HomeOpinión 3.0Morena votó a favor del auditor carnal…y a cambio de nada.

Morena votó a favor del auditor carnal…y a cambio de nada.

Editorial Revolución

Otra vez, la falta de disciplina, pero sobre todo el no tener oficio ni altura política por parte de algunos diputados morenistas, provocó que el Grupo Parlamentario del partido guinda se rompiera en la sesión para elegir Auditor Superior de Michoacán, y presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos. El gobernador se llevó lo suyo; Morena se fue sin nada.

El pasado 12 de julio se aprobó en comisiones la terna para elegir auditor superior de Michoacán, conformada por José Antonio Becerril Flores, Elías Acosta García, y Miguel Ángel Aguirre Abellaneda, éste último colaborador de Silvano Aureoles en la Secretaría de Finanzas y Administración, