Política


El regreso de la Rosa Blanca, 85 años después

Antonio Aguilera / @gaaelico

En el México de 1929, todavía se vivía la agitación política y social de la Revolución Mexicana y los mandatos presidenciales duraban pocos meses derivado de la disputas de los grupos revolucionarios por apoderarse de la Silla del Águila. En esas fechas se suscita el crack de la Bolsa de Nueva York, lo que provocó que Estados Unidos entrara en recesión y afectó de inmediato a México, ya que cayó la economía 3.56% y por cuarto año consecutivo ante la escasa demanda se obtienen resultados de inflación negativa y deflación. La producción de petróleo estaba en descenso.

Por entonces, el petróleo estaba en manos de compañías extranjeras, gracias a la Ley del Petróleo, que en 1901 había sido expedida por Porfirio Díaz, otorgando amplias facilidades a los inversionistas nacionales y extranjeros para realizar la exploración y explotación de terrenos de propiedad federal.

Las empresas extranjeras que controlaban los recursos energéticos de México, eran: Compañía Mexicana de Petróleo El Águila (London Trust Oil-Shell); Mexican Petroleum Company of California (ahora Chevron-Texaco, la segunda empresa petrolera a nivel mundial) con sus tres subsidiarias, Huasteca Petroleum Company, Tamiahua Petroleum Company, Tuxpan Petroleum Company; The Waters Pierce Oil Company, subsidiaria de Standard Oil Company (ahora ExxonMobil, la más grande empresa petrolera del orbe); Californian Standard Oil Company of México; Compañía Petrolera Agwi, SA; Penn Mex Fuel Oil Company (ahora Pennzoil); Stanford y Compañía Sucrs; Richmond Petroleum Company of Mexico (ahora BP, Plc, fusionada con Arco, Castrol, entre otras); Compañía Exploradora de Petróleo La Imperial, SA; Compañía de Gas y Combustible Imperio y Empresas; Mexican Sinclair Petroleum Corporation (sigue siendo Sinclair Oil Corporation); Consolidated Oil Companies of Mexico, SA; Sabalo Transportation Company; y finalmente la Mexican Gulf Petroleum Company (luego llamada Gulf).

En ese año, situó Bruno Traven el drama de su novela llamada la “Rosa Blanca”, que actualmente es una población pequeña que sigue existiendo en Veracruz. De acuerdo a la trama de Traven (valga la redundancia) la Rosa Blanca es una hacienda de campesinos que tiene riqueza por donde y desde donde se la mire. Para la empresa estadounidense Condor Oil Company Inc es un pozo lleno de oro negro.

Para Jacinto Yañez es el hogar que han construido, son los sembradíos, la cultura campesina que los satisface. Jacinto Yañez no quiere vender esas tierras por nada en el mundo. Pero la empresa no acepta bajo ninguna circunstancia un no. Están acostumbrados a hacer lo que quieran con lo que quieren. Un simple indio con principios no va a afectar un negocio millonario. Esa concepción, la de obtener algo a cualquier precio, le permite al magnate de la compañía desarrollar una estrategia para quedarse con todo.

La Condor Oil Company era apoyada por el gobierno mexicano de entonces. Los campesinos trabajan ahora en la industria de petróleo para poder comer. La tierra que habían sembrado, ha sido arrasada por las máquinas. La Rosa Blanca es manchada por las gotas de ese líquido negro que se esparce por toda la hacienda. Y también por gotas de sangre campesina.

En el contexto histórico previo a esta microhistoria, el petróleo no era propiedad de los mexicanos, debido a la cantidad ingente de concesiones que Porfirio Díaz les otorgó a las petroleras extranjeras. Un ejemplo, en 1906 la empresa de ingeniería de W. D. Pearson recibe la mayor concesión otorgada a la fecha, por 50 años para explorar y explotar tierras nacionales en el estado de Veracruz. El Gobierno recibiría el 7% de regalías por toda la producción y el estado de Veracruz el 3%. La trasnacional se llevaba el 90%!!!

