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“Hoy el cielo está llorando porque nos faltan 43”: padres y sociedad exigen justicia por Aytozinapa

“Hoy el cielo está llorando porque nos faltan 43”: padres y sociedad exigen justicia por Aytozinapa

 / Revolución TresPuntoCero

“Hoy el cielo está llorando porque nos faltan 43 y miles más que están desaparecidos. Hoy el cielo llora porque nos faltan los estudiantes”, dijo la señora Cristina, madre de uno de los jóvenes de la Escuela Normal Rural Isidro Burgos, desaparecidos desde hace un año, ante miles de personas que llegaron al Zócalo de la Ciudad de México, luego de caminar este sábado por más de cuatro horas sobre paseo de la Reforma, en la Marcha de la Dignidad.

Menuda y escurriendo de agua, la madre, originaria de la región de la Montaña de Guerrero, dio las gracias a quienes se sumaron a la convocatoria para defender sus derechos y exigir la presentación con vida de los normalistas, así como justicia para las seis personas que fueron asesinadas en la agresión a manos de policías municipales de Iguala y Cocula, en contubernio con el crimen organizado y para los más de 40 lesionados aquella noche infernal en Iguala.

Luego de pronunciar un mensaje en su lengua materna, el náhuatl, Cristina sostuvo –con voz calmada, casi melodiosa- que “para que no les pase nada a sus hijos y a sus nietos, es el momento de levantar la voz y cambiar a este país; cambiar al gobierno…Hay que seguir caminando juntos. Ya no tengan miedo, salgan a la calle con nosotros, por los miles de desaparecidos, por todos a los que despojan de sus tierras, por los presos políticos. Hay que seguir caminando hasta encontrar a nuestros hijos”.

En el mismo Zócalo y ante la llegada de más y más contingentes, Epifanio Álvarez recordó que “hace un año, a esta misma hora, nuestros hijos no sabían lo que este gobierno les iba a hacer. Hace un año, nosotros tampoco nos imaginábamos en dónde íbamos a andar, ni que íbamos a tener que dejar nuestra casa y nuestra familia por culpa de este maldito gobierno, pero estamos de pie y si nos van a matar, daremos la cara”.

Cuando arreció la lluvia, también lo hicieron las protestas. Felipe de la Cruz declaró que la “mentira histórica” de la Procuraduría General de la República (PGR) y del cansado Murillo Karam fue hecha pedazos con la verdad científica del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y advirtió a Peña Nieto: “vamos a ajustar las cuentas con él y con sus funcionarios que inventaron el teatro más grande en la historia de México. Todos los asesinos que participaron en este crimen, lo van a pagar muy caro”.

De la Cruz reclamó que en Guerrero, la policía federal, estatal y el mismo Ejército mexicano impiden que los padres de familia de los 43 y los alumnos de Ayotzinapa salgan a las calles a exigir justicia, por lo que condenó el actuar de “este gobierno asesino, maldito y corrupto”.

Desaparición forzada, fenómeno en crecimiento

Frente a un arcoíris de paraguas y capas de plástico con las que los asistentes pretendían aminorar la humedad de su vestimenta, los padres de familia subrayaron que, desgraciadamente, el caso de sus hijos no es el único; pues la desaparición forzada es un fenómeno que cada vez se presenta con mayor frecuencia en diversas regiones del país, tal y como han podido constatar en los recorridos que han realizado.

La señora Carmen, madre de otro de los desaparecidos, exigió la renuncia de Peña Nieto y de todo su gabinete, pero antes, “nos tiene que entregar a nuestros hijos, que no se haga pendejo; él sabe dónde están. Pensó que nos íbamos a retirar con un millón de pesos pero que venda a su madre si es que la tiene”.

“A mi hijo le digo, donde quiera que esté: te voy a buscar y te voy a encontrar”, agregó Carmen a punto del llanto.

En el templete ubicado en la Plaza de la Constitución, y a merced de los cientos de flashes, cámaras, grabadoras y micrófonos, Mario César González contó que la última vez que escuchó por teléfono la voz de su hijo fue hace un año a las 5:35 horas.

“Ha sido un año de mucho aprendizaje. El caminar en su búsqueda me ha abierto los ojos; me está enseñando cómo está verdaderamente nuestro país, cómo nos está desgraciando el Estado y cómo es capaz de desaparecer y masacrar a la gente, de reprimirla…Si Peña le apostó a nuestro cansancio, está perdiendo; si apostó al olvido, ya se jodió porque vamos a seguir luchando”, dijo.

González agradeció que el corazón de los mexicanos sea tan grande que, a pesar del sin fin de problemas con los que tiene que lidiar, quede cariño para 43 normalistas.

Emiliano Navarrete, padre de otro de los jóvenes sostuvo que ese 26 de septiembre del año pasado, cambió el rumbo de su vida y agregó: “como si la naturaleza supiera, se repite lo mismo. Esa tarde, esa noche cuando dicen que quemaron a nuestros jóvenes estaba lloviendo” a la multitud que no detenía sus gritos de “¡no están solos!” les dijo: “hemos llegado hasta aquí, firmes, de pie, porque ustedes nos han sostenido. Cuando nos hemos querido caer nos han dado alimento, cariño, amor, comprensión y eso, no lo da cualquier ser humano. Deben estar orgullosos de ser quienes son”.

“Cuando regresen nuestros jóvenes, les comentaremos de ustedes y los verán de frente. Cuando les pasemos lista ellos mismos responderán porque sabemos que los vamos a encontrar. Donde quiera que estés, hijo, José Ángel Navarrete, debes saber que nunca hemos descansado de buscarte a ti y a tus compañeros”, afirmó.

Los padres de familia responsabilizaron al gobierno federal y al de la Ciudad de México de cualquier agresión que pudieran sufrir los asistentes a la marcha y condenaron la represión sufrida a manos de autoridades locales en días pasados, los normalistas de Tlaxcala y Michoacán; pidieron a la ciudadanía proteger a los estudiantes y alzar la voz ante cualquier acto de intimidación, pues “son el futuro de este país”.

El respaldo, masivo

Entre las organizaciones que participaron en la marcha estuvo el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), el Sindicato de Trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (STUNAM), los Macheteros de Atenco, el Movimiento Urbano Popular, el Frente Popular Francisco Villa y la Plataforma por Ayotzinapa.

Alumnos de la UNAM de diversas facultades, como Ingeniería, Derecho, Medicina, Química; las Facultades de Estudios Superiores, de la Escuela Nacional Preparatoria, el Colegio de Ciencias y Humanidades así como del Instituto Politécnico Nacional (IPN), de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), entre otras, también participaron en la Marcha de la Dignidad.

Pero sin duda, la mayor respuesta fue de la sociedad civil que se sumó a la marcha con pancartas, dibujos, consignas y exigencias.

Familias completas, con bebés en brazos, pequeños de la mano o sobre los hombros de sus padres marcharon como muestra de solidaridad con los familiares de los normalistas.

Este sábado 26 de septiembre de 2015, Reforma, la avenida más importante de la Ciudad de México, le quedó chica al movimiento y al grito de ¡justicia!

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