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La justicia falló con Nilda, su caso reducido a desaparición entre particulares

La justicia falló con Nilda Rosario Francisco Cruz, joven estudiante de 24 años. Su caso sólo valió 15 años de prisión al victimario Nicolás N por el delito de desaparición entre particulares. Su feminicidio, la violencia que sufría, las lesiones y las amenazas que padeció, no formaron parte de la determinación judicial emitida este miércoles en la audiencia intermedia en la que se dio luz verde a un proceso abreviado.

Estudiante del quinto semestre en la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Nilda era víctima de violencia por parte de su novio, violencia conocida por quienes tenían contacto cercano y cotidiano con ella. Aun así murió, fue estrangulada por Nicolás cuando rompió con él.

Nilda hizo su último viaje el 18 de marzo de 2019 en posición fetal en una maleta negra, dentro del portaequipaje de un camión Línea de Oro “San Juan Huetamo” que estaba lleno de pasajeros. Su cuerpo acabó enterrado en la localidad de Nicolás Bravo, municipio de Ajuchitlán del Estado de Guerrero, ahí permaneció prácticamente un año hasta que fue descubierto por “Manchas”, un perro de la Unidad Canina que dio con ella en el sitio en que Nicolás confesó haberla sepultado.

Los detalles del caso son expuestos en la audiencia en la que se determina la sentencia contra Nicolás. Ahí se informa a la jueza de control, María de la Soledad López el acuerdo arribado entre las partes para que se realice un proceso abreviado, cerrando así la puerta a un juicio oral que llevaría más tiempo y a la posibilidad de una pena mayor contra Nicolás.

Fiscalía, defensa, inculpado, y el representante legal de los padres de Nilda manifiestan su conformidad. El pago reparatorio del daño por 454 mil 403.4 pesos a la familia se hizo temprano, antes de iniciar la audiencia y que el fallo fuera emitido por la jueza.

A partir de su desaparición en marzo de 2019, Nilda se convirtió en un ícono de la lucha de las mujeres contra la violencia feminicida en Michoacán, las manifestaciones exigiendo dar con su paradero generaron presión pública a las autoridades que ahora, a través de una sentencia de desaparición entre particulares logran poner punto final al asunto pues las partes convinieron no apelar el fallo.

Desde febrero de 2019 Nilda empezó a recibir amenazas a través de una cuenta de Facebook a nombre de un tal Edwin Zambrano, la acusaban de “puta” y “culera” y le decían que Morelia estaba llena de accidentes. Un exnovio de Nilda, Jesús Martínez también recibió amenazas de esa cuenta, con detalles de la relación que sostuvo con ella que sólo ambos conocían, posteriormente se enteró que Nilda las había comentado con su pareja Nicolás.

La relación de Nicolás y Nilda estuvo caracterizada por la violencia según dan cuenta múltiples testimonios de testigos cercanos a ella, compañeras de escuela y de la habitación que ocupaba en la Casa de Estudiantes Femenil Rosa Luxemburgo.

Los testimonios coinciden, Nilda empezó a cambiar debido a la relación que tenía con Nicolás porque él era muy celoso, en una ocasión una de sus amigas recibió una llamada de ella pidiendo auxilio porque él la tenía encerrada en una casa en la colonia Las Flores, acudió para apoyarla y tras esperar un rato él la dejó salir.

Días previos a su desaparición, Nilda llegó llorando a su cuarto en la Casa de Estudiantes, ahí sus compañeras vieron que la pantalla de su computadora estaba estrellada y escucharon cuando hablaba por teléfono con Nicolás diciéndole que no quería saber nada de él.

Una de sus amigas recibió el 16 de marzo de 2019 una llamada de Nicolás, comentándole que se había peleado con Nilda, que le quería dar una sorpresa y le pidió que la llevara a un lugar, ella le comentó que no podía ayudarlo porque no estaba en Morelia. El 18 de marzo recibió un mensaje de él diciéndole que “ya no se iba a hacer” porque ya habían roto.
Por la noche del 17 de marzo Nilda le comentó a una compañera que saldría un momento y luego regresaría. Ya no volvió jamás.

Nicolás habitaba en la Casa de Estudiantes Lucio Cabaña, pero desde febrero de 2019 había rentado un cuarto de los que se alquilan en un inmueble ubicado en la calle Jacona en la colonia Juárez, en Morelia. Ahí estuvo con Nilda la noche del 17 de marzo del 2019 según el testimonio de los vecinos que habitan el lugar.

A las 00:16 Carlos Iván, de profesión taxista, habló al número que le habían dado para confirmar un pedido de 12 de cervezas en la calle Jacona, le contestó una mujer y él escuchó del otro lado de la línea a un hombre que molesto le decía, “ya mejor cancela el pedido, ya no quiero nada”.

