HomeEspeciales 3.0Desde el fanatismo religioso, el feminicidio de Yaneth Ríos en Morelia

Desde el fanatismo religioso, el feminicidio de Yaneth Ríos en Morelia

Morelia, Michoacán.- Un velo de novia se posa por encima de la cabeza de Yaneth formando la letra “A”, ella, recostada en un petate yace a los pies de un altar gélida, mojada, con manchas de sangre en la ropa y olor a orines. En la madrugada del 29 de junio fue asesinada por su marido José Santos durante lo que él y sus familiares sostienen era una curación religiosa.

Ampliación Torreón Nuevo es una de las colonas suburbanas que han surgido en la periferia de Morelia al amparo de la precariedad, con casas sin piel, ladrillos a ojos vista, construcciones a medio terminar y mucho polvo. Ahí en el número 15 de la calle La Presa, la muerte le salió al paso a Yaneth.

Desde hace tres años ella y su marido se mudaron a esa casa en donde vivían con sus cuatro hijos, la mayor de nueve años y los otros de seis, cinco y un año.

Yaneth murió a las seis de la mañana del lunes 29 de junio, a su madre María Guadalupe le dieron aviso hasta la una de la tarde, fue ella quien permitió la entrada de los elementos de la Policía Municipal quienes reportaron el hecho a las 18:43 horas al Centro Estatal de Comando, Comunicaciones, Cómputo, Control, Coordinación e Inteligencia del Estado (C-5). Hasta las 20:12 horas se informaría al Ministerio Público.

María Guadalupe estaba en su casa cuando la madre de José Santos fue a buscarla en compañía de una catequista de nombre María Reyna, le dijo que tuviera fuerza porque algo le había pasado a Janeth. Al llegar a casa de su hija se topó con José Santos que le dijo que había fallecido a las seis de la mañana que Dios y la Virgen se la habían llevado.

Sobre lo ocurrido la madrugada del lunes 29 de junio se dio cuenta por la Fiscalía General del Estado en la audiencia de ayer jueves dos de julio para determinar si se vincula o no a proceso a José Santos por el asesinato de Yaneth. Él, enfundado en una playera verde, pants azules y cubrebocas, permaneció sentado observando el monitor desde donde el juez, los defensores de oficio y los fiscales participaron a distancia vía videoconferencia debido a la contingencia sanitaria. En la sala de juicios orales sólo están cuatro personas, dos de ellas José Santos y el guardia que lo custodia.

Una posesión demoniaca es la razón de lo que le pasó a Yaneth según su marido, los familiares de éste y María Reyna Lino, una catequista amiga de la familia a quien José Santos le habló tras la muerte de Yaneth para preguntarle qué hacer porque su esposa ya estaba “con Dios y la Virgen, luego de una lucha con el maligno”.

En su declaración María Reyna refiere que tiene dos años de conocer a la familia y que acudían a la parroquia de Nuestra Señora de Fátima, que Yaneth le dijo que la virgen le había dado la orden de rezar todo el día el rosario para salvarse “porque la ira de su hijo ya venía”, que le advirtió que la batalla que tenía “era con el maligno”.

Cuando llegó a la casa de José Santos le preguntó por qué estaba todo mojado, y él le respondió que habían tenido que meter a Yaneth en agua bendita porque “el maligno la había poseído” porque hacía ruidos como de vomitar, y que él la sostenía con todas sus fuerzas abriéndole la boca para que saliera el mal.

Uno de los hermanos de José Santos que estuvo presente cuando Yaneth murió, declara que ella había tomado actitudes extrañas, que les decía que rezaran porque la Virgen estaba con ella y que se le había manifestado pidiéndole que le compraran rosas.

El fin de semana le dijeron a él que acudiera a casa de Yanteh a cantarle porque la virgen se le había manifestado, y como lo había oído cantar en la víspera, le gustó y quería escucharlo de nuevo. Relata que el día 29 de junio Yaneth le dijo que tenía sólo hasta las tres de la mañana para salvarse y que iba a sacar al maligno por la orina, “luego se acostó en el petate y ahí se revolcaba como poseída, su marido le daba agua con sal y estuvo abrazándola cada que mostraba señales de posesión, al final se quedaron un rato dormidos uno al lado del otro con los brazos abiertos en señal de cruz”

Dice que descansaron un rato pero luego ya otros dos hermanos de José Santos empezaron a estar como poseídos y fueron a buscar a un sacerdote que no encontraron, luego acudieron a Catedral a pedir ayuda para un exorcismo, pero no tuvieron respuesta positiva.

