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Con un conflicto sin resolver, llega la UM al 2018

Con un conflicto a cuestas sin resolver, el año inició para la Universidad Michoacana con una aparente tregua entre sus autoridades y los trabajadores académicos, manuales y administrativos que mantienen la demanda de pagos en sus prestaciones.

Cabe señalar que pese a haber iniciado el periodo vacacional decembrino, la semana anterior se mantuvieron las movilizaciones de los sindicatos de Profesores y Único de Empleados (SPUM y SUEUM respectivamente), hasta que el viernes pasado se anunció el pago de las quincenas del mes de diciembre, con el pago pendiente de prestaciones sindicales y de fin de año.

Ante el déficit financiero por el que atraviesa y cuya ruta de solución parece incierta, la Universidad cerró el año con prácticamente 60 días de inactividad, luego que desde la última quincena de octubre –cuando empezaron los pagos irregulares de salarios-, los paros de brazos caídos de ambos gremios la mantuvieron paralizada casi en su totalidad, con un rector prácticamente ausente de la escena pública y un escenario que no deja de ser riesgoso al tener que operar este 2018 de nueva cuenta con un presupuesto recortado por el Congreso estatal, por 2 mil 726 millones 310 mil 443 pesos, calificado de entrada como insuficiente tanto por el rector Medardo Serna González como por los gremios.

El presupuesto planteado al Congreso y Finanzas del gobierno estatal por la UM fue 3 mil 630 millones 264 mil 483.49 pesos, de los que 3 mil 243 millones 395 mil 953 pesos, corresponderían solamente a devengar el pago de salarios “de su personal académico y administrativo en activo, así como las pensiones de sus jubilados”. El recurso restante del presupuesto planteado, se indica en un documento de la Rectoría, “tiene que ver con el gasto operativo de la institución, que incluye la manutención de los alumnos de sus albergues estudiantiles”.

Entre la fiesta y la realidad

Justo el 15 de octubre del 2017, se cumplieron formalmente los cien años de vida de la Universidad Michoacana.

En la fecha, homenajeada por la mañana en la sede legislativa, el Congreso le otorgó el título de Benemérita a la institución que en los últimos tres años le ha recortado el presupuesto. Más tarde en el Primitivo y Nacional Colegio de San Nicolás de Hidalgo, alma mater de la institución, Serna González apenas si aludió a la situación difícil. En la danza de la retórica, señaló que había problemas pero que la institución tenía prestigio y trascendencia históricas capaz de remontar cualquier escollo.

Se equivocó. Doce días después, el 27 de octubre, en un escenario muy distinto al del discurso fiestero, ante el Consejo Universitario, presentó los datos duros de un déficit que él mismo anunciara desde principios del 2017, pero que en la dinámica de los reconocimientos por aquí y por allá a la centenaria Casa de Hidalgo, apenas si fue mencionada y tomada en cuenta. Serna anunció que ya no había recursos y que era prácticamente imposible pagar la última quincena, al igual que se requerían 850 millones de pesos para cubrir las necesidades del cierre de año.

El discurso cambió desde la autoridad. Fue la última vez que sesionó además el Consejo Universitario, máximo órgano de gobierno universitario, al igual que prácticamente la última vez que también apareció en público el rector, quien ha mantenido su presencia mediática a través de algunos videos y comunicados de su área de prensa, en los que el discurso reiterativo es que se “sigue en la gestión” para lograr los dineros necesarios.

De acuerdo con declaraciones anteriores del propio rector, se requieren 120 millones por quincena para el pago de nómina a 8 mil asalariados en la institución. Tres semanas antes al inicio el 22 de diciembre del periodo vacacional, señaló que se requerían 650 millones de pesos.

El pasado viernes 29 de diciembre Serna anunció que se habían logrado 181 millones de pesos de recursos extraordinarios de la federación, a través de la Subsecretaría de Educación Superior de la SEP, y aunque de acuerdo a su versión a través de un comunicado, complementar los recursos necesarios dependía del apoyo del gobierno estatal, finalmente no se supo si éste lo apoyó, aunque lo más probable es que no fue así ya que solo se pagaron las quincenas de diciembre con esta cantidad, sin cubrirse bonos sindicales y prestaciones de fin de año como son los aguinaldos.

Esos pendientes del 2017, y un emplazamiento a huelga previsto para el 15 de febrero por SPUM y SUEUM, son parte de este escenario de arranque de un nuevo año para la Universidad Michoacana.

 

 

 

 

 

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