HomeEspecial fotográficoCon guardia de honor y marcha fúnebre despiden al presidente Stalin

Con guardia de honor y marcha fúnebre despiden al presidente Stalin

Con guardia de honor y marcha fúnebre despiden al presidente Stalin

Paracho, Michoacán. Desde el cielo caen gotas de agua sobre la tumba de Stalin Sánchez, apenas el ataúd tocó el fondo de la tumba, el cielo entre nublado comenzó a llover, un rayo de sol se filtraba desde lo alto iluminando el camposanto, pero a la vez se anunciaba una tormenta.

Los cercanos a la fosa levantaron la mirada de la tumba para voltear al cielo, incluso dudaron entre llorar o reír, pero inconscientemente alguien aplaudió y todos lo imitaron, un minuto después dejaron de caer las estruendosas gotas de agua.

Esa fue la despedida del presidente Stalin Sánchez; el último recorrido sobre la avenida principal de su pueblo natal lo hizo cargado sobre los hombros de sus amigos y familiares, como los grandes hombres, su ataúd fue engalanado con un sarape blanco de lana y un sombrero de palma al estilo michoacano.

Antes de llevarlo al camposanto, los familiares y amigos, junto con todo el pueblo de Paracho, le ofrendaron una misa de cuerpo presente, en una iglesia llena de flores de azucena, ritual por demás melancólico porque el presbítero tampoco podía contener el llanto.

Mientras las campañas repiqueteaban desde la torre de la iglesia, en la plaza municipal se alzó uno de los más esplendorosos globos de cantoya elaborado por las manos mágicas de los parachenses, ese globo solo era digno de una exhibición internacional, fue elevado durante la feria del pueblo en agosto, y de todos era sabido que Stalin tenía unan invitación para lanzarlo desde la república de Panamá.

Al cruzar el cielo el globo cargaba una gigante cortina de papel con la imagen de Stalin y su esposa. El estandarte echo con mosaicos de papel ondeó sobre el cielo mostrando el eterno semblante jovial que distinguía al presidente Stalin.

En la guardia de honor con la que inició la despedida, la esposa del expresidente, Marisol Castro Vaca, ensalzó la lucha activa que distinguió a Stalin, su incansable activismo por su pueblo, «sabían que no lo podían parar, la única manera que encontraron fue esta forma tan miedosa de atacarlo».

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