Otra declaración es la de la hija de Yaneth de nueve años, ella cuenta que rezaban el rosario cuatro veces al día, que desde el martes a su mamá la empezó a poseer la virgen y que lloraba mucho diciendo que la ira de su hijo ya estaba suelta, dijo que a su mamá la poseían michos demonios y que echaba saliva como espuma por la boca y que su papá solo la sostenía. Le preguntaron sobre los golpes de su mamá y ella dijo que fue el demonio el que se lo dio.

La menor comentó que vio a su papá y a su tío sosteniendo a su mamá mientras le abrían la boca para que saliera el mal mientras todos rezaban, que luego su mamá fue y se acostó en un petate.

Sobre Yaneth su mamá sospechaba que era víctima de violencia familiar, el 13 de junio que fue la última vez que platicó con ella, vio que su hija traía un moretón en el brazo izquierdo al igual que en el pie, cuando le preguntó qué le había pasado le contestó que no sabía. La relación con la familia política de su hija nunca había sido buena.

Por eso le resultó raro a María Guadalupe que José Santos ya tuviera el certificado de defunción de su hija cuando éste le aviso de la muerte. De casualidad se encontró los papeles en el comedor, vio que decían que había fallecido por un infarto, los guardó y se los entregó a los agentes de Ministerio Público cuando llegaron al lugar.

Eduardo Herrera Hernández fue el médico que emitió el certificado, en su declaración señaló que lleva 36 años ejerciendo su profesión. A su consultorio llegaron el 29 de junio José Santos, su madre y la catequista María Reyna, la primera le dijo al doctor que lo conocía porque alguna vez había hecho aseo para él, su cara le pareció conocida.

Le dijeron que necesitaban un certificado de defunción, y le contaron que Yaneth había fallecido de un infarto durante una curación mientras rezaba el rosario. José Santos llevaba toda la documentación de su esposa y el médico les preguntó sobre las afecciones de salud de Yaneth.

Refirieron que ella era llenita, que pesaba 80 kilos y medía 1.56 metros, que se le habían practicado cuatro cesáreas para el nacimiento de cada uno de sus hijos, el médico les preguntó que si era diabética y baja de presión. Para Eduardo Herrera los datos proporcionados encuadraban en la causa de muerte que los familiares argumentaban, por lo que a cambio de 800 pesos les expidió el certificado de defunción por infarto sin siquiera haber visto el cuerpo.

Cuando la madre de Yaneth llegó a la casa de su hija ya estaba todo arreglado, José Santos ya se encontraba a la espera de los servicios funerarios para llevarla a cremar.

El arribo de los policías municipales no le sentó bien a José Santos y sus familiares que, nerviosos no los querían dejar pasar argumentando que no traían una orden para hacerlo. Fue la madre de Yaneth la que impuso y permitió la entrada de los uniformados.

El reporte forense de la Fiscalía General del Estado, evidencia la brutalidad con que Janeth fue asesinada, tenía 27 lesiones externas producidas por “un objeto contundente” en boca, pecho, manos, antebrazos, abdomen, rodilla, pie, glúteos, cadera, mejilla y mentón

De manera interna tenía lesiones en el cráneo, en el cuello tenía afectada la laringe y la tráquea, los pulmones congestionados. La causa de muerte determinada por el médico forense fue asfixia mecánica por sumersión, es decir que falleció ahogada.

En la casa de Yaneth las autoridades encontraron prendas ensangrentadas en el cesto de la ropa sucia, mientras que en la taza del baño fueron localizados mechones de cabello presuntamente de la víctima.

La curación argumentada por José Santos y su familia, contrastaban con los resultados de las investigaciones de la Fiscalía.

Durante la audiencia y a petición de José Santos conforme al derecho que le otorga la Ley, se determinó un plazo de 166 horas para que el juez valore si será sometido o no a proceso. La nueva audiencia para dar a conocer la decisión se programó para el próximo seis de julio a las 14:15 horas.

Tu opinión es importante:

comentarios

Comparte en: