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Carlos Herrera, el secretario que nunca fue secretario

Por Juan Espinoza Madrid

 

El día de hoy Carlos Herrera, secretario de Gobierno de la actual administración que encabeza Silvano Aureoles Conejo, anunciará a su equipo de trabajo su salida como encargado de la política interna de Michoacán, iniciando con ello su aventura por alcanzar la candidatura al gobierno estatal por la alianza PAN-PRI-PRD.

 

La llegada de Carlos Herrera a la SEGOB, tiene como antecedente su licencia a la alcaldía de Zitácuaro, municipio que en su segunda elección apenas logró ganar en la mesa y defenderlo en los tribunales electorales, lo que causó inconformidad social, y que ha ocasionó que en su municipio haya aumentado el rechazo a su persona de manera exponencial; hoy por hoy, Herrera no volvería a ganar esa alcaldía.

 

Carlos Herrera es un político novicio, limitada su experiencia a la alcaldía de Zitácuaro y a un periodo efímero en la SEGOB, nunca ha tenido un liderazgo de carácter estatal, incluso puedo afirmar que no ha recorrido todo el estado, por consecuencia no se le conoce, y esa condición lo limita a identificar a los liderazgos y sectores de las regiones michoacanas. La ausencia de lo mencionado, evita que tenga estructura territorial para promoción y defensa electoral.

 

Como secretario de Gobierno, Carlos Herrera, tomó protesta, pero nunca tomó posesión; fue raro verlo atendiendo a los grupos sociales (normalistas, maestros, antorchos, sindicatos, comuneros, etcétera), aquellos que siempre colocan en riesgo la gobernabilidad de Michoacán. No se encargó de la política interna del estado, y la ocasión que intentó resolver un conflicto social de manera directa, fue retenido por comuneros en Zitácuaro (como olvidar que puso en altavoz al gobernador para que dialogara con los protestantes, y fue el propio Silvano Aureoles quien le tocó acudir y resolver en persona, demostrando la ineficiencia de Herrera para atender ese tipo de conflictos).

 

En la parte de atención al Congreso del Estado, el otrora presidente municipal de Zitácuaro, no logró hacer conexión con los diputados locales, a su llegada intentó hacer puentes con Morena, pensando que esa ruta debía tomar para alcanzar los acuerdos de interés del gobierno, haciendo a un lado al PAN, PRI, PVEM y a la Representación Parlamentaría, lo cual le resultó en un error político legislativo. Al intentar recomponer se quedó en el camino, ya no logró hacer click con los “aliados” del gobierno, y en los pocos momentos de acuerdo, Herrera no les cumplió la parte que le correspondía (hoy hay irritación en diputados porque se va y no les cumplió, para ellos no es un político serio).

 

Herrera desestimó el trato a los diputados aliados, lo que le complicará de manera importante sus aspiraciones para encabezar la candidatura al gobierno estatal por la alianza, y es que es bien sabido que, por no tomarlos en serio y no cumplirles acuerdos, tiene de manera automática un rechazo importante por panistas y priistas de gran calado en el estado, aunque él pretenda hacer creer que no.

 

Carlos Herrera es una mala apuesta, no garantiza que se alcance la unidad y respaldo pleno de los aliados, tendría una candidatura sin solidez, además, sus antecedentes como alcalde y secretario no dan prueba de estar listo para conducir el estado, siendo por tal motivo un riesgo muy grande que el gobernador se la juegue con él, y no sólo por que no garantiza siquiera ser competitivo, sino porque su falta de capacidad y experiencia no garantiza el desarrollo de Michoacán.

 

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