Para 1915, tras difundirse en el Mundo la productividad de los campos mexicanos llegaron un número creciente de empresas petroleras, entre otras, la Compañía Petrolera La Corona, la Compañía Transcontinental de Petróleo, la Penn Mex Fuel Company y la Mexican Gulf Oil Company.

El 19 de marzo de ese año, Venustiano Carranza crea la Comisión Técnica del Petróleo que busca la regularización y el control de la industria petrolera a través de la Secretaría de Fomento.

En 1916, justamente el 7 de abril, la Comisión Técnica del Petróleo presenta un informe que en lo medular concluía: «….por todas las razones expuestas creemos justo restituir a la nación lo que es suyo, la riqueza del subsuelo, el carbón de piedra y el petróleo …»

Con el auge petrolero, las compañías se adueñaron de los terrenos con petróleo y realizaron una explotación abusiva y sin control de todos los mantos del país. Por ello, el gobierno de Carranza dispuso que todas las compañías petroleras y las personas que se dedicaran a exploración y explotación del petróleo deberían registrarse en la Secretaría de Fomento.

En el año de 1920 existían en México 80 compañías petroleras productoras y 17 exportadoras, cuyo capital estaba integrado en un 91.5% por empresas anglo-norteamericanas.

Durante el gobierno de Plutarco Elías Calles se promulga en el mes de noviembre la primera Ley Reglamentaria del Artículo 27 Constitucional en el Ramo del Petróleo y se crea por decreto la dependencia Control de Administración del Petróleo Nacional para sustituir al Departamento del Petróleo. Ese año Edward L. Doheny traspasa el control de todas sus empresas entre ellas la Huasteca Petroleum Company, a la Standard Oil de Indiana, terminando con ello el dominio de las empresas individuales, para dar paso al a los grandes consorcios internacionales.

Habiéndose establecido un año de plazo para que las empresas petroleras regularizaran los viejos títulos de propiedad y arrendamiento y ofrecieran las pruebas del «acto positivo» que establecía la nueva ley para otorgarles las «concesiones confirmatorias», este año resultó extremadamente tenso, en cuanto a las relaciones entre gobierno y empresas, al presentarse un gran número de inconformidades.

Ese es el contexto previo al drama de la Rosa Blanca. Por entonces, se daba la expansión sin control de las empresas petroleras que disponían a placer tierras, agua, recursos y mano de obra casi esclavizada.

De 1929, La obra nos habla de una etapa de la historia anterior a la expropiación de Lázaro Cárdenas. Donde las insaciables y desenfrenadas empresas petroleras estadounidenses arrasan, destruyen, y hacen lo que se les da la gana con el territorio nacional con tal de beneficiarse. Bajo esta premisa, B. Traven nos cuenta la amarga cadena de sucesos que harán sucumbir a una hacienda indígena veracruzana llamada La Rosa Blanca.

La novela indica que los campesinos no pueden dejar que mueran más de sus hombres y se rebelan. La llegada de Cárdenas y la expropiación del petróleo a manos del Estado, formaba parte de esa rebeldía.

Años después, se filma la Rosa blanca por Roberto Gavaldón, que ayuda a conocer los orígenes de la expropiación petrolera de 1938 en México.

La Rosa Blanca es un relato realista que nos cuenta la historia de cómo la Condor Oil Company recurrió a todas las formas ilegales –y criminales- posibles para apoderarse de la hacienda que da nombre a la cinta, propiedad de Jacinto Yáñez (López Tarso) y de esta forma poseer todas las tierras de la región del Golfo de México y en particular las tierras en Veracruz ricas en el preciado oro negro para controlar su explotación y evitar la venta a sus competidores ingleses.

Un debate esclarecedor

A lo largo de éste fin de semana, en el Senado de la República, los legisladores dedicaron hasta 48 horas para debatir los cuatro dictámenes que conforman las leyes secundarias de la Reforma Energética.

