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Los desafíos de SYRIZA

Orlando Aragón Andrade

En enero pasado Europa recibió con incredulidad la noticia de la victoria del partido de izquierda SYRIZA en Grecia. Desde ese momento las luces de alarma de los palacios del orden financiero hegemónico de Europa se encendieron con una fuerza tal que no se veía en décadas en el viejo continente. Este triunfo anunciaba nada más y nada menos lo impensable para el contexto europeo: el fin de la sumisión y el servilismo de un gobierno nacional hacia las políticas de “austeridad” que durante poco más de 5 años han golpeado fuertemente a grandes sectores sociales de Grecia y de otros países del sur de Europa como Portugal y España.

El asenso de Alexis Tsiprias, líder de SYRIZA, como primer ministro de Grecia no defraudó -a diferencia de lo que en México estamos ya acostumbrados- el mandato de los electores griegos. Lejos de rendirse ante los poderes económicos dominantes de Europa inició un intenso trabajo de renegociación de la deuda pública que los anteriores gobiernos neoliberales habían dejado a los griegos. Esta renegociación se ha realizado en condiciones de una extrema desigualdad y con fuertes presiones hacia el gobierno griego que, sin embargo, ha utilizado con astucia y hasta el límite las pocas herramientas y recursos que le quedan para buscar mejores condiciones en la reestructuración de la deuda.

Este proceso llegó a un punto de quiebre hace apenas unos días, cuando el Eurogrupo giró un ultimátum al gobierno de Tsipras para que aceptara incondicionalmente las recetas económicas de la “austeridad”. Ante esta situación el primer ministro griego realizó algo que bajo el sentido común de hace algunos años se hubiera considerado como normal y lógico, pero que ante el avance del neoliberalismo en Europa debe juzgarse como un movimiento político audaz y peligroso. Decidió nada más y nada menos llamar a un referéndum al pueblo griego para que sean ellos, los principales afectados, quienes decidan si aceptan o no las condiciones que los organismos financieros europeos quieren imponerles.

Este movimiento y la sintomática reacción del Eurogrupo de declarar cerradas las negociaciones ante el anuncio del referéndum ha permitido obtener una victoria político-ideológica que desde hace mucho tiempo la izquierda europea no conseguía, ya no sólo frente al neoliberalismo, sino frente al mismo capitalismo financiero. En efecto, mediante el llamado al referéndum y con la reacción del Eurogrupo consiguió evidenciar la hostilidad del capitalismo financiero imperante en la Unión Europea frente a la democracia y los derechos humanos más básicos de la sociedad griega.

Para nadie es un secreto que las últimas décadas del siglo XX y las primeras del XXI fueron de constantes derrotas para la izquierda europea. Esas derrotas han sido por supuesto en las elecciones, pero sobre todo en la disputa político-ideológica. Una de las muestras más claras de esta situación fue el desplazamiento de los partidos “socialistas” y de la “social-democracia” europea al dogma neoliberal. Por tal razón, uno de los méritos de SYRIZA, en el contexto de la troika, es generar un escenario político en donde se desafía y evidencia tan abiertamente el carácter dictatorial del capitalismo financiero, a pesar de toda su propaganda vacía sobre la democracia y los derechos humanos.

Este logro de SYRIZA representa un verdadero desafío para el modelo económico imperante en la Unión Europea al grado de que están, mediante la desinformación y el terrorismo financiero, tratando de atajar los resultados del referéndum del domingo en Grecia. Los paladines de la troika son consientes que un eventual triunfo del “No” en el referéndum traería consigo consecuencias imprevisibles en otros países del sur de Europa y para el propio futuro de la Unión Europea.

El desafío que ha plantado SYRIZA al dogma de la “austeridad”, no obstante, lo ha dejado también al pueblo griego que ahora tendrá que asumir la responsabilidad y tomar por sí mismo la decisión histórica de mantener el control soberano de su futuro o ceder ante el miedo de la propaganda neoliberal. El pueblo griego, como sea, para bien o para mal, será el actor protagónico en este episodio crucial para el futuro de Grecia, de la Unión Europea y de la democracia.

SYRIZA también se ha colocado un enorme desafío a sí mismo. Ha arriesgado en este referéndum su propia permanencia en el gobierno griego. El mismo Tsipras ha señalado que de ganar el “Sí” a las medidas de “austeridad”, SYRIZA se retiraría del gobierno por no estar de acuerdo con dichas medidas. Este movimiento político que parece tan arriesgado es necesario dadas las condiciones de enorme desigualdad de las renegociaciones de la deuda griega, pero también un gesto digno de una izquierda que lo que busca son transformaciones en las condiciones económicas que afectan a su población y no una repetición más de esa pseudo izquierda que lo que le interesa es mantenerse en el gobierno y ganar elecciones a toda costa y a cualquier precio.

Finalmente, el movimiento político de SYRIZA representa un desafío para la izquierda europea, y quizás mundial, que amenaza con regresar de sus cenizas para enfrentar a un capitalismo que se presenta como invencible. Lo que ocurra el domingo pondrá a prueba no sólo una de las premisas políticas fundamentales de la izquierda, la confianza en el pueblo, sino que significará una victoria o una derrota capaz de marcar su futuro en los años por venir.

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