HomeActualidadLa noche de ánimas vuelve a lo esencial: el encuentro íntimo con los muertos

La noche de ánimas vuelve a lo esencial: el encuentro íntimo con los muertos

Cucuchucho, Michoacán.- Un mariachi tocando de fondo Amor eterno, en medio de un mágico silencio, fue lo primero perceptible a los sentidos que anunció la particularidad de la noche de muertos de este 2020.

Este 1 de noviembre, Cucuchucho, una comunidad pequeña ubicada en la ribera del Lago de Pátzcuaro, decidió cerrar completamente el acceso a los extraños para blindar a su población de la Covid-19. El argumento fue: “el gobierno no nos cuida. Una disculpa, pero este día no hay paso”.

La determinación de algunos pueblos indígenas de proteger a su gente y el llamado de las autoridades a la población a no acudir a los panteones de las comunidades emblemáticas para esta tradición, una de las más importantes de México, hicieron eco y la afluencia fue mínima.

Este año, las carreteras no lucían atascadas de vehículos a vuelta de rueda, ni las calles llenas de turistas locales y extranjeros. Si algo hemos aprendido del inicio de esta década es que la normalidad no es inflexible.

Un tradicional arco de flor de cempasúchil a la entrada del panteón para recibir a los espíritus, mientras que las veladoras y la luz de la luna permitió a los vivos ver el camino y reconocerse, esta vez, entre iguales.

Si algo bueno nos dejó esta pandemia, fue que después de tantos años le permitió a las comunidades indígenas celebrar su Día de Muertos en la intimidad, lejos de los ojos invasivos de extraños, sin cámaras ni selfies.

Las señoras con rebozo caminaban entre los surcos, con sus ofrendas de comida cubiertas con servilletas bordadas, la música de fondo, las voces y los sollozos se escuchaban en cada rincón del panteón.

Los niños corriendo y la luz de las velas hicieron de este Día de Muertos, una ceremonia verdaderamente especial, dedicada a quienes este año, después de tanto tiempo, pudieron visitar y estar solos con sus seres queridos vivos.

Y al fin, en el pequeño panteón de Cucuchucho, las familias pasaron la noche sentadas alrededor de sus ofrendas, recordando a sus muertos, hablando con ellos y celebrando que entre todo lo malo que ha traído este año, al menos les permitió recibir sólo a los suyos.

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