Preferentemente los senadores de izquierda (PRD, PT y Movimiento Ciudadano) reservaron hasta 600 artículos del conjunto de leyes para evidenciar las implicaciones de la Reforma Energética.

El Senador michoacano, Raúl Morón, detalló la gravedad de las consecuencias en las exposiciones que hizo en la Tribuna de la Cámara Alta:

· A las privatizaciones, se les llama ahora concesiones, y éstas las licencias, en la práctica internacional, son concesiones. Incluso en la definición que contiene los artículos transitorios de la ley, dice que es la transferencia de la propiedad del crudo a cambio de una regalía e impuesto, y esa es la definición más clásica de una concesión.

· Se permite la extracción del gas shale a través del polémico proceso denominado fracking, el cual consiste en la fractura de roca de lutita en la que se encuentran atrapados los hidrocarburos, a profundidades de entre 1 y 5 kilómetros, mediante la inyección a alta presión de una mezcla de agua, arena y sustancias químicas, muchas de ellas de alta toxicidad. Esto significa que toda esa gran cantidad de agua se pierde por completo.

· Se legaliza la expropiación y despojo de franjas de territorios y de predios comunales, en donde se tenga información de que cuenten con reservas de petróleo, gas, minerales y geotermia y hasta de agua que genere electricidad. Esta iniciativa contempla desde tierras de comunidades indígenas, propiedades privadas, zonas de reserva ecológica, hasta presas y lagos.

· Durante muchos años se han otorgado subsidios al precio de la gasolina, la electricidad y el gas LP, que permite paliar la ya de por sí afectada economía familiar. Con la aprobación de las leyes energéticas los subsidios generales (directos al precio final) y distribuirlos a lo largo del proceso de producción, de manera que el subsidio beneficie de mejor manera a quien lo necesita. Así que, por el momento, habrá gasolinas y electricidad más cara.

· Reforma también prevé que algunos sectores que antes eran exclusivos del Estado se abran a privados, por ejemplo, el transporte y distribución de gasolinas. Esto quiere decir que así como hoy ves una gasolinera de Pemex en un esquina, en unos meses podrías ver enfrente una de Exxon o Shell donde el precio podría ser mayor.

·Otra de las actividades que se abre a privados es la de producción de energía eléctrica. Así, podrás elegir a quién le compras la luz de tu casa y te llegará a través de la red de la CFE. Pero ya no contará con la ayuda gubernamental, que en muchos casos cubre hasta el 70% del recibo de consumo

· Los grandes empresarios nacionales no han percibido que la reforma constitucional energética los desplazará en el poder real que ahora detentan frente a los poderes formales. El poder político, económico y militar de los intereses que respaldan a las trasnacionales del petróleo subordinarán a sus deseos cualquier consideración de los empresarios nacionales, y a lo mucho éstos terminarán siendo sus empleados o contratistas.

· Los contratos, concesiones o permisos que se aprobaron arrebatarán la última posibilidad que tenemos hoy los mexicanos de contar con una industria nacional propia. Electricidad e hidrocarburos ya no serán motores del desarrollo económico nacional. Hasta el Banco de México tendrá que buscar otras fuentes para mantener sus reservas.

·Las controversias que el gobierno mexicano tenga con las empresas petroleras y eléctricas trasnacionales no se decidirán ante tribunales nacionales. Se resolverán ante tribunales de arbitraje internacional, y se juzgarán conforme a l derecho internacional y bajo los intereses de otros países.

Estas consecuencias, que evidenció Raúl Morón en el Senado de la República, y destacó que “antes de pensar en los millones de dólares que los privados se habrán de llevar con la explotación de nuestros recursos naturales, debemos pensar en la creación de un órgano que cumpla con su función sustantiva de regular, promover, velar y exigir la protección al medio ambiente, a fin de evitar que las actividades del sector energético puedan impactar negativamente en su deterioro”.

Los tiempos de la Rosa Blanca, todo parece indicar, que han vuelto, y tal vez sean hasta más agresivos. Al tiempo veremos las consencuencias.

22 julio, 2014
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