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“Hasta a los Tigres del Norte les pagan…”

“Hasta a los Tigres del Norte les pagan…”

“Hasta  los Tigres del Norte les pagan, cuando nos deben a todos, este gobierno nos has robado a todos”, dice el orador que al lado del auto encabeza la marcha que parte desde la salida a Mil Cumbres y en cuya avanzada se ven los rostros de los líderes sindicales convocantes a la movilización y que se esperaba, “histórica”, pero no, no fue tal, si de acuerdo a los anuncios previos, hubieran asistido los más de 50 sindicatos” que integran el llamado Frente Estatal por la Defensa del Salario y la Estabilidad Laboral.

“Incluso a los granaderos se les debe”, dice el del equipo de sonido, en alusión a la falta de pagos en el gobierno estatal que se ha generalizado a todas sus áreas.

“Ni la Rectoría, no nos moverán…”, inician a corear algunos docentes de la Universidad Michoacana; “Ni Silvano Aureoles, no nos moverán”, le secundan los trabajadores de la Universidad Indígena Intercultural del Estado.

“Silvano, ya dame mi dinero, no te hagas… endejo”, dice la cartulina sin una “p”, portada por una maestra de la Universidad Michoacana, en esta marcha que nutren en su mayoría los integrantes del Sindicato Único de Empleados y del Sindicato de Profesores (SUEUM y SPUM, respectivamente), marcha que se va muy despacito con varios descansos en su trayectoria hacia el Palacio de Gobierno.

“Silvano, ojete, el pueblo no es tu juguete”, corean contundentes maestros de Telebachillerato y del Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado (Cecytem), tal vez la consigna más coreada por los manifestantes hacia el gobernador, presente, bien presente en mantas y cartulinas donde le piden bajarse del helicóptero; “ya es hora de ponerse a trabajar, de gobernar, o impulsaremos la revocación de mandato”, señala el del carro de sonido.

“Que sube que baja aquí nadie se raja”, corean muertas de risa un trío de maestras universitarias, bien equipadas con su sombrero de ala ancha, lentes oscuros, zapatos cómodos y sus envases con agua. Otras, como en otras marchas, prefieren caminar sobre las banquetas, se detienen ante los escaparates de las tiendas por las que transcurre la manifestación, comentan las ofertas de los electrodomésticos y, una de ellas, suspira y dice: “…si nos pagan”, y vuelven a la risa loca.

Entre estos contrastes se mueve esta multitud, entre rostros realmente encabronados al lado de otros displiscentes –“tómalo con calma””-, una multitud que se esperaba de cientos de miles y, la verdad, terminó con miles ante la sede del Ejecutivo en plena Avenida Madero, frente a Catedral, por más que el del micrófono aludiera a que ésta era, “la manifestación más dura” de los últimos meses.

“Hasta  a los Tigres del Norte les paga, cuando nos deben a todos, este gobierno desgraciado se ha robado todo…”, dice la voz amplificada desde la bocina atrás del automóvil rojo con una bandera del SUEUM en el cofre, recordando las debilidades del mandatario estatal a rodearse de estrellas.

 

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