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Las promesas anticorrupción del discurso al problema cultural

Las promesas anticorrupción del discurso al problema cultural

Rodrigo Caballero/ @RodCaballero

Centenares de carteles con el hashtag “Contigo Hasta Los Pinos” ondeaban en pleno centro de la ciudad de Guadalajara, Jalisco. 

Era la madrugada del viernes 30 de marzo de 2012 yEnrique Peña Nieto –entonces candidato único del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la presidencia- comenzaba su campaña casi a las 2 de la mañana, su equipo no quiso perder ni un minuto de su tiempo.

Subió al estrado portando la camisa oficial de su campaña con los logos del PRI y del Partido Verde en el lado izquierdo del pecho. Después de las ovaciones y una introducción con aires de reformismo, Peña Nieto propuso sus primeros tres compromisos de campaña.

Los compromisos fueron firmados ante notario público bajo la consigna “ya me conocen, se los firmo y se los voy a cumplir”.

Propuso la eliminación de 100 diputados, propuso “obligar” a cada funcionario federal a hacer pública su declaración de bienes patrimoniales y propuso crear la Comisión Nacional Anticorrupción, ninguno de ellos ha sido cumplido en lo que va de su sexenio.

El costo de la corrupción

Los informes que señalan el costo real que genera la corrupción en México son muy variados, según el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) la corrupción se come un punto porcentual del Producto Interno Bruto (PIB) en promedio cada año.

Es decir, la misma cantidad de dinero que el queregistraron todas las actividades económicas primarias –agricultura, pesca, ganadería- en México el año pasado.

A finales del 2014, el diputado federal, Marcos Aguilar Vega, presentó una iniciativa para crear el Sistema Nacional Anticorrupción (SNA).

En su iniciativa resaltó las cifras de Transparencia Internacional en donde se plasmó que cada año, en México, la corrupción absorbe 32 mil millones de pesos. Eso es más de 10 veces el dinero que en 2015 se entregó para sueldos y prestaciones a todas las secretarías, comisiones y procuradurías públicas juntas.

Otros organismos como la Confederación de Cámaras Industriales (Cocamin) calculan que cada año pagan 27 mil millones de pesos en “prácticas de corrupción” como el soborno. Sin embargo, más allá de cifras macroeconómicas, las prácticas corruptas le quitan el 14 por ciento de sus ingresos a cada familia mexicana, según cifras de Transparencia Internacional.

El problema cultural y las preguntas a modo

Para celebrar el 80 aniversario del Fondo de Cultura Económica, el presidente Enrique Peña Nieto ofreció una entrevista grupal a seis periodistas donde buscó expresar los beneficios de su, recién aprobado, paquete de reformas estructurales.

No obstante, en el programa titulado “Conversaciones a Fondo”, los periodistas fueron acusados por columnistas como Julio Hernández, Lorenzo Meyer y Denise Dresserde realizar “preguntas a modo” ya que sus cuestionamientos fueron acompañados por expresiones como “estrategia espléndida” y “logro valiente”.

En ese mismo programa, tras un cuestionamiento, el presidente aseguró que la corrupción era un “problema cultural”.

Dicha afirmación fue reafirmada en su siguiente evento público cuando dijo “para hacerle frente tenemos que partir de reconocer esta debilidad y entonces a partir del fortalecimiento de instituciones que permitan combatir prácticas de corrupción” (sic).

El evento se realizó el 8 de septiembre de 2014, esa fue la última vez que propuso crear la Comisión Nacional Anticorrupción.

“Ya sé que no aplauden”

El 12 de diciembre de 2012, el senado aprobó las reformas constitucionales que permitirían crear a la Comisión Nacional Anticorrupción, sin embargo, las otras reformas –energética, telecomunicaciones, fiscal, financiera y político-electoral- se consideraron prioritarias.

No fue hasta el pasado 4 de febrero de 2015 cuando se retomaron las discusiones al respecto. Tres semanas después el Congreso aprobó el dictamen para que la Cámara de Diputados y la de Senadores revisen la propuesta y empiecen a ser revisada y modificada antes de recibir su aprobación.

Mientras tanto,  el presidente nombró a Virgilio Andrade Martínez como nuevo titular de la Secretaría de la Función Pública, quien será el encargado de revisar “si hubo o no conflicto de interés” en la compra de su casa, la de su esposa y la del secretario de hacienda Luis VidegarayCaso.

“La Secretaría de la Función Pública finalmente es una dependencia que forma parte del Poder Ejecutivo. El Congreso tendría que llevar a cabo una investigación sobre los casos de conflicto de interés, en particular una comisión de investigación independiente conformada también por los partidos de oposición” detalló al portal Animal Político, la directora del Centro de Análisis e Investigación Fundar, Haydeé Pérez Garrido.

El director ejecutivo de Transparencia Mexicana, Eduardo Bohórquez, aseguró que las medidas propuestas por Enrique Peña Nieto demuestran que había un “vacío legal” que no quieren resolver. “Hay que legislar sobre el tema y hay un espacio propiciado para hacerlo que es el Sistema Nacional Anticorrupción” declaró a Animal Político.

Al final del nombramiento, Enrique Peña Nieto se dirigió a su vocero y sonrientemente le dijo “ya sé que no aplauden”.

El próximo 30 de marzo se cumplen tres años de aquel discurso que se comprometía a crear una comisión que todavía no existe, dicha comisión entró apenas a un “periodo de discusiones”. ¿Por qué será que no aplaudimos?

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