HomeActualidadLa verga es el todo y la nada

La verga es el todo y la nada

La verga es el todo y la nada

Punto de Reunión 

Escucho a los estudiantes de Secundaria renombrar las cosas con la verga. La verga es un objeto, es alimento, es  coraje, es festejo. Cuando baja la temperatura: ¡qué frío hace verga! Y cuando ésta sube: ¡qué calor verga!

A cualquier hora: ¡Qué hiciste pues verga! En el recreo: ¡te pasaste de verga! A la salida, ya en el portón en el que encuentran a los padres: ¡apúrate verga! ¡Dame verga! ¡No han venido por mi verga! ¡Qué hiciste con esa verga! ¡Vete a la verga! ¡El hijue la verga me reprobó! ¡Pasé con ese verga!

Los de mi generación solían decir “coño”, “pinche” o “puta madre”. Los de ésta, “verga”. La verga se acomoda a la oración gramatical. Funciona como artículo, verbo o complemento. Lo mismo da decir:

“Te vale verga” que “A ti todo te vale verga”. Cada día me sorprende el uso de verga como palabra: ¡Se pasó de verga! ¡Rómpele su madre a ese verga! ¡No caminen tan rápido vergas! (también se pluraliza)  ¡Dónde te compraron esa verga!

El otro día un estudiante tomaba a prisa una cocacola, entonces su compañero le gritó: ¡No te la vayas a acabar verga!

La verga se mastica en el lenguaje de los muchachos. Se estira la palabra y se le regresa a su tamaño original. La verga puede ser una cosa tangible o el viento. Si al querer patear un balón el aire cambia la dirección de éste, alguien dirá: no fue mi culpa. Fue esa verga que se movió.

Así lo expresan los hombres y las mujeres en la Secundaria:

—¿Ya se te declaró? —pregunta una estudiante a otra.

—Aún no, ese verga no se atreve  —responde.

—Vale verga el verga.

Mientras tanto se oye: Verga, ¡ya toca el timbre! ¡Córrele verga! ¡Súbete a esta verga (el autobús)! ¡No hice esa verga (la tarea)! ¡Ya vino ese verga por mi (el papá)! ¡Quítate verga! ¡No empujen verga!

Cuando pronuncian la palabra no piensan ya en un pene. La dicen porque se popularizó y es la forma de subrayar las cosas, de darles un énfasis. Es una palabra que ya no quema los labios.

Y cuando los veo: alguien me encara a lo lejos para decir: ¡Hey, tú, cara de verga!

No solamente lo dicen, también lo escriben. Por ejemplo, en un baño se alcanza a leer: ¡Que se vaya a la verga el que lo lea! Todos, tú y yo.

Sin comentarios

Tu opinión nos importa, deja tu comentario: