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Finaliza la LXXIV Legislatura local, labor gris su sello

La LXXIV Legislatura local concluye sus funciones con una gris labor en la mayoría de sus integrantes, quienes con más pena que gloria desempeñaron por tres años el cargo que les fue conferido.

Los números así lo demuestran. A nivel productivo, son pocos los legisladores que evidencian en lo particular, efectividad entre el cúmulo de asuntos presentados y los que lograron ser aprobados.

Un total de 176 sesiones de Pleno Legislativo fueron las celebradas a lo largo de tres años: 107 de ellas de carácter ordinario, 53 extraordinarias, 15 solemnes, y la constitutiva de inicio de Legislatura.

En más del 90% de las sesiones, no estuvieron presentes los 40 diputados, quienes optaron por ausentarse constantemente a sabiendas que sus ausencias, al final serían justificadas, con lo que evitaron los descuentos previstos por Ley.

Hay diputados que no se van en ceros, no porque hayan legislado, sino porque en algún momento se subieron a tribuna a presentar un posicionamiento o punto de acuerdo.

El caso más significativo es el del priista Omar Carreón Abud, quien entre la prensa se ganó el mote de “El mueble” por su inactividad legislativa. La Comisión que presidió –de Pueblos Indígenas- fue la menos productiva de la Legislatura, ya que sólo emitió los dictámenes a los que estaba obligada por las glosas (revisiones) a los Informes de Gobierno, y un par de acuerdos para archivar asuntos y no evitar el trabajo de dictaminarlos.

En esta Legislatura fueron promovidas un total de 799 reformas de Ley, así como 427 iniciativas de ley incluidas las de ingresos de los municipios. Hubo 470 puntos de acuerdo, 62 asuntos varios y 157 posicionamientos; además pasaron por el Pleno 941 dictámenes elaborados por las comisiones.

Un total de 55 perfiles fueron los que ejercieron funciones de diputados en la LXXIV Legislatura, entre propietarios y suplentes.

El suplente que mayor tiempo ejerció funciones de diputado, fue el perredista Antonio Soto Sánchez quien, entró en relevo luego que Adrián López Solís fuera designado Fiscal General del Estado.

Otro suplente con mayor permanencia fue Ángel Custodio Virrueta García quien, en marzo de 2020 asumió el cargo tras el asesinato de Erik Juárez Blanquet.
Alfredo Azael Toledo Rangel, entró en dos ocasiones en relevo de Francisco Cedillo de Jesús, primero a inicios de Legislatura en donde formó parte de la bancada del PRD, y posteriormente en el marco del proceso electoral, en donde se integró a la fracción parlamentaria de Morena.

El resto de los suplentes que estuvieron en funciones, lo hicieron por las licencias solicitadas por los diputados propietarios que participaron en las elecciones. En la mayoría de los casos su presencia fue efímera debido a que tras la contienda los titulares retornaron a sus curules.

De esos diputados suplentes, destaca el caso de la perredista Gigliola Yaniritziratzin Torres García, quien en los cuatro meses que ejerció funciones, promovió la misma cantidad de asuntos que el panista José Antonio Salas, en toda la Legislatura.

Hoy día sólo dos suplentes que arribaron a la curul durante el proceso electoral siguen en funciones, ambos de Morena: José Alfredo Flores Vargas y Azael Toledo.

 

Ausencias que se cobran

Una de las características de la LXXIV Legislatura fue el ausentismo de sus diputados, muchos con más de tres faltas al mes que conforme a la Ley Orgánica y de Procedimientos del Congreso significarían llamar a los suplentes a ejercer funciones.

Sin embargo, en el Congreso local la mayoría de las faltas acaba por ser justificada en los registros, con lo que los diputados evitan no sólo el descuento de días no laborados, sino alguna sanción mayor.

Un total de 624 faltas fueron las acumuladas por los diputados a lo largo de tres años, de las que el 84.7% les fueron justificadas, es decir, no se les descontaron de su dieta.

El “top ten” de las inasistencias lo encabeza Adriana Hernández con 36; le sigue Norberto Martínez con 35; después se colocan Francisco Paredes y Miriam Tinoco, con 32 y 31 respectivamente; Cristina Portillo y Yarabi Ávila, registraron 28 cada una; Salvador Arvizu, con 27; y Laura Granados, con 26.

Asuntos cristalizados y truncos

No todo lo propuesto por los legisladores logra cristalizar. Múltiples iniciativas permanecieron sin dictaminar y se prevé que la LXXV Legislatura acabe por archivarlas, tal y como ocurre en cada Legislatura con los asuntos que les son heredados.

El cabildeo de las propias propuestas es clave para que logren dictaminarse y pasar a pleno. En la mayoría de los casos los legisladores se conforman con presentar sus iniciativas -que generalmente elaboran sus asesores- y no buscan ni construyen el consenso necesario para que puedan aprobarse.

Más allá de la pertinencia y la necesidad real del Estado sobre las propuestas que presentan, el grado de efectividad legislativa puede observarse en los asuntos que les son aprobados.

Los diputados a los que se les aprobaron el mayor número de propuestas fueron el perredista Octavio Ocampo Córdova, con 22; y los morenistas Alfredo Ramírez Bedolla, con 21; y Sandra Luz Valencia, con 20.

En el caso de la diputada de Morena, múltiples asuntos que le fueron aprobados fueron de ornamento, relacionados con declaratorias para el reconocimiento de personajes o hechos históricos. Diez de los 20 asuntos que le fueron aprobados a Sandra Luz Valencia fueron de ese tipo.

En las propuestas presentadas por los diputados, existieron también aquellas que no cumplieron con los requisitos mínimos de legalidad para su aprobación, por lo que fueron desechados por las comisiones dictaminadoras.

La mayoría de estos casos se relacionaron con reformas a la Constitución del Estado, que no lograron el “ha lugar”, por ser inconstitucionales.

La molestia de ser exhibidos por promover iniciativas anticonstitucionales, derivó en el amago de un grupo de diputados por acotar las capacidades de la Comisión de Puntos Constitucionales. Ernesto Núñez, Eduardo Orihuela, Javier Paredes y Fermín Bernabé presentaron una iniciativa que buscaba obligar a la referida comisión a consultar al Instituto de Investigaciones y Estudios Legislativos antes de declarar un “ha lugar”. La iniciativa no prosperó.

Hubo diversas propuestas de acuerdo formuladas que no pasaron el filtro del Pleno para su aprobación, o de plano fueron desechadas luego de ser revisadas en comisiones.

El diputado que acumuló más asuntos desechados en esta legislatura fue Antonio Soto Sánchez.

 

Más y más asuntos

La Legislatura saliente estuvo cargada de contrastes, y uno de ellos fue la capacidad para la producción legislativa entre sus integrantes.
Mientras que Alfredo Ramírez Bedolla promovió 65 asuntos, Marco Polo Aguirre Chávez lo hizo sólo con nueve. Ambos son las puntas de la producción entre los diputados que laboraron de manera permanente en la Legislatura.

Los diputados que en total promovieron mayor número de asuntos –reformas, leyes, posicionamientos, acuerdos y asuntos varios- fueron Alfredo Ramírez, Octavio Ocampo, Sandra Luz Valencia, Ernesto Núñez, Teresa Mora, Yarabi Ávila y Lucila Martínez.

En lo que tiene que ver propiamente con el ámbito legislativo, los diputados que más iniciativas de Ley promovieron son: Alfredo Ramírez, Ernesto Núñez y Fermín Bernabé, con siete cada uno. Sergio Báez presentó seis, mientras que Brenda Fraga y Adriana Hernández, cuatro cada una.

Por lo que toca a las iniciativas de reforma de Ley, el “top ten” es: Ernesto Núñez (39), Yarabi Ávila (39), Octavio Ocampo (36), Zenaida Salvador (35), Oscar Escobar (32), Sandra Luz Valencia (32), Lucila Martínez (31), Teresa Mora (30), Alfredo Ramírez (29), y Araceli Saucedo (27).

Octavio Ocampo y Baltazar Gaona fueron los que más se subieron a tribuna para presentar posicionamientos, nueve cada uno. En tanto, Alfredo Ramírez Bedolla fue el más proclive a presentar puntos de acuerdo, con un total de 25; le sigue Humberto González Villagómez con 18, y Antonio Soto Sánchez con 17.

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