Obama). E igual o más importante, una gran cantidad de los documentos sobre Chávez provienen de otros países, incluyendo Europa, África y Asia, pero sobretodo América Latina.

Entre los miles de documentos, hay un cable del 18 de junio 2007 cuyo título y meta data lo dicen todo. El documento se llama “Una perspectiva Cono Sur sobre cómo hacer frente a Chávez y reafirmar liderazgo de EEUU”. La estrategia es clara: para recuperar la hegemonía sobre América Latina era necesario derrotar a Chávez.

Para preparar la estrategia se utilizó el aparataje diplomático y de inteligencia (mucho del personal diplomático de EEUU evidente, lleva tareas de inteligencia, espionaje e intromisión no permitidas según las convenciones internacionales que rigen las reglas de la diplomacia) de las embajadas de EEUU en nada menos que seis países: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Uruguay y Paraguay. Otro documento preparado por las mismas embajadas el mismo año relata los aspectos de la geopolítica chavista que EEUU tanto temían: “Estimular la multipolaridad […] Promover la integración latinoamericana y caribeña, fortalecer la posición internacional de la economía internacional, promover un nuevo régimen de defensa hemisférica, consolidar y diversificar relaciones internacionales”. Si bien EEUU califica de “distorsionada” esta visión geopolítica y critica el uso de los “petrodólares” venezolanos para lubricar el proceso integracionista, los estrategas geopolíticos que elaboraron los documentos consideran a Chávez como “un enemigo formidable”, “con una visión -y que avanza- con pasos calculados para alcanzarlo”.

En el documento del 18 de junio 2007 se advierte sobre la necesidad de “mejorar la inteligencia sobre Chávez en todos nuestros países”, o sea en todo el Cono Sur. Extrapolada a la coyuntura geopolítica actual, la estrategia de “contrarrestar a Chávez para reafirmar liderazgo de EEUU”, sugiere que para EEUU una posible caída del gobierno de Nicolás Maduro, llevaría  a la caída o el debilitamiento de todos los gobiernos progresistas y su margen de maniobra de administrar de forma independiente sus recursos y relaciones internacionales.

El esfuerzo por aislar a Chávez no era de nueva data. Los documentos publicados por WikiLeaks revelan que el año 2005 se intensificó el esfuerzo por presionar a Brasil, la mayor potencia de América Latina, a que traicionara a su aliado Venezuela. Los funcionarios de EEUU intentaron convencer a varios ministros del gobierno de Lula, con argumentos de que Venezuela representaba “una amenaza” para Brasil. Un documento enviado el 15 de marzo 2005 revela que el embajador de EEUU hasta pidió al canciller brasileño Jorge Amorim que espiara contra Venezuela. Pero a pesar de algunas diferencias políticas y cierta competencia por el liderazgo de la región entre Chávez y Lula, el rechazo de los brasileños, reportado por un decepcionado embajador estadounidense, fue sorprendentemente contundente: “Amorim [entonces canciller de Brasil] dijo que Chávez había sido democráticamente electo, en una elección general luego reafirmado en un referéndum, disfruta de apoyo doméstico sustancial, es una figura popular en la izquierda internacional y el líder de una potencia principal en el continente”. “Los brasileños no lo compraron” constata un decepcionado embajador en otro cable del mismo año.

Otros documentos revelan que los medios de comunicación privados en toda la región han sido mucho más dispuestos a sembrar la división entre Venezuela y sus aliados que los gobiernos. Cables WikiLeaks que documentan una serie de reuniones con una de sus fuentes más importantes en América Latina, revelan que los países europeos dispuestos a unirse al esfuerzo por combatir a Chávez son Gran Bretaña y Holanda.

Igual que injerencia para infiltrar, dividir y derrotar el proceso político dentro de Venezuela, el esfuerzo para atacar a Chávez a nivel global también fue multifacética. No solo se trataba de presionar o convencer a gobiernos, sino también organismos multilaterales. Un documento del 30 de diciembre 2004 relata que una fuente principal de EEUU sobre Venezuela, consideró a Insulza como una buena opción como secretario general de la OEA para contrarrestar a Chávez. El financiamiento del gobierno de EEUU para proyectos “de desarrollo” en Venezuela no solo estaban destinados a socavar la democracia interna en Venezuela, sino que también formaba parte del esfuerzo internacional contra Chávez. Un documento enviado de la embajada de EEUU en Caracas el 9 de noviembre 2006 da los detalles: “También DAI [Development Alternatives Inc, otra agencia de EEUU] ha traído a docenas de líderes internacionales, profesores universitarios, miembros de ONGs y líderes políticos, Venezuela  para participar en talleres y seminarios, quienes luego retornan a sus países con una mejor comprensión de la realidad venezolana, convertidos en fuertes abogados de la oposición venezolana.”

La posterioridad nos confirma que ni “el grupo de portaviones de combate”; el masivo y abierto apoyo a los actores del golpe militar del 2002; la musculatura financiera y operativa de EEUU que infiltró al chavismo en secreto bajo la manta de la diplomacia; la campaña mundial para aislar a Venezuela, lograron provocar la violencia, el debilitamiento o las bases para una intervención que impidiera la histórica victoria electoral de Chávez en 2012. Lo cual demuestra la enorme capacidad de resistencia de Chávez ante el intervencionismo  de la superpotencia mundial más poderosa que haya conocido la historia de la humanidad. Sin embargo es probable asumir que la gran mayoría de los métodos y estrategias empleados entre 2004 y 2011, revelados por los documentos WikiLeaks siguen vigentes, con la intención de dar los “dividendos” que desde 2004 están esperando Washington, en su lucha por recuperar la hegemonía de la región con la mayor concentración de riquezas naturales del planeta.

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