HomeActualidadEn 20 años, ¿Qué ha pasado en Michoacán por cambio de uso de suelo?

En 20 años, ¿Qué ha pasado en Michoacán por cambio de uso de suelo?

En 20 años, ¿Qué ha pasado en Michoacán por cambio de uso de suelo?

Michoacán registra ya una situación de crisis ambiental; el incremento de la temperatura es una problemática sentida a piel viva por quienes habitan la entidad. El cambio de uso de suelo es actividad frecuente y fuera de control, en donde incluso, se carecen de diagnósticos actualizados por parte de las autoridades.

En dos décadas Michoacán ha perdido alrededor de 1.3 millones de hectáreas de bosque, en donde el cambio de uso de suelo para las actividades agrícolas, pecuarias, para la urbanización, para la explotación mineral, ha venido a profundizar las afectaciones ambientales, contribuyendo al incremento acelerado de las temperaturas.

La consolidación de la entidad como puntera agrícola en productos como los aguacates y frutos rojos, ha sido promocionada como motivo de orgullo estatal para autoridades debido a la derrama económica que genera, sin embargo, el incremento de la superficie sembrada conlleva impactos graves para el medio ambiente.

La revisión de la estadística del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP), órgano desconcentrado de la SAGARPA, permite conocer cómo entre 2010 y 2021, el volumen en la producción de aguacate michoacano creció en un 92 por ciento, con ganancias económicas que se han disparado, tanto que el valor anual de la producción se incrementó en un 207.6 por ciento.

La boyante producción aguacatera, ha traído consigo también un incremento significativo en la superficie destinada para su cultivo, en ese periodo de tiempo, con un incremento del 62.9 por ciento, al pasar de 107.05 mil hectáreas a 174.4 mil.

Pese a ello Alejandro Méndez López, secretario del Medio Ambiente en Michoacán sostiene que al aguacate “se le ha satanizado”, y recalca que no es el único causante del cambio de uso de suelo en la entidad.

“Aunque el aguacate sí es de los más conspicuos y se nota porque le pega a lo que es pino-encino, las berries ya son también una fuente de desforestación muy importante, lo mismo que la ganadería en la zona de tierra caliente. Recientemente el agave tequilero está comiéndose pedazos de selva en la zona del Bajío, sobre todo en los municipios que tienen denominación de origen de tequila”.

Fresa, arándano y frambuesa, conforman el grupo de las berries o frutos rojos. En el caso de la fresa mientras en 2010 registraba una superficie para su cultivo de tres mil 522 hectáreas, para el 2021, ya ascendía a siete mil 290, es decir, había crecido en un 107 por ciento.

Michoacán carece de un diagnóstico actualizado sobre el cambio de uso de suelo, reconoce Alejandro Méndez quien apunta que los datos que tienen las autoridades parten de un estudio que hizo la UNAM con su Centro de Información y Geografía Ambiental, del periodo que va de 1974 a 2011.

Rosendo Antonio Caro Gómez, director de la Comisión Forestal del Estado, coincide que las berries son ya factor de cambio de uso de suelo importante, “también se registra para siembra de granos básicos como el maíz o actividades ganaderas. Lo que vemos cerca de Morelia, en la zona de la Tierra Caliente y la Costa se multiplica por diez porque hemos cometido el error de considerar que solamente son valiosos los bosques de pino, y no es así, toda vegetación forestal es indispensable para la existencia de la vida”.

Entre el 2003 y el 2020, el Gobierno federal a través de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales, otorgó 75 autorizaciones de cambio de uso de suelo en terrenos forestales, en un total de 1.4 mil hectáreas, la mayoría -867.8- para infraestructura.

Lázaro Cárdenas es el municipio en los que más permisos se han expedido, con un total de 13, de los que dos son compartidos con otros municipios.

En el puerto se han otorgado autorizaciones a empresas públicas, privadas, a particulares, entre ellas ArcelorMittal, Grupo Centurión de México, S.A. de C.V., la Administración Portuaria Integral de Lázaro Cárdenas, la Comisión Federal de Electricidad, entre otros.

Después está Arteaga con ocho permisos, de los que dos se comparten con otros municipios; ahí los cambios de uso de suelo forestal han sido fundamentalmente para la exploración minera.

En Coalcomán, Huetamo y Morelia son seis los permisos registrados en cada uno, algunos de manera compartida con otros municipios. En Coalcomán fundamentalmente para temas de electrificación; en Huetamo para la Presa de Jales. En ambos casos también para minería, mientras que en Morelia tienen que ver con infraestructura industrial y vialidades, entre otros.

Los otros municipios que registran en lo particular o bien entre varios autorizaciones para cambio de uso de suelo son Aquila con cinco; Tacámbaro, cuatro; con tres respectivamente Tumbiscatío y Uruapan; con dos La Huacana, Múgica, San Lucas, Tlalpujahua y Zinapécuaro; y con uno Aguililla, Apatzingán, Áporo, Carácuaro, Chilchota, Copándaro, Hidalgo, Huiramba, Jiquilpan, Juárez, La Piedad, Lagunillas, Marcos Castellanos, Nuevo Parangaricutiro, Ocampo, Paracho, Parácuaro, Pátzcuaro, Peribán, Salvador Escalante, Tancítaro, Tangancícuaro, Tiquicheo, Turicato Tuzantla Ziracuaretiro y Zitácuaro.

La construcción de la Presa Francisco J. Múgica fue la que mayor extensión de tierra convertida fue autorizada entre 2003 y 2020 en la entidad, con un total de 282.5 hectáreas.

A la empresa Las Encinas, S.A. de C.V. en el 2007 fueron autorizadas 122.61 hectáreas de vocación forestar, para cambiar su uso y destinarse a la extracción en un yacimiento de hierro en el municipio de Aquila.

Las autorizaciones para la explotación minera son las de mayor tiempo de duración autorizadas por la Secretaría del Medio Ambiente, tal es el caso del permiso otorgado en Lázaro Cárdenas al Consorcio Minero El Águila, S.A. de C.V. para la Mina de fierro Playa Atuto por 36 años.

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