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La represión como política priista del estado

La represión como política priista del estado

Pável Uliánov Guzmán / @PavelUlianov

La represión masiva y selectiva hacia los movimientos sociales y opositores políticos, ha sido una de las constantes del Estado mexicano, baste recordar la política de exterminio de “mátalos en caliente” del octogenario dictador Porfirio Díaz. En tiempos contemporáneos, la estrategia de represión de los gobiernos priistas ha sido sistemática, hasta convertirse históricamente en una política de Estado.

A lo largo de su historia, llámese Partido Nacional Revolucionario (1928-1938), Partido de la Revolución Mexicana (1938-1946) o Partido Revolucionario Institucional, el PNR-PRM-PRI desde la posición privilegiada del poder, ha respondido a las protestas sociales o a la inconformidad colectiva con la represión. Innumerables y significativos hechos históricos así lo confirman.

En el marco de las elecciones presidenciales, el 1 de mayo 1929, cuarenta mil personas de la Central Sindical Unitaria Mexicana protestaron contra el gobierno norteamericano, ante  la inconformidad, el gobierno contestó  disolviendo violentamente la manifestación y encarcelando a decenas de asistentes, entre ellos Rafael Carrillo y Silvestre Reyes.  Posteriormente, el 19 de septiembre del mismo año, en un mitin a favor del candidato presidencial José Vasconcelos, ráfagas de metralla descomponen el acto político opositor, resultando muertos Eulalio Olguín, Alfonso Martínez y el joven Germán del Campo, lo anterior, contextualizado en un entorno social de represión hacia la oposición política.

Subsiguientemente, el 6 de junio de 1929, fuerzas públicas asaltan y clausuran las oficinas del Comité Central del Partido Comunista Mexicano, así como  la redacción de su órgano de difusión  “El Machete”. Así mismo, el 29 de junio de 1930 acontece la matanza anticomunista de Matamoros Laguna, Coahuila, donde 17 opositores políticos son asesinados, entre ellos Andrés Núñez, Gregorio de León y Eliseo Luévano.

En 1940, bajo la efervescencia de la sucesión presidencial, el ejército y la policía hieren y asesinan a decenas de opositores, el saldo tan solo en el DF fue de 30 muertos y 150 heridos,  cabe mencionar que los resultados oficiales de las elecciones de ese año, fueron de 94% para el candidato oficial Ávila Camacho y el 5 % para el candidato opositor Almazán, encubriéndose en todo momento la represión sistémica.

A partir de 1950, la represión de los gobiernos priistas crece cuantitativa y cualitativamente. Es reprimida la huelga y caravana de cinco mil mineros de Nueva Rosita, Palau en 1951. Se da el asalto militar al internado Politécnico en 1956. Las represiones contra el Movimiento Ferrocarrilero de 1958-1959. La represión contra el Movimiento Magisterial en 1956-1960. Las matanzas contra el Movimiento Cívico de Guerrero de 1960-1962. El aplastamiento del Movimiento de los Médicos en 1965. La toma de la Universidad de Sonora en 1967. La represión del Movimiento Estudiantil de 1968. El ataque paramilitar de los halcones al Movimiento Estudiantil en 1971.

En síntesis durante la segunda mitad del siglo XX  fueron reprimidos más de 20 movimientos sociales, cada uno de ellos con diferentes cantidades de muertos, heridos, detenidos y desaparecidos, los cuales en conjunto se cuentan en miles. Todo ello, en el marco de una  política de Estado de represión, encubrimiento y criminalización de la protesta social.

En tiempos recientes, destacan la represión contra la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca en el 2006, la represión de San Salvador Atenco también en el 2006, la represión al el movimiento #YoSoy132  durante el primer día del gobierno de Peña Nieto, y como caso paradigmático, la represión a la Normal Rural de Ayotzinapa y la desaparición de los 43 estudiantes, misma que contó con la participación directa de miembros del Ejército Mexicano y de la Policía Federal.

En Michoacán, los gobiernos priistas han reprimido también sistemáticamente, baste recordar la represión del  Movimiento Estudiantil de 1963-1966, cuando estudiantes buscaban extender la ciencia y la cultura a las masas campesinas y obreras para elevar sus condiciones de vida.  La  represión a estudiantes en Michoacán en abril del 2012, mediante la violación de la autonomía de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y el ingreso de fuerzas policíacas a tres Casas de Estudiante, como parte de un operativo ordenado por el entonces gobernador interino Jesús Reyna, mismo que culminó con la detención de 194 estudiantes.

La  represión, tortura y cárcel contra los normalistas en Michoacán en octubre del 2012, donde 176 estudiantes de la Escuela Normal Indígena de Cherán, la Escuela Normal Rural Vasco de Quiroga de Tiripetío, y el Centro Regional de Educación Normal de Arteaga, fueron detenidos y golpeados por buscar  una prórroga de un año a la implementación de reforma curricular para las escuelas Normales.

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