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Homenaje a Galeano, zapatista asesinado en La Realidad

Homenaje a Galeano, zapatista asesinado en La Realidad

Chiapas Pralelo

Miles de zapatistas y adherentes al movimiento que el 1 de diciembre le declaró la guerra al gobierno mexicano, rendirán este sábado y domingo un homenaje a Galeano, líder indígena integrante de la Junta de Buen Gobierno “Hacia la Esperanza”, quien fue asesinado el pasado 2 de mayo en el poblado La Realidad, por opositores al movimiento insurgente. En las ceremonias estará presente la Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

Galeano y su familia, una historia de lucha

Las Margaritas, Chis.- José Luis Solís López (Galeano) del EZLN, había perdido un hermano el 31 de diciembre de 1993, cuando partió con sus correligionarios para tomar los municipios de Comitán y Las Margaritas, el 1 de enero de 1994.

La madrugada de ese día, un camión con varios insurgentes chocó en una casa a dos calles del centro de Las Margaritas, al quedarse sin frenos.

Los habitantes de la casa que festejaba la llegada del año nuevo, se asustaron al ver a los jóvenes de pantalones verde y camisas café, que portaban rifles y fusiles. “¡Son guerrilleros!”, exclamaron para luego las mujeres y hombres encerrarse en la vivienda.

A pocos metros de ahí, mientras los insurgentes tomaban el poblado, el Subcomandante Pedro, ese joven de barba pelirroja, que los habitantes de La Realidad, lo llamaban cariñosamente como “Pedrín”, recibía un disparo de arma de fuego y caía a un lado del busto de Benito Juárez, ubicado frente al balcón de la alcaldía.

El líder municipal de la Confederación Nacional Campesina (CNN), Aarón Gordillo, que durante 1992 y 1993 denunció la presencia de grupos guerrilleros en Las Margaritas, había cambiado el rumbo de la lucha del EZLN esa madrugada.

El priista caería gravemente herido de un disparo y trasladado a su casa, donde horas después perdió la vida.

Esa madrugada, algunos margaritenses alcoholizados habrían de confundir al Subcomandante Pedro, como un extranjero e incluso, decían que el guerrillero muerto era una mujer, porque en la oscuridad lo único que apreciaron fue su cabellera larga.

Algunos jóvenes zapatistas lamentan haber dejado solo al Subcomandante Pedro, durante su la toma del pueblo, hecho que aprovechó Gordillo para emboscarlo desde la alcaldía.

Ya sin mando, los zapatistas no pudieron avanzar hacia Comitán, para tomar el  24 Regimiento de Caballería Motorizada, (hoy ubicado en Tehuacán, Puebla), la alcaldía y oficinas gubernamentales.

En el poblado San Antonio Z, los zapatistas llegaron a instalar un retén, pero el Subcomandante Marcos habría de decir: “Los zapatistas llegamos a orinarnos a la entrada de Comitán”.

El mayor Moisés, lideró al grupo de insurgentes que recorría la cabecera municipal y colocaba en las paredes de las esquinas la Primera Declaración de la Selva Lacandona.

A pocos metros de ahí, otros insurgentes ingresaban al rancho San Joaquín, para detener al general Absalón Castellanos Domínguez, que acaba de regresar del pueblo, para ver que había ocurrido, ya que escuchó que sus trabajadores que un grupo de guerrilleros había declarado la guerra al gobierno mexicano.

El tres de enero, los rebeldes recibían la orden de regresar a sus comunidades; hambrientos y cansados los zapatistas viajaban en camiones troceros y de redila hacia sus comunidades; la orden de avanzar a la capital del país, había sido detenida.

José Luis Solís López, (Galeano) y su hermano Jorge Mario Solís López viajaban entre el grupo de insurgentes rumbo a La Realidad. Jorge Mario había conducido el camión Ford de color blanco, conocido como El Conejo, con varios zapatistas a bordo.

Cuando los zapatistas dejaron el pueblo, el Ejército tomó el lugar, instaló retenes a la salidas de las comunidades y rumbo a Comitán. En Yalcoc y el Encanto, un barrio de la cabecera municipal, los soldados habilitaron campamentos para capturar e interrogar a los tojolabales y campesinos que pasaban por ahí.

En uno de esos puntos, el mayor Terán, detuvo a Jorge Mario Solís López y otro insurgente identificado como Eduardo Gómez Hernández, para “interrogarlos, tortúralos y asesinarlos”.

Días después, los cuerpos de los zapatistas fueron descubiertos por un lugareño que se extrañó ver la presencia de aves de rapiña en un terreno ubicado en el ejido Plan de Agua Prieta, en la carretera que va de la cabecera municipal al ejido Yashá.

En Las Margaritas, “en los primeros días de combate, el mayor Terán (quién desde antes parecía vinculado al narcotráfico en la región), secuestro, torturó y ejecutó a Eduardo Gómez Hernández y Jorge Mario Solís López, en la colonia Plan de Agua Prieta”, diría el Subcomandante Marcos, en la Carta a la relatora de la ONU, sobre ejecuciones en Chiapas, fechada el 9 de julio de 1999.

“Estos muertos, nuestros muertos no encuentran descanso”, agregaría el Subcomandante.

El 14 de febrero del 2004, Marcos incluiría el nombre de Jorge Mario Solís López, en la lista de los 46 zapatistas caídos en los combates de 1994.

“En los combates de Las Margaritas tuvimos un muerto en combate. Además, en días posteriores a la toma de Las Margaritas por las tropas zapatistas, y ya con la plaza de nuevo en manos de los federales, el oficial del Ejército federal mayor Terán, secuestró, torturó y ejecutó a los milicianos”, puntualizó.

Y reveló: “A los compañeros les habían cortado las dos orejas y la lengua”.

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