HomeDerechos HumanosDerecho y creencia, cara a cara por aborto en Palacio Legislativo

Derecho y creencia, cara a cara por aborto en Palacio Legislativo

Este lunes en Michoacán, una vez más el derecho y la creencia midieron fuerza en torno al tema del aborto. El escenario fue Palacio Legislativo y sus inmediaciones en donde, más allá de las argumentaciones de los especialistas, del color, la anécdota y el rezo, el saldo de la jornada es similar a muchos vividos: la dificultad de acuerdo o coincidencia sobre un tema que polariza a la opinión pública.

El motivo fue la realización del Foro “Regulación, estigma y sentencia social: la difícil decisión de una mujer”, a propósito de la iniciativa de reforma al Código Penal de Estado –presentada en julio pasado por el diputado Norberto Antonio Martínez Soto- para despenalizar el aborto durante las 12 primeras semanas de gestación.

Fueron tres los panelistas participantes quienes abordaron el tema de la irrupción del embarazo desde el punto de vista médico, jurídico y social.

El doctor Alfonso Gerardo Carrera Riva Palacio, miembro fundador de Global Doctors for Choice, recordó que el artículo primero de La Ley General de Víctimas obliga que en todos los ámbitos y para todas las autoridades se atienda a las víctimas, “y de ahí se desprende la Norma 046 que es el mínimo de aplicación obligatoria en toda la República Mexicana, en donde se dice que los servicios de atención médica deberán presentar los servicios de interrupción voluntaria del embarazo permitidos por Ley, como lo es la violación en todos los estados.

“El problema es que pese al mandato legal, lo que está ocurriendo en la República Mexicana es que niñas de diez a 13 años llegan violadas y no las quieren atender bajo el argumento de que no se puede hacer nada”.

El también miembro titular del Colegio Mexicano de Ginecología y Obstetricia, así como de la Asociación Mexicana de Medicina de la Reproducción, apuntó que una menor violada que llega con embarazo al sistema de salud, generalmente no ha sido violada sólo una vez sino en múltiples ocasiones, “el 80 por ciento de los casos ocurre en la misma familia, el padre, padrastro, abuelo, primo o tío son quienes lo realizan.

“En medicina la ética médica exige cinco principios, autonomía, beneficencia, no maleficencia, justicia y secreto profesional, y la autonomía es que la paciente decida lo que debe ser para ella”.

Refirió que México no cumplió la Meta del Milenio en 2015 que era reducir tres cuartas partes de la mortalidad materna registrada en el 2000, “y la razón fue que no entramos a interrumpir embarazos; en la semana 40 de este 2019, una de cada diez mujeres murieron por un aborto inseguro, el cual práctica gente que no sabe y con lo que no debe; en México se realizan un millón de abortos al año”.

Y agregó: “Hay médicos que piensan que el aborto es inmoral, otros pensamos que es un derecho, no las vamos a dejar morir, el desconocimiento de la Ley no te exime de responsabilidad para cumplirla, el problema es que eso no te lo enseñan en la escuela”.

Al lugar se dieron cita grupos antiabortistas, la mayoría permanecieron fuera de Palacio Legislativo rezando, pidiendo a la virgen “librarnos del aborto y aumentar nuestra fe”, mientras que otros más como público en el evento, refutaron desde su opinión y creencia los argumentos expuestos por los especialistas.

“La obra más astuta del mal, es hacer parecer el mal como algo bueno, para que elijan mal y tener como pretexto su libertad”, argumentaba un joven haciendo uso de la tribuna a modo de púlpito en el Foro, buscando contra argumentar los datos y las exposiciones de los ponentes.

Lourdes Enríquez Rosas, abogada y maestra en Filosofía, especialista en Crítica de Género por la Universidad Nacional Autónoma de México, al emitir la ponencia “Aborto en México, argumentos jurídicos para su avance”, apuntó que este tema debe ser estudiado de manera interdisciplinaria, y recordó que se deben atender las agendas internacionales que le han dicho sobre todo a los países de nuestra región que la muerte materna de mujeres que no debieran morir tiene que ver con mujeres pobres que recurren al aborto clandestino e inseguro.

