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El debate, los perros asesinos y la rebelión de los reporteros

El debate, los perros asesinos y la rebelión de los reporteros


Rodrigo Caballero/ @RodCaballero

-¡Despliéguense!- gritó el comandante de la Fuerza Ciudadana.

Acto seguido los 35 policías se colocaron uno tras otro a cuatro metros de distancia para formar un cerco, justo enfrente de ellos ya habían sido colocados 15 oficiales con sus respectivos perros policías que no dejaban de ladrar.

-¿Para qué los perros oficial?-

-Para que no se me acerquen los candidatos- dijo con tono serio y luego soltó una carcajada.

Pero ya en serio, la unidad canina se desplegó sin razón aparente, sólo existen cuatro tareas para las que se pueden utilizar perros (detección, arrestos, rescates y para tareas científicas) y parados a mitad del camellón no estaban haciendo nada de eso.

-Más bien es para intimidar ¿No?-

-Pues sí, se podría decir que sí- aseguró el policía.

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Sin embargo nadie parece haberse intimidado por estos animales (los perros pues) ya que todos estaban enfocados en lo que dirían los candidatos.

Silvano y Luisa María se enfrentaron por cuatro horas seguidas, pero no en el debate sino en plena calle, sus comitivas gritaron hasta que se les acabaron las fuerzas mientras movían enérgicamente los banderines, cartelones y cuanta parafernalia llevaron a “la fiesta democrática”.

Moderen su leguaje

Una de las frases más repetidas durante el debate, además de “apláquense”, fue “modere su lenguaje”.

Las comitivas de Silvano Aureoles y Luisa María Calderón pasaron de los jingles y los slogans al “lenguaje coloquial”, por lo que los coordinadores de campaña tuvieron que intervenir con un firme “moderen su lenguaje” antes que comenzaran las expresiones más representativas de la picardía mexicana.

En la televisión, la mediadora del debate le pidió al candidato de Movimiento Ciudadano que moderara su lenguaje después de un coloquial “estamos hasta la madre” y fuera de cámaras se les pidió a los reporteros que moderaran su lenguaje cuando tumbaron las barreras del centro de convenciones.

Y es que los periodistas quedaron aislados en un pequeño salón, sin poderse mezclar entre los “invitados especiales” y alejados del set donde los candidatos debatían acompañados por los “invitados VIP”.

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-Perdóname pero yo he estado en otros debates y no eran tan cerrados- reclamaba una de las reporteras.

-Lo importante es estar junto a los invitados para ver sus reacciones- aseguró otra reportera mientas los demás asentían disimuladamente.

El debate comenzó y los periodistas se enteraron porque lo vieron en todas las pantallas menos en la suya y cuando por fin se pudo ver la imagen no había sonido. Esa fue la gota que derramó el vaso.

-¡Cácaro!- comenzaron a gritar quienes probablemente conocieron a algún cácaro.

Los demás iniciaron ese chiflido largo y ruidoso que sirve para inconformarse en cines, teatros, conciertos, circos y debates electorales.

Mientras Luisa María Calderón movía la boca, enmudecida por las dificultades técnicas, los reporteros se empezaron a juntarse en la barrera de los “invitados especiales” para reclamar.

Debate IEM  (6)

-¡Audio, audio, audio, audio!- gritó la improvisada manifestación.

Adentro no había ni policías ni perros ladrando, así que la barrera cedió y los reporteros se adentraron en la zona de los invitados. De inmediato les pidieron que moderaran su lenguaje y justo antes de que otra cosa sucediera el sonido llegó aplacando a los manifestantes.

Ahora sí a lo que te truje

Ante la insistencia de Ascensión Orihuela y Silvano Aureoles de iniciar sus participaciones como si fueran spots de campaña, eran predecibles las introducciones con las frases claro que sí, un nuevo comienzo, poniendo orden salimos adelante, orden para gobernar y demás slogans que ya vimos en la televisión una y otra vez.

Inclusive los reporteros se divertían tratando de adivinar con qué frase iniciarían ambos candidatos.

-¡Cállense que ya va a hablar el gobernador!- gritó uno de ellos cuando tocó el turno al candidato del Partido Humanista Gerardo, Dueñas Bedolla.

La carcajada subsecuente hizo notar que Bedolla tenía pocas posibilidades para ganar la gubernatura del estado de Michoacán. Pero, sin importar lo que sucediera en la televisión, la pregunta del millón era ¿Quién ganó el debate?

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Sin embargo, por una especie rara de cortesía, nadie se declaró ganador del debate y le delegaron la responsabilidad a la ciudadanía michoacana. Al final del evento los candidatos se tomaron la foto, levantaron las manos y salieron para proseguir con la campaña electoral.

Para las 10:00 de la noche los últimos seguidores del Partido de la Revolución Democrática y Movimiento Ciudadano ya se estaban retirando.

-Oye y quién va a recoger el cochinero- dijo una chava que iba apoyando a Movimiento Ciudadano mientras apuntaba a un montón de confeti.

Nadie dijo nada, la única respuesta que obtuvo fue un levantón de hombros por parte de su compañera.

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