HomeDerechos Humanos“Cada 3 horas un feminicidio; el Estado sienta las condiciones para que se reproduzca la violencia contra la mujer”

“Cada 3 horas un feminicidio; el Estado sienta las condiciones para que se reproduzca la violencia contra la mujer”

“Cada 3 horas un feminicidio; el Estado sienta las condiciones para que se reproduzca la violencia contra la mujer”

En México, el fenómeno del feminicidio es uno de varios que ha crecido de manera alarmante en los últimos años, esto sin que las diversas administraciones, tanto federales como estatales, hayan podido implementar acciones concretas para detener la problemática.

Las expresiones más significativas de la violencia feminicida han sido ubicadas en Cd. Juárez y más recientemente, en el Estado de México, sobre todo desde que Enrique Peña Nieto era gobernador de la entidad. Sin embargo, gracias al trabajo de organizaciones de la sociedad civil se ha podido evidenciar que este fenómeno no es exclusivo de ciertas zonas del país, y que, a la fecha, ya es una problemática que aqueja a gran parte del territorio.

“El feminicidio es un fenómeno que no sólo se ha extendido en todo el país, sino que se ha venido naturalizando de una manera bastante aberrante (…) En nuestro país cada 3 horas con 20 minutos le arrebatan la vida a una mujer”, explicó Francisca Daniela, defensora de los derechos de las mujeres y una de las impulsoras de la campaña “ni una menos”.

La abogada y dirigente de la organización “Pan y Rosas” habló sobre este fenómeno que aqueja al país. Al participar en el foro “Violencia de Estado”, desarrollado en la Facultad de Ciencias de la UNAM, cuestionó los mecanismos que el Estado ha implementado, pues, dijo, no han resultado eficaces.

De manera particular habló de la creación de fiscalías especiales para atender la problemática, las cuales, aseguró: “las miles de asesinadas en este país han demostrado que son inoperantes y que no pueden llevarse hasta el final nada, porque implica cuestionar a las instituciones y al Estado, y a las autoridades implicadas incluso a las fuerzas represivas”.

Añadió que la violencia contra las mujeres ha alcanzado niveles preocupantes desde la declaración de guerra de Felipe Calderón. Aseguró que si bien el feminicidio no nació con la militarización “sí los asesinatos de mujeres se incrementan alarmantemente”.

“El feminicidio es un fenómeno político y se les asesina por su condición de mujeres, donde esta implícitamente la cuestión de la tortura, la cuestión de una violencia extrema (…) un delito que se comete de forma impune, en el marco de un colapso constitucional y que implicaba una fractura del Estado lo que favorecía la impunidad”, dijo.

La defensora abundó en la responsabilidad del Estado sobre la problemática. Cuestionó el hecho de atribuir los altos índices de violencia contra las mujeres a una falla o incapacidad en las instituciones, pues, manifestó, el propio Estado reproduce los elementos que incentivan la violencia.

“Consideramos que el feminicidio evidentemente es un crimen de Estado, pero es un crimen de Estado por que (el Estado) sienta las condiciones para que produzca y se reproduzca impunemente la violencia contra las mujeres, pero además en el marco que impone roles establecidos para garantizar la opresión y en donde las mujeres son consideradas mercancías desechables e incluso mercancías sexuales todos los días, lo que incluso vuelve a dar cuenta del desarrollo de las redes de trata que se han dado en todo el país y que está íntimamente relacionada con el fenómeno del feminicidio”, señaló.

En este sentido reiteró que el Estado no falla, y por el contrario “es un Estado que trae inherente todas estas contradicciones y que de facto las perpetúa y las garantiza”.

Por otro lado, recordó que durante varios años los gobernantes han insistido en negar la problemática de feminicidios en diversos estados de la república. Citó el caso especificó del Estado de México en donde tanto el gobernador actual como su antecesor negaban la existencia del problema y lo subordinaban.

“El gobierno hasta hace unos meses estaba en contra de reconocer que había un problema de feminicidio, como el caso del Edomex, en donde Eruviel (Ávila) declaraba que había cosas más importantes que resolver que el asesinato de las mujeres, y que incluso Peña Nieto, cuando era gobernador del Edomex, decía que “evidentemente era una cuestión política para desprestigiar mi campaña electoral rumbo a Los Pinos”, cuando ya era evidenciado a nivel internacional que México se convirtió en el bastión de los feminicidios”, dijo.

La defensora aseguró que para Estado mexicano el erradicar el fenómeno no es una prioridad. Dijo, además, que el Estado es incapaz de resolver esta problemática por lo que sería necesario el reconocimiento de las propias mujeres como el sujeto de cambio.

“Consideramos que este Estado es incapaz de resolver algo hasta el final y y que la vida de las mujeres es lo último que le interesa (…) Cuando hablamos de asesinato de mujeres puede ser corto en cuanto a lo que implica,  puede demostrarse poco la serie de violencia más cruente que viven, porque (la violencia feminicidio) implica desde la persecución, hasta la violación, la tortura que termina con el asesinato, es todo un mecanismo que el Estado garantiza y perpetua. Y que incluso hace caso omiso.

“Al ser el feminicidio la expresión de una larga cadena de violencia contra las mujeres, qué tendríamos que hacer las mujeres (…) Las mujeres tendrían que pensar que ellas mismas son sujeto para poder frenar toda esta problemática, de la mano de interlocutor íntimamente con los movimientos sociales que vienen denunciando al Estado. El cese al feminicidio tiene que ser parte de la reactivación de un  gran movimiento democrático, que exija el cese de todos los métodos de las fuerzas represivas, como la desaparición forzada”, señaló.

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