HomeEspecial fotográficoEl «Chorejas» y su “Palacio”; en Morelia; entre el río y la vía del tren

El «Chorejas» y su “Palacio”; en Morelia; entre el río y la vía del tren

El «Chorejas» y su “Palacio”; en Morelia; entre el río y la vía del tren

Entre las vías del tren y el río grande que atraviesan la colonia Obrera, se erige una peculiar construcción de madera, lonas y residuos. Ahí vive el “Chorejas”, un personaje que, a pesar de vivir con muchas carencias, se considera un hombre afortunado, al estar rodeado del amor de sus mascotas y el cariño de sus vecinos

Morelia, Michoacán.- Hace nueve años, Juan Carlos Ruiz Pastor, conocido como “El Chorejas”, comenzó a construir una peculiar vivienda que se asemeja a un barco, en un predio ubicado sobre la calle Venustiano Carranza, de la colonia Obrera, en Morelia.

Entre las vías del tren y un pequeño arroyo cercano al Río Grande, el hombre de 58 años erigió una peculiar construcción hecha con madera, lonas y residuos, a la que llamó “el castillo” del “rey de reyes”, sobrenombre con el que asegura, era identificado en las prisiones que pisó en Estados Unidos de Norteamérica, durante su juventud.

En el año 2007, “El Chorejas” fue deportado hacia México. Ya de regreso en Morelia, su ciudad natal, se asentó en un terreno baldío de 40×40 metros, donde colocó una cruz a la que poco a poco, con las técnicas de las aves y los arácnidos, le entretejió materiales diversos hasta darle vida a un “palacio” de cuatro pisos, que, con donaciones de muebles y objetos de todo tipo, ha hecho habitable para él, su pareja y sus mascotas.

“Es un lugar único en Morelia, en el mundo. Es una inspiración personal en Dios. Empecé haciéndola con paja y carrizo y después, una que otra estructura de madera que aguantara un clavo. Así me fui elevando, y como no tenía dinero, quemaba llantas para usar el alambre. Con la inspiración en los animales, los analizo y hago el tejido tipo araña y me inspiro también en las hormigas”, comparte Juan Carlos.

En su vivienda, “el rey de reyes” no cuenta con los servicios básicos, como son el agua potable, la electricidad y el drenaje. Sobrevive de vender algunas verduras que siembra ahí mismo, así como de la ayuda que le brindan sus vecinos y su compañera de vida. A pesar de las carencias, él se considera un hombre afortunado y bendecido.

“Me siento orgulloso de mi casa, porque un hogar no se hace de riquezas ni de lujos. Se hace de amor, de entusiasmo, de creatividad, de orgullo y de gusto. Tu casa puede ser un hoyo, un pozo subterráneo o una cueva, lo importante es que vivan a su placer, a su manera y a gusto. Yo tengo mucho amor, mucha gente me aprecia, eso es hermoso, porque la belleza se lleva adentro”, dice.

Desde hace tres años, Juan Carlos dejó de ampliar su vivienda, y únicamente ha añadido algunos elementos decorativos, como son las banderas de México, Estados Unidos, Japón, Francia y el condado de Texas. Tales retazos de tela descolorida por el tiempo, ondean en la parte más alta de una columna, y significan su no pertenencia a una nacionalidad y su manifestación a favor de la paz mundial.

“Quiero que se unan todos para el bien de la paz. Soy un ser humano que soy de todos ustedes, ustedes son míos y yo de ustedes”, asegura “El Chorejas”, quien junto a sus perros y gatos toma el sol en un viejo y percudido sofá, mientras se reafirma a sí mismo, con una sonrisa interminable, que es sumamente feliz.

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