HomeOpinión 3.0¿En dónde está la esperanza de México?

¿En dónde está la esperanza de México?

¿En dónde está la esperanza de México?

Rogelio Sosa / @Michoacan3_0

El partido Movimiento de Regeneración Nacional encabezado por Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ha nacido. Su lema fundacional de respuesta a las profundas expectativas de millones de mexicanos y mexicanas “Morena, la esperanza de México” fue atinado; sin embargo, en el brevísimo lapso que transcurrió del nacimiento de Morena a la extrema agresión perpetrada en Iguala el 26 de septiembre de este año, la realidad dio un vuelco y el nuevo escenario dejó irreconocible al que se veía antes de ese terrible e histórico episodio nacional.

Ayotzinapa-Iguala desnudó a tirios y troyanos y entre otros efectos, dejó clara la carencia de credibilidad de las instituciones que supuestamente representan y regulan la convivencia ciudadana y entre ellas, los partidos políticos. Es cierto: la forma partido como instrumento de acceso a parte del poder no es sustituible por formas organizativas parciales en tiempo, espacio o programa, pero, la historia –incluso la reciente de América Latina y otras latitudes- muestra que amplios movimientos sociales emergentes pueden remover a fondo toda la superestructura política y suprimir o transformar profundamente a los partidos que la configuran.

Al hacer referencia en este espacio sólo al papel de Morena como “la esperanza de México”, resulta evidente que fue formalmente exitoso el tenaz esfuerzo de AMLO por crear un partido de izquierda creíble.

Pero, el camino electoral en el que se embarcó la creación de Morena, si bien tenía cierto sentido a pesar de las críticas que recibió su fundador por abandonar la opción de encabezar un movimiento social y político más amplio; con los hechos de Iguala y la inmediata y extendida insurgencia nacional enmarcada mundialmente dejaron claros los límites de este proyecto partidario. En ese marco, el mismo espacio de Iguala y Guerrero transitado por AMLO en uno de sus periplos por la creación de Morena, antes de la tragedia, no le dejó ver el terreno ya minado en el que se asentaría tal proyecto y pasaron desapercibidas para él, las negras credenciales de personajes como Abarca, su esposa y las estrechas relaciones con éstos de parte de Lázaro Mazón, ex secretario de Salud del gobierno estatal de Aguirre Rivero y presunto candidato de Morena al Gobierno de Estado.

Ha sido alto el costo que ha pagado AMLO y el pueblo de México por la decisión de construir un partido en el que sólo se hace referencia coyuntural a luchas como las del SME, “los estudiantes del yo soy 132”, el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad encabezado por Javier Sicilia y el clamor de un pueblo y una juventud que han sido desangrados por casi diez años en el marco de la alianza Estado crimen organizado. Es cierto, AMLO cumplió cabalmente al levantar una opción electoral distinta en 2006 y 2012; sin embargo, ese liderazgo no debería faltar con su participación directa en las luchas de resistencia que el pueblo ha protagonizado y seguirá protagonizando.

Ahora, es evidente que la esperanza de México no puede fundarse en procesos electorales que no se acompañen de potentes movimientos sociales y políticos como el que ha surgido en esta nueva etapa y que nos acercan extraordinariamente a las experiencias de los pueblos hermanos de América Latina.

Sin lo anterior, ir a las elecciones en las mismas condiciones que en los episodios pasados para reproducir por otro período la postración económica, el terrorismo de estado y la tragedia nacional para millones y el estado de represión, de inseguridad, corrupción e impunidad, no parece atractivo así esté Morena en las papeletas.

Viendo tal escenario, los familiares de los estudiantes secuestrados-desaparecidos de Ayotzinapa y los estudiantes y decenas de organizaciones solidarias del país plantean el rechazo a las elecciones de 2015 y llaman al pueblo de México a la construcción de otro régimen en el que las mayorías tengan una opción de vida digna con paz, democracia verdadera y trabajo.

Independientemente del derrotero que tome el Movimiento Nacional y mundial frente a los hechos de Ayotzinapa no cabe duda que la fuerza, el liderazgo moral y político y la movilización que han generado sus protagonistas y los millones que los apoyan, constituyen en este momento histórico la Esperanza de México y este poder popular que convoca a todos y todas, no puede prescindir de fuerzas como la de Morena y de millones de mexicanos y mexicanas bien nacidos, tengan o no partido.

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