“Hay decisiones que no porque haya marcos punitivos las mujeres van a dejarlas de tomar, muchas de ellas son denunciadas incluso dentro de los sistemas de salud, y vemos mujeres que están privadas de su libertad no por aborto sino por homicidio agravado en razón de parentesco”.

Enríquez Rosas recordó el caso de Paulina en Baja California, una menor de 13 años violada y a quien se le negó la posibilidad de abortar, ante lo que la Corte Interamericana de Derechos Humanos acabó interviniendo para lograr un acuerdo con el Estado Mexicano para que ninguna mujer tuviera que pasar por eso nuevamente, de donde se desprendería más adelante la Norma Oficial Mexicana 046 para la prevención y atención a víctimas de violencia sexual y contra las mujeres.

“Si una mujer violentada sexualmente quiere llevar a término su embrazo está en todo su derecho de hacerlo, estamos hablando de esta autonomía para poder decidir dentro de un rango de 12 semanas”.

En la sesión de preguntas de la ponencia de Enríquez, un joven rechazaría lo dicho por la ponente, bajo el argumento de que México no está obligado a cumplir con los tratados internacionales porque “para esto tienen sus propias leyes y somos autónomos”.

Para entonces en el Foro las porras a favor o en contra de las intervenciones eran la constante, cuando el joven aseguró que México no está obligado a cumplir los tratados internacionales, no faltaron los gritos pidiéndole se pusiera a leer y estudiar las leyes antes de hablar.

Hubo quien entre el público preguntó a los presentes si alguna vez fueron fetos, y si eran o no personas para entonces,
Una mujer que se identificó como doctora, manifestó que desde su perspectiva la solución del problema no es abortar sino en el incumplimiento de la Norma Oficial 046.

Otra mujer más haría uso del pódium para hablar de su orgullo de ser madre y de haber concebido seis hijos, y bendijo a las madres de los ponentes por no haberlos abortado cuando estaban embarazadas.

La última panelista, Verónica Cruz Sánchez primera mexicana que, en su calidad de defensora de los derechos humanos, obtuvo el premio que anualmente otorga la organización internacional Human Rigths Watch (HRW), abordó el tema de “El aborto y el estigma social”.

“Aunque nos cueste mucho trabajo nos tenemos que reconocer como sociedad que tenemos un grado de madurez, es uno de los primeros Foros en donde estamos ambas posturas conviviendo, aunque no todavía escuchándonos. Aunque no lo crean tenemos aspectos que nos unen, uno es el tema de la educación sexual, otro es el hecho de que nadie queremos que las mujeres mueran, y otro punto que creo que compartimos es respetar las decisiones de las personas.

“Donde no estamos queriéndonos escuchar es en entender que el aborto es necesario, porque con educación sexual no se previenen los abortos que son necesarios”.

Cruz Sánchez apuntó que uno de los mayores problemas del estigma son las barreras que en el sector salud existen para que las mujeres tanto por la Norma 046 como por las causales previstas en la Ley tengan acceso al servicio público para abortar.

“Me parece que no hay suficiente información de que el gran problema del país es que las instituciones a pesar de lo que ya es legal, no están dando acceso a las mujeres y las niñas, el problema es que la norma no se está cumpliendo”.

Apuntó que el único dato que existe que el Gobierno dio para el Comité para la Eliminación de la Discriminación Contra la Mujer (CEDAW) es que en 2017 hubo 89 abortos legales en todo México, “en un país donde cada cuatro minutos una mujeres es violada, lo que refleja que no se está dando acceso a los servicios de salud”.

La activista agregó que es muy distinto estar del lado de las mujeres como personas sujetas de derecho, a estar del lado de los productos, fetos y embriones que son bienes jurídicos a tutelar progresivamente, “es muy fácil comprometerse con algo que todavía no es personal, a estar a favor de la vida de las mujeres que tenemos una violencia generalizada, con asesinatos, donde los estados están ausentes, y no los veo, no veo que están saliendo a favor de la vida de las personas que están asesinando.

“Estar a favor de la vida significa que todas y todos estemos luchando porque cese la guerra, porque cese la criminalidad, porque cesen los delitos, porque el Estado deje de estar ausente, estar a favor de la vida es que todos estemos luchando por la vida de las personas”.

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