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Homicidas de Xitlali Ballesteros, no habrían actuado solas

Homicidas de Xitlali Ballesteros, no habrían actuado solas

En octubre de 2020 Estephany N. abrazó a Lucila, madre de Xitlali Ballesteros cuando ésta última era velada; dio el pésame y le dijo que quería mucho a su hija… dos días antes le había dado muerte.

El pasado 8 de abril durante el arranque del Juicio Oral en su contra, Estephany reconoció haber asesinado a Xitlali con ayuda de Laura A. –la otra acusada en el caso- y narró su versión de lo ocurrido.

Los trabajos del Juicio continuaron este martes. Al retomarse la audiencia de debates se llamó a comparecer a cinco testigos incluidas la madre, hermana y tía de Xitlali.

En los testimonios vertidos este día un nuevo elemento salió a relucir: las amenazas vía mensajes de whatsapp y una llamada telefónica contra Nancy al momento en que denunciaba la desaparición de su hermana ante la Fiscalía General del Estado entre la noche del 30 de septiembre y la mañana del 1 de octubre de 2020. La voz del otro lado de la línea era de un hombre.

El hecho fue novedoso tomando en cuenta la narrativa de Estephany en su testimonio del 8 de abril, cuando centró la responsabilidad de lo ocurrido en sí misma y su compañera, desestimando los cuestionamientos de la defensa de Laura sobre una posible intervención de alguno de sus primos o abuela.

La narrativa de Estephany está centrada en la influencia que Laura habría ejercicio sobre ella con presuntas prácticas de brujería, que derivaron en el homicidio de Xitlali por considerar que envenenaba y embrujaba a su pareja, Alonso –tío de la acusada- para quedarse con su dinero.

Una línea diferente fue la que quedó esbozada este martes con el testimonio de Nancy sobre la participación de un hombre en este caso. La codicia por el patrimonio de Alonso entre familiares de éste permanecería como una constante.

“Me empezaron a llegar mensajes y una llamada, me decían que sabían que estaba en la Fiscalía y que si no quería recibir a Xitlali en tres bolsas, retirara la denuncia. Era la voz de un hombre”, refirió Nancy en su testimonio.

A través de un mensaje le exigieron el pago de 50 mil pesos. Todo se realizó de diferentes números telefónicos.

Nancy no retiró la denuncia e hizo del conocimiento de la Fiscalía lo ocurrido. Hasta el momento, no se ha develado en el Juicio si el Ministerio Público tiene o no conocimiento de a quién corresponden los números telefónicos.

Ese día, los que sabían que Nancy se encontraba en la Fiscalía eran su madre, Alonso y Estephany. A ésta última la había contactado para preguntarle sobre la manera en que estaba vestida su hermana ya que era la última persona en haberla visto.

Los datos aportados por Estephany a Nancy fueron los que inicialmente permitieron reconocer los restos de la enfermera tirados en Guanajuato. Posteriormente se daría el reconocimiento físico por parte de su madre.

En la audiencia de este martes, la defensa de Laura cuestionó a Nancy si la voz de quien le telefoneó correspondía a alguno de los primos de Estephany, sin embargo, tal corroboración no llegó; la testigo refirió escuchar que del otro lado de la línea taparon la bocina para alterar el sonido.

La codicia

Alonso no sobrevivió mucho tiempo a la muerte de Xitlali, tenía cáncer y ella se encargaba de cuidarlo gracias a sus experiencia como enfermera. Fue él quien avisó a Nancy que su hermana estaba desaparecida e inició su búsqueda porque no era común que dejara pasar tanto tiempo sin comunicarse.

Él era mayor a ella y se había separado años antes de su esposa tras conocer a Xitlali. Tal situación generó molestia no sólo en sus hijos, sino también en el resto de su familia, según lo refirió Estephany a principios de mes.

Xitlali y Alonso tenían siete años juntos cuando ella fue asesinada. En diversas ocasiones la enfermera había buscado separarse de él debido a presiones de la familia de éste, sus hijos incluso le habrían planteado la disyuntiva de optar por ellos o por su pareja.

Tal situación fue narrada por Lucila –madre de Xitlali- al rendir su testimonio este martes. Apuntó que su hija no tenía intención de separar a Alonso de su familia y por eso buscó dejarlo en tres ocasiones, pero él siempre fue a buscarla porque quería continuar con su relación.

Los testimonios de la madre, tía y hermana de Xitlali coincidieron en que la familia de Alonso creía que el interés de la enfermera por éste sólo era por su dinero, esto pese a que ya tenían más de un lustro de relación.

María Guadalupe –tía de Xitlali-, ayudaba con el servicio doméstico a su sobrina. Ella refirió que durante los años que trabajó en su casa, Alonso no era visitado por sus familiares, salvo Estephany que lo acudía un par de veces a la semana para pedirle dinero o favores.

Refirió que la relación entre Xitlali y Estephany era muy buena: antes de que Alonso enfermara salían de viaje, iban a reuniones y sus hijos convivían juntos. Xitlali le tenía confianza plena.

El cáncer que padecía Alonso “iba bien”, a decir de María Guadalupe quien, apuntó que su sobrina se dedicaba prácticamente a su cuidado y no acostumbraba dejarlo solo, por eso les sorprendía que a últimas fechas Estephany insistiera en que salieran juntas, incluso durante la última quimioterapia de él.

Con dolor, María Guadalupe recuerda cómo en el funeral de su sobrina, Estephany le dio raite hasta el panteón, y cuando la abrazó –pese a las mangas de la chamarra negra que traía- notó que tenía cortes en los brazos. Poco imaginó entonces que esas marcas fueron las que le dejó Xitlali intentando salvar su vida.

Este martes la defensa de Estephany, buscó demeritar el testimonio de la madre de Xitlali poniendo en duda sus capacidades intelectuales al momento de la desaparición de su hija. Lucila se encontraba entonces en tratamiento médico, situación que buscó ser utilizada para desestimar su declaración.

En la audiencia Lucila dejó en claro que se encontraba lúcida cuando ocurrieron los hechos, tanto como cuando en el funeral de Xitlali, se le acercó Estephany –sin conocerla- para abrazarla y contarle cuánto quería a su hija.

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