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Con Javier Duarte avanzó el crimen y hay cacería de periodistas en Veracruz

Con Javier Duarte avanzó el crimen y hay cacería de periodistas en Veracruz

 /Revolución TresPuntoCero

El contexto de agresiones y violencia ejercida contra la prensa ha sido denunciado no sólo por organizaciones nacionales, sino por instituciones de carácter internacional que han calificado a México como un país en donde ejercer el periodismo es de alto riesgo, por presiones de diversos frentes como el crimen organizado y las autoridades.

De manera particular, durante el más reciente informe presentado, la organización Freedom House calificó por 5to año consecutivo a México como un país no libre para la prensa. En tal sentido, Javier Garza, coordinador del proyecto Periodistas en riesgo, mencionó que este hecho resulta particular sobre todo después que el gobierno ha creado dos herramientas para la protección a periodistas: el Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, y la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Cometidos en contra de la Libertad de Expresión (FEADLE).

En este sentido, de acuerdo a datos de la organización Artículo 19, revelados en el informe “Estado de censura” presentado en el mes de marzo, cada 26.7 horas es agredido un periodistas en el país, hecho que pone en evidencia que en lo que va del sexenio peñista se duplicaron las agresiones, pues comparado con su antecesor, Felipe Calderón, un periodista era agredido cada 48.1 horas. Artículo 19 también subrayó la ineficacia del Mecanismo de Protección a Periodistas así como de la FEADLE.

Ambas organizaciones mencionan a Veracruz como la entidad donde la situación que viven periodistas es más alarmante. Artículo 19 da cuenta que hasta el mes de junio, documentó 37 casos de desplazamiento forzado por las condiciones de hostigamiento y persecución, a esto se suma los más de diez periodistas asesinados tan sólo en lo que va de la administración de Javier Duarte.

El más reciente hecho en el cual se involucra a las autoridades veracruzanas con ataques en contra de periodistas es el asesinato del fotoreportero Rubén Espinosa, cuya investigación ha estado llena de inconsistencias.

Al respecto, el periodista Emiliano Ruíz Parra habló sobre las condiciones que deben enfrentar los periodistas en Veracruz desde que Duarte llegó al poder. Al participar en una conferencia en el marco del tianguis de libro en Reforma—organizado por la Brigada Para Leer en Libertad- detalló que al llegar a la gubernatura Duarte, el crimen organizado tuvo un avance importante así como el fenómeno de la persecución a periodistas.

“Duarte llegó en 2010. Él fue secretario de Finanzas de Fidel Herrera, ganó por un punto porcentual y con todas las mañas del PRI. Gana y su sexenio se convierte en un desastre verdadero para Veracruz: la deuda pública se multiplica por 10, pasa de unos tres millones a más de 30 mil millones, es decir hay un gasto excesivo. Hay también un avance de los grupos del crimen organizado muy importante y empieza a haber, como no lo hay en ningún otro estado, una cacería de periodistas incomodos al gobierno”, dijo.

En este sentido recordó el caso de Gregorio “Goyo” Jiménez de la Cruz, periodista que desempeñaba su labor en el municipio de Coatzacoalcos, Veracruz, quien fuera secuestrado y encontrado sin vida seis días después.

“El 5 febrero de 2014 nos enteramos que habían secuestrado al colega Gregorio Jiménez de la Cruz en Coatzacoalcos, al sur de Veracruz, un puerto petrolero que por muchas razones debería ser muy próspero pero no lo es, en realidad es muy pobre. Ese día habían secuestrado en la mañana a ‘Goyo’, y de repente se cumplía un número fatal para la prensa veracruzana que era el número 10. Gregorio estaba a punto de convertirse en el periodista número 10 asesinado por el gobierno de Javier Duarte”, manifestó.

Detalló que antes del caso de “Goyo” ya estaba el asesinato de la corresponsal de la Revista Proceso en Veracruz, Regina Martínez. La periodista es una víctima también del gobierno de Duarte y cuya investigación del crimen, al igual que en otros, se desvirtuó, alejándose de su actividad periodística e intentando hacer creer que se trataba de un “crimen pasional”.

Ruíz Parra recordó que tras el asesinato de “Goyo”, un grupo de periodistas realizó una visita al estado de Veracruz con el afán de realizar una misión de observación y analizar lo que sucedía en la entidad gobernada por el priísta Duarte. En este sentido señaló que luego de la visita, se pudo encontrar que en Veracruz hay colusión importante entre gobierno y crimen organizado, en donde resulta difícil separar a estos dos actores.

