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¿Avanzará México hacia su primavera?

¿Avanzará México hacia su primavera?

Rogelio Sosa / @Michoacan3_0

Estamos llegado a un invierno que coincide con los límites de una época para México marcada por un ejercicio cavernario del poder público como nunca antes se vivió con el viejo PRI Gobierno. Éste “nuevo” PRI Gobierno, ha mostrado en los dos años de Peña Nieto los extremos a los que puede llegar un grupo corrupto y depredador capaz de  cometer los peores crímenes contra los ciudadanos a los que supuestamente debiera servir.

En la envoltura de los rituales formales y a más de dos meses de los hechos de Iguala, resulta grotesco que se movilicen todas las corporaciones represivas para “buscar” a los 43 estudiantes desaparecidos, al tiempo que se insiste –con la sola declaración de tres sicarios- que fueron asesinados e incinerados desde la noche de su aprehensión por los policías municipales con la complicidad de quienes ahora “los buscan”.

Las preguntas obvias son ¿con casi un centenar de individuos aprehendidos por su participación en la detención y desaparición de los estudiantes, sólo tres han podido declarar?, y ¿Acaso los Abarca no han podido confesar que sucedió con los estudiantes?

Pero, más allá de las coartadas esgrimidas por el Procurador Murillo Karam, ¿no es cierto que, si se consideran los días que el Exgobernador Aguirre y el propio Murillo dieron a los asesinos del 26 de septiembre y a quienes detuvieron y desaparecieron a los estudiantes, tales homicidas tuvieron todo el tiempo que quisieron para asesinar, trasladar y/o esconder a los muchachos?

Ahora se sabe que el ejército sí intervino, entregando a los jóvenes a grupos criminales y negándoles la protección que debieron haberles dado. El Procurador justifica la acción diciendo “que fue mejor que no intervinieran”.

Igualmente, a la luz del hecho por demás salvaje de desollar esa noche del 26 de septiembre a uno de los estudiantes y tirarlo a las pocas horas en las calles de Iguala muestra la pretensión del Estado Mexicano de profundizar su política de control social mediante el terror. Intentando aplicar la doctrina del shock que paraliza a millones con actos focalizados extremos para someter a toda la población a cualquier designio del Estado.

Todo lo anterior configura un escenario de crímenes, abyección y cinismo  nunca visto en México desde el período de la conquista española. En aquella época se torturó, asesinó y masacró a la población por las riquezas de las naciones mesoamericanas bajo los signos de la espada y la cruz. Ahora, el PRI Gobierno y un grupo mínimo de oligarcas saquean igualmente al país con los mismos métodos extremos usando falsamente las banderas de la modernización y la democracia.

Pero, al invierno sigue la primavera y en México, la extrema agresión del Estado en Iguala descubrió en el espejo nacional quien es quien entre todos los actores e instituciones. Los partidos políticos aparecieron así como parte de los responsables directos por acción u omisión. Es claro ya que los hechos de Tlatlaya y de Iguala más la corrupción de la pareja presidencial tienen en jaque al Estado mismo.

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