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De la violencia familiar al filicidio, caso Villas del Pedregal

Morelia, Michoacán.- “Yo no puedo ya ni llorar, yo decía ¿qué va a pasar con mis hijos si falto?, por eso dije, primero voy a llevarme a mis hijos y ya luego nosotros. Todos estos años juntos, siempre peleando, enfurecidos, él me decía que me iba a quitar la vida y yo pensaba ¿cómo mis hijos van a estar con él”.
Este miércoles, durante su audiencia de vinculación a proceso, Noemí de 29 años pidió declarar, esto pese a la advertencia de la jueza de control, Amalia Herrera Rodríguez acerca de que su dicho sería tomado en consideración para la determinación que habría de tomar en el caso.
Las tímidas sugerencias de sus abogados defensores tampoco surtieron efecto, Noemí decidió hacer uso de la palabra y con ello, confesar el asesinato de su hija Melisa de ocho años, y el intento de asesinato de su hijo José, de diez.
En la madrugada del seis de enero, en su casa ubicada en Villas del Pedregal en Morelia, Melisa en lugar de recibir a los Reyes Magos recibió la muerte. Fueron 38 puñaladas en la barbilla, el pecho y la espalda que le perforaron los pulmones y el corazón.
José logró salvar su vida, aunque también resultó herido en las manos y el pecho. Él y su hermana se durmieron por la noche en compañía de su madre Nohemí; los gritos de Melisa lo despertaron, al abrir los ojos vio a su mamá con un cuchillo en la mano encima de su hermana que ya estaba toda bañada de sangre.
La audiencia de vinculación a proceso celebrada la tarde de este miércoles, evidenciaría una situación de violencia familiar que, con el paso de los años derivó en filicidio, esto es, la muerte de una menor a manos de su madre.
Vestida de blanco y con un suéter amarillo oscuro, Noemí se sentó al lado de los dos abogados destinados por la Defensoría de Oficio para asumir su defensa en caso de ella así aceptarlo. Su participación en la audiencia fue prácticamente nula, no habían platicado previamente con su defendida, y sólo uno de ellos conocía el contenido de la carpeta de investigación.
Ninguno de los argumentos expuestos por la Fiscalía fue rebatido por la defensa, la única inconformidad que mostraron fue con la determinación de Noemí de hablar.
Melisa y José se acostaron la noche del cinco de enero en su litera en compañía de su madre quien, previamente había discutido con su marido. Manuel, el cual en su cuarto escuchó cómo Noemí se levantó y permaneció parada cerca de la puerta para luego entrar al baño, después se quedó dormido.
Ya en la madrugada del día seis, a Manuel lo despertaron los gritos de sus hijos, corrió a la recámara de éstos y la encontró cerrada, por lo que forzó la puerta para entrar, ahí encontró a Noemí cuchillo en mano y a sus hijos heridos. Él policía, procedió a someterla, llevarla a otra habitación y pedir auxilio por teléfono.
Elementos de la Policía Municipal de Morelia fueron quienes acudieron al llamado. Fue José el que les abrió la puerta, estaba herido y les indicó que sus papás estaban arriba con su hermana.
Es en la lectura de la declaración de su hijo José, cuando Noemí parece quebrarse e intenta llorar, la juez le consulta si desea hacer una pausa, pero ella pide continuar con la audiencia.
José narra en su declaración cómo la noche del cinco de enero llegaron de la iglesia con su mamá y su hermana, luego se acostaron y su mamá se durmió con ellos. Cuando despertó vio a su mamá encima de su hermana que tenía “la panza ensangrentada”, luego ella lo quiso picar a él pero le agarró el cuchillo por lo que le cortó las manos y le hizo “unos hoyitos en el pecho”.
Los detalles de la escena abundan a partir de las declaraciones hechas por Manuel, José, los policías que acudieron al llamado, y la hermana de Manuel, todas contenidas en la carpeta de investigación, ya que ninguno de ellos estaba presente en la Sala.
Tras todo ello Noemí pide hablar, quiere hacerlo en la audiencia y también con su esposo y su familia.
“Yo sólo quiero decir la verdad de todo esto, no puedo ni llorar, de lo que siento no puedo; yo sólo quería irme con mis hijos, porque en los momentos en que peleábamos con mi esposo y estábamos enfurecidos me decía que me iba a quitar la vida, y yo pensaba, ¿cómo mis hijos van a estar con él?.
“Yo no miento como no miente mi esposo, yo pensé en irnos todos y con eso se acaba todo, yo empezar con mis hijos y ya él luego que acabara, yo ya no podía, tantos problemas y deudas, yo decía, vámonos todos. Su familia de él sabe que tuvimos problemas de violencia, nuestras familias estaban todas desunidas, yo por eso decía, si me pasa algo ¿qué va a pasar con mis hijos?”.
Noemí acepta el hecho: “Lo único que necesito es hablar con mi esposo y con mi familia, nada de esto me justifica a mí, no lo estoy negando, lo único que temo es que allá adentro me vayan a violar, todo lo demás lo aguanto. Tantos años peleando, pero lo que no puedo tolerar es que él me engañe y sé que el año pasado me engañó con una compañera de la Policía”.
Con la responsabilidad aceptada, Noemi es vinculada a proceso, su juicio aún está por iniciar. Ella insiste una y otra vez, que lo único que necesita es hablar con su esposo.

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