HomeCoronavirus“Encuarentonados” El (aún para algunos) confinamiento estricto en Morelia

“Encuarentonados” El (aún para algunos) confinamiento estricto en Morelia

En Abril comenzó el confinamiento y la cuarentena recomendada por la autoridad sanitaria en México, aunque en el mundo ya llevaba tres meses activa. El nuevo Coronavirus (SARS-CoV-2) o Covid 19 logró que la mayor parte del mundo se “guardara”. Hasta hoy han fallecido más de un millón de personas y hay casi 38 millones de contagios. En México, los fallecidos rondan los 83 mil y los casos totales van por los 82 mil. Michoacán con 1,785 defunciones y 22,436 casos confirmados.

Las calles estaban vacías; cerraron escuelas, oficinas, bares, plazas y cualquier lugar de esparcimiento donde se pudieran concentrar personas.

Ahora, en octubre, se vive la denominada “Nueva Normalidad” y la economía y las actividades se comienzan a hacer cotidianos de nuevo. Los casos positivos de COVID19 están a la alza aún pero las calles ya no sufren de soledad.

En Morelia, hay personas que continúan su confinamiento o una cuarentena que ya se extendió por bastantes meses, sus condiciones y/o precauciones los obligan a ser muy estrictos en sus salidas a la calle y a la gente con la que se frecuentan o el trabajo que realizan.

Aquí, se presenta una serie de fotos y/o retratos de algunos que siguen “encuarentonados”, en casi 7 meses de emergencia sanitaria.

Karina Ledesma es médico especialista en Gineco obstetricia, promueve el “Quédate en casa” ya que por su profesión está muy cerca de los problemas reales que trae consigo la pandemia. Trabaja en el Hospital Ángeles al sur de la ciudad, le encantó la idea de hacer este trabajo. Le gusta bailar, ir a conciertos, viajar e ir al gimnasio. Ella piensa que “con paciencia regresaremos a vivir una vida muy similar a la que llevábamos, siendo mejores seres humanos y más cuidadosos y limpios”.

Su confinamiento es diferente por su trabajo: “Solo voy a trabajar porque las consultas son necesarias, la gente sigue enfermando o necesita seguir al pendiente de su salud después de estos 6 meses. Las embarazadas no pueden esperar”. Después del trabajo su vida se ha reducido a su casa: “Solo estoy en casa así que no recibo a nadie; no visito ni acepto visitas; los alimentos los solicito por internet o whatsapp, los cuales dejan a la entrada de la casa”

Ledesma reflexiona sobre la situación: “De verdad creí que seríamos empáticos, solidarios, y con que nos hubiéramos quedado en casa un 60 por ciento de la población (que era la que podía) y solo salir a lo esencial esto estaría controlado desde hace meses; me sorprende, todavía exista gente que cree es invento del gobierno, o que todos nos vamos a infectar.

Como médicos nos enteramos del conocido que no quería usar cubrebocas y ahora está en terapia intensiva y después salen y dicen no creí que me pasaría a mí, me arrepiento; o me arrepiento de haber hecho que mi abuela muriera, personas que al salir o no cuidarse infectan a toda su familia y hasta ese momento piensan en lo que pudo haber pasado y ahí se empiezan a cuidar. Diario en redes veo despertados a mis compañeros médicos compartiendo información mientras la demás gente comparte sus fiestas, borracheras y salidas a bares”

Karina, posa para una fotografía desde su consultorio con una cartulina con la frase “Quédate en Casa”. Frase que aplica, cuida y promueve.

Justy García entró en cuarentena o confinamiento desde febrero, por indicación médica debía cuidarse debido a su embarazo. Ella tiene 37 años y trabaja en la administración. Quiso colocar un deseo en una pancarta par la realización de su fotografía. Desde la “sana distancia” en su casa, platica sobre su encierro: Estoy aquí desde febrero que me dijo la doctora que no sabíamos cómo se iba a poner esto y me pidió que no saliera. No salgo, solo a consulta y a los análisis o comprar algo muy necesario”

En la fecha de esta publicación, el niño de Justy nació, agosto fue el mes. En la entrevista con un día previo del nacimiento, ella comentaba que: “Otra cuarentena me voy a echar” debido al cuidado del bebe. Su reflexión de estos meses de embarazo y encierro es que: “es cansado y pesado; es un momento como para compartir y debes cuidarte; sospechas de todo el mundo pero tu debes cuidar del niño que traes dentro (en ese momento). Es mejor estar encerrado que enfermarse y caer en un hospital”.

Elba Rodríguez, Lluvia y Judith Navarrete; madre e hijas, comparten el mismo espacio desde Marzo; las tres en confinamiento estricto.

Elba es reconocida Cantautora de música infantil, Lluvia es panadera y Judith artista visual. En un acogedor y hogareño espacio platican sobre la situación que llevan desde el inicio de la pandemia y la cuarentena.

Conviven diariamente sin problemas, cada quien en su actividad laboral o artística que de manera “afortunada” pueden hacer desde casa y así seguir con el encierro.

