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La República de Oceána

Hay libros que son buenos… Y otros son imprescindibles. Parafraseando el poema atribuido a Bertold Brecht, quiero referirme a una obra publicada por James Harrington en 1656 en Londres. Le puso como título La República de Oceána para subrayar la necesidad de encontrar un mecanismo que transformara las elecciones en el principal elemento de la democracia. El experimento, la utopía tenía que construirse en la isla británica no en la Europa continental. Entonces, se tenía que edificar una república y ésta debía estar separada del resto del continente por el océano. De ahí, el título del brillante ensayo.

La respuesta a la pregunta sobre la importancia del sufragio. Durante siglos, las elecciones se consideraron como un instrumento aristocrático, pues se escogían los mejores. A los mejores para qué, nos preguntamos en muchas partes donde tenemos una democracia liberal. Pero esta interrogante no era la que se planteaba en el siglo XVI, al menos Harrington. Él admitía y partía de la idea del carácter aristocrático de las elecciones. Pero aquí viene lo interesante y la actualidad de su planteamiento. Descubrió el secreto que convertía las elecciones en democráticas, quitándoles el sentido aristocrático. La revelación que hizo el autor de La República… fue que la repetición periódica de las elecciones, permitía que el pueblo pudiera valorar, enjuiciar frecuentemente, por medio del voto, a los gobernantes. Y además, con la repetición de las votaciones, estaba también la rotación de dichos gobernantes.

La(s) República(s) de Oceána en la actualidad. Varios siglos hace ya de la publicación original de esta obra. Sus ideas tuvieron influencia, primeramente en algunos sectores de su país. Posteriormente en algunos pobladores de las trece colonias inglesas de América y en los personajes que participaron en la revolución de independencia y creación de los Estados Unidos. Lo mismo en los dirigentes de la revolución francesa de 1789. A sus planteamientos sobre las elecciones periódicas, la importancia del sufragio y la rotación de gobernantes, hay que agregar lo relacionado con la república, el sistema legislativo bicameral y otros elementos que están presentes en gran parte de los países en el mundo actual.

Inicio del proceso electoral mexicano 2020-2021. El lunes 7 de septiembre se llevó a cabo una sesión del Consejo General del INE. Con ello se inició legal y formalmente el proceso electoral que tendrá como su más atractivo evento, la votación del primer domingo de junio del año entrante. Será, aseguran algunos, la más grande de las fiestas democráticas en lo que corresponde a la época que inauguró la elección presidencial de Francisco I. Madero en 1911. Dejando de lado esta exageración, lo cierto es que lo que estará en disputa, en un mismo día será una cifra exhorbitante de cargos: 500 diputados federales (300 de mayoría relativa y 200 de representación proporcional), 15 gubernaturas, 29 congresos locales que suman más de mil diputaciones (solamente en Tamaulipas, Coahuila y Quintana Roo no habrá este tipo de elección) y casi 2000 ayuntamientos en otros 29 estados (se excluirán Tamaulipas, Hidalgo y Durango, que realizan este tipo de elección en otras fechas).

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