“Lo que encontramos en Coatzacoalcos es una fusión, una simbiosis, una mezcla imposible ya de distinguir y separar entre las autoridades, el poder legal, el poder que uno elige en las urnas y el otro poder, el ilegitimo, el criminal (el de la delincuencia organizada). Ya no hay en muchas regiones del país una línea clara, una raya que nos permita decir ‘aquí se acaba el crimen y empieza el Estado’”.

Al respecto, añadió que para la ciudadanía en Veracruz, así como en otras entidades, ya no existe la confianza de que al denunciar, las autoridades investigarán y resolverán los delitos, pues se teme que con quien se acude sea parte de los criminales que les hizo daño.

“Para mucha gente que vive en Veracruz, en Guerrero, en Tamaulipas, en el Edomex, en Michoacán, esto ya no es así, que haya autoridades que investiguen. Ya es levantar un acta y no saber si el Ministerio Público está trabajando también con los que te robaron y en ese momento les va a echar un telefonazo; no se sabe si los de la patrulla son los que se metieron a tu casa, en fin, esta sensación de indefensión, de impotencia se da, en donde ya es como una mantequilla que se funden el crimen y el Estado”, expuso.

En este sentido añadió que desde que Duarte tomó el gobierno, en cada caso de periodistas asesinados la criminalización de la víctima se ha presentado como un factor repetitivo, en donde se trata de justificar su muerte.

“Así están los colegas de Veracruz, que la rutina desde que Duarte es gobernador, es que todo los casos de periodistas asesinados son criminalizados, se trata de decir que fueron víctimas de un robo, o que seguramente andaban en malos pasos, que eran manzanas podridas, que se buscaron su muerte. Hay un caso de 3 periodistas asesinados de un solo jalón en Veracruz, que fueron mutilados, hechos pedacitos, metido en bolsas y tirados al drenaje. En este caso la procuraduría de Duarte nos dice que seguramente andaban con los Zetas, y así se repite el patrón. Con Regina nos dijeron que tenía un problema sentimental, un amante despechado y entró a apuñarla. Con ‘Goyo’ resultó que su concuña estaba enojada, que se enojó por una nota y lo mandó matar”, manifestó.

En lo referente citó el caso de Moisés Sánchez Cerezo. Dijo que en este crimen, luego de ser encontrado el cuerpo sin vida del periodista, “no le quedó de otra al gobierno más que decir que fue el presidente municipal quien lo había mandado matar. Ese alcalde por cierto está prófugo, y parece que no hay mucho interés en encontrarlo y por lo tanto el asesinato de Moisés esta impune”.

Asimismo hizo mención del reciente asesinato de Rubén Espinosa. Expresó su preocupación ante el hecho de que el DF ha dejado de ser el lugar seguro para los periodistas que se autoexilian de sus lugares de origen buscando la protección.

También expresó su rechazo ante el hecho que en la investigación de la PGJDF no se ha tomado como línea central la actividad de Rubén y las amenazas de las que fue víctima en Veracruz.

“Resulta que esta burbuja que es el DF, y que pensábamos que todos los colegas iban a estar seguros, tranquilos, fuera del alcance de esta narco política, pues no, se rompió esta burbuja. Lo que me pareció más escabroso es los siguientes días de las masacres. La estrategia del GDF de inventarse una telenovela, en donde se pudiera decir que de alguna manera se buscaron su muerte. Usaron periódicos, uno que se llama La Razón, y se convirtió en una suerte de vocería de la PGJDF, en algún momento el Reforma también les compró la idea de una fiesta, que se había salido de control, en donde estas 5 personas convivieron con sus asesinos.

“Después de esa construcción, que por cierto les duro 2 días, porque no podía sostenerse, se les cae la tesis de la fiesta, y se inventan una relación entre Colombia y la Narvarte, tratando de poner un asunto de drogas porque en el lenguaje policiaco, colombiano significara narcotraficante, delincuente, prostituta. Ahí se construyeron otra historia para limpiar la imagen de Duarte”, expuso.

Reiteró que resulta preocupante esta situación en donde autoridades se niegan a investigar el trabajo periodístico de las víctimas e intentan construir historias paralelas para diluir responsabilidades de funcionarios.

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