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El silencio, en un Michoacán feminicida

El silencio, en un Michoacán feminicida

“Michoacán feminicida”, rezan las letras colocadas en la Plaza Melchor Ocampo en el centro moreliano. Dos años del feminicidio de Jessica González Villaseñor congregan en silencio a familiares, amigos y activistas para la memoria.

“No cumplen”
“No escuchan”
“No les importa”
“Nos están fallando”
“¡Justicia Jessy!”
“¡Justicia Jessy!”

Desde las cartulinas blancas grita la exigencia, la indignación por la impunidad a dos años de que la joven profesora salió de su casa para reunirse con quien, las leyes catalogan y obligan a nombrar como “presunto responsable”. Así será hasta que el juez emita su fallo.

Para familiares no hay duda que fueron sus manos las que a golpes brutales sofocaron la voz de Jessica; pero su nombre no puede ser enunciado, debe ahogarse para no abrir brecha a la posibilidad de rutas legales en las que encuentre amparo.

“El feminicida de Altozano”, es el signo que se le otorga para nombrarlo.

Apenas un mensaje breve es leído por Cristo frente a la imagen de su hermana impresa en una lona reposada sobre los adoquines. Hoy es el silencio la vía para gritar, el silencio de la justicia que no se asoma, esa que por ley debería ser pronta y expedita para llegar.

Las doradas alas patrias que las autoridades colocaron para las selfies de los turistas, abrigan la imagen de Jessica en la mañana dominical; ahí sus padres, Verónica y Martín montan guardia mientras a unos metros, una familia que descansa en una de las jardineras se conduele con la imagen y la pena que ya es común.

Montado en bicicleta un joven observa la imagen de Jessica
-¿Cuántos años tiene que murió?
-Dos…
-¿Ya tanto?

La fuente de las Tarascas también amanece con la imagen de Jessica, la lona revive el caso en la memoria de quienes transitan por la ciclovía que cada domingo opera en el centro de la ciudad.

De frente a la lona colocada, una mujer se detiene para explicar a su hijo pequeño quién es la joven que sonríe en la imagen. El nombre de Jessica salta de los labios de la madre al niño que, atento, empieza a conocer que Morelia y Michoacán, son feminicidas.

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