Rondaba la una de la mañana del 18 de marzo, cuando un vecino de Nicolás escuchó que estaba discutiendo con Nilda, “¡ya te dije!, ¡de aquí no te vas hasta que me jures que no me vas a abandonar!” le escuchó decir, después oyó unos golpes en la pared como si estuvieran aventando algo, luego otros más como con la mano, posteriormente todo quedó en silencio, “pleito de pareja”, pensó y se durmió. Por la mañana se encontró a Nicolás entrando al inmueble, traía una maleta negra grande e iba solo, se saludaron y cada quien siguió su camino.

Tempranito el 18 de marzo, Francisco hizo su primer venta a un hombre en la ferretería que trabaja, le compró tres cintas de dos pulgadas de ancho color gris, tiempo después cuando le tocó ir a identificarlo y declarar como testigo, supo que se llamaba Nicolás.

En la casa de Estudiantes Lucio Cabañas había una maleta grande negra que Nicolás había visto, le marcó a un amigo para preguntarle de quién era y él le comentó que de Alex, por lo que Nicolás le marcó para pedírsela.

Más tarde, en la central de autobuses se encontró por coincidencia con Abelardo que también iba a Guerrero, el primero observó la maleta negra que llevaba el segundo y se dio cuenta de que estaba pesada porque le cuesta trabajo subirla al portaequipajes del camión. Ya en el autobús van separados, uno en el asiento seis y el otro en el 20. Abelardo puede observar a la distancia como Nicolás porta dos celulares desde los que se la pasa enviando mensajes. Ya en Guerrero hacen el camino juntos rumbo a la localidad Nicolás Bravo, municipio de Ajuchitlán, Guerrero, tomando un taxi y luego una combi. Finalmente se despiden.

Con el teléfono de Nilda en sus manos, Nicolás se hace pasar por ella enviando mensajes a los padres y amigos de ella, algunos de ellos buscando inculpar el exnovio de Nilda, Jesús Martínez, señalando que le tiene miedo.

Los días posteriores los padres de Nilda reciben mensajes del celular de su hija pensando que es ella, en donde les dice que está ocupada y no puede contestarles, que los quiere.
Mientras viaja en el autobús con el cuerpo de Nilda en el portaequipaje, Nicolás intercambia mensajes entre su celular y el de Nilda para dejar testimonio de que se despiden en buenos términos de su relación, en donde él le dice “cuídate mucho, a pesar de todo, que te vaya bien con Jesús, te quise mucho y por eso te dejo en libertad”, y ella presuntamente le responde “gracias por todo lo bonito que vivimos”. También enviaría mensajes a Jesús desde el celular de Nilda para pedirle fotos de cuando eran pareja.

La falta de contacto de viva voz con su hija, llevó a los padres de Nildaa Morelia para emprender su búsqueda el 26 de marzo de 2019, a partir de eso visibilizarían la desaparición de su hija y darían seguimiento al caso, proveyendo a las autoridades los hallazgos para que ésta realizara su investigación.

Las movilizaciones y la presión social hicieron que en vísperas de cumplirse un año de la desaparición de Nilda, la Fiscalía arribe a un acuerdo con Nicolás para que les informe en dónde se encuentra el cuerpo de ella, y poder ofrecer así un resultado público y anticiparse a la movilización ya anunciada por colectivos feministas y de personas desaparecidas.

Nicolás daría cuenta del lugar en el que enterró a Nilda, en Nicolás Bravo del municipio de Ajuchitlán en Guerrero, en una casa de adobe con un solo cuarto, debajo de un colchón. Las autoridades realizan la diligencia y encuentran los restos envueltos en unos costales y bolsas de plástico negro, con cinta gris rodeando el cuerpo.

La “cooperación” de Nicolás informando sobre el paradero de Nilda, fue motivo para la reducción de su sentencia, de manera que, los 75 años de prisión que inicialmente solicitaba la Fiscalía, acabaron en 15, y sólo por desaparición entre particulares, dejando de lado feminicidio, homicidio doloso, lesiones, violencia y amenazas.

Dos peritajes se realizan al cuerpo de Nilda para determinar la causa de muerte, ambos coinciden que fue por asfixia mecánica por estrangulamiento.

Además del monto de reparación del daño, el acuerdo que es avalado por la jueza de control, incluye los años de prisión y una multa por 246 mil 432 pesos.

 

“Me duele mucho, yo quería una justicia más justa para mi hija, no nada más para ella sino para todos los desaparecidos”, dice el padre de Nilda en una rueda de prensa que ofreció la tarde de este miércoles 15 de julio tras conocerse el fallo.

 

“Vemos y nos damos cuenta que estamos en un nivel de leyes donde el delincuente tiene más garantías que la víctima”, señala y recuerda que las evidencias y los hallazgos los aportó la familia a las autoridades.

Nilda era la única hija de Fortunato y Minerva, “lo único que ahora esperamos es la justicia divina, eso es lo único que nos queda”, rematan.

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