Lluvia elabora pan en la cocina de su casa y lo vende por internet. “Yo soy la que salgo a hacer las diligencias, compras y todo eso”. Afirma que sale solo una vez por semana y aprovecha para hacer lo más que pueda “Yo trabajo en casa; viene la gente o se lo envió (El encargo de pan) o el día que salgo a hacer compras lo envío”.

Judith trabaja en la computadora, es artista visual y realiza ilustraciones: “Normalmente me la paso en casa, salgo mucho menos”. Sobre la convivencia, ella plática como hacen para no tener problemas: “Nos ayuda a que nuestro quehacer es más individual, cada quien necesita su espacio, todo el día trabajamos, funcionamos bien en casa”.

Elba, es la cabeza de la familia y su sonrisa delata el área artística donde se desempeña, ella es la que menos sale a la calle: “Solo he salido pocas veces en todos estos meses, unas 5 veces. Normalmente trabajo en mi computadora: vocalizando, cantando, haciendo videos, organizando conciertos. Participo en coloquios y así, pero todo en línea”. Su labor en la música infantil es reconocida en muchos lugares.

Al preguntarle a las tres sobre su forma para llevarse bien, Elba responde primero y de manera sencilla: “Pues nos ponemos a tomar café juntas, desayunamos y nos vamos a hacer cada quien sus actividades”.

Said Antonio Soberanes de 35 años es investigador doctorante de la universidad Autónoma de Aguascalientes; él mira la ciudad desde la terraza de su casa, ahí tiene una pequeña sala llena de libros donde estudia y lee sobre sus pasiones: El teatro y los videojuegos.

Desde el 23 de marzo su casa se ha convertido en su guarida, lleva un confinamiento estricto por: “La situación de alto riesgo de mis padres y mi participación en sus quehaceres de vida, salgo solo por comida y si requiero ver a alguien lo hacemos en una plaza pública”.

Su quehacer académico le permite seguir este encierro y así estar pendiente de su familia.

A pregunta expresa sobre cuales son sus actividades alternas, él responde: “Meditar, jugar videojuegos, cocinar, limpiar la casa, regar las plantas”.

Sobre la reflexión del futuro de este confinamiento, ya ha hecho una especie de visualización y plan, el encierro no será para siempre : “la parte presencial de mi trabajo se reanuda en noviembre, así que tendré que salir. Lo extendí cuanto pude, pero por el momento, busco modos de cuidado que reduzcan la incertidumbre y permitan gestionar la salud propia, para cuando no pueda seguir resguardándome, sepa reconocer riesgos”.

En un escondido rincón del Centro histórico de Morelia, Fernando Llanos, Jessica Herreman, Tau y Veranina, realizan todo tipo de actividades artísticas y físicas durante estos meses de encierro obligado. Fernando, definido por el mismo como “Padre de familia, artista, curioso de tiempo completo e incansable optimista” plática sobre como han llevado en familia el proceso: “El 11 de marzo del 2020 la Organización Mundial de la Salud declaró al Covid 19 una pandemia global, cinco días después, el 16 de marzo, nosotros como familia decidimos comenzar una cuarentena. Duramos 97 días encerrados completamente, hasta que el domingo 21 de junio, día del padre, decidimos salir a comer a casa de mis padres para explorar, experimentar o inventar la mentada “nueva normalidad”.

Junto con Jessica, quien es madre de familia, artista, melómana y apasionada del cine, llevan la educación de sus dos hijos de una manera particular, ya que el encierro los ha obligado a replantear la forma de educar. En el patio de la casa, corren, comen, gritan y hacen proyectos culturales y artísticos. Su Casa se convirtió en el búnker de la educación hogareña y artística.

Llanos platica: “El hecho de que tienes que asumir su educación, es difícil pero también es muy gratificante.

Nuestros hijos tienen 2 y 4 años, y les hemos estado enseñando muchas cosas, con una atención personalizada que ninguna escuela puede ejercer. Antier que se despertó mi hijo le pregunté: ¿Y hoy que quieres aprender? ¿Números, letras, colores, mapas, del cosmos, etc? Es agotador, sí, pero también precioso.

Al momento de tomar el retrato familiar, ningún miembro dudó en tomar algún elemento artístico, al final, se definió una guitarra y un baile con algunos juguetes.

Después de los 97 días de encierro, la familia comienza actividades fuera de casa y con otras personas y familias, sin embargo un caso cercano los obligó a regresar y replantear el encierro: “nos replanteó a no bajar la guardia y volver a encerrarnos un poco más de nuevo. Con los abuelos no nos tocamos, y tratamos de usar cubre-bocas si nos vemos.

Seguimos tratando de encontrar e balance entre vernos con esas otras burbujas familiares que están bastante encerradas también, porque estar encerrados al 100% como en un principio tampoco nos parece sano mentalmente”

El optimismo con el que cuenta la familia los ha llevado a reflexionar sobre la situación y un futuro posible, al menos en metas: “Somos optimistas y creemos que hay una oportunidad dentro de esta situación adversa y la estamos buscando o inventando para poder aprovecharla. Lo más difícil ha sigo generar ingresos, pero tampoco ha sido imposible, se trabaja el triple y se cobra la mitad. Lo bueno es que nos apasiona lo que hacemos, es una bendición estar ejerciendo tu vocación”. Finaliza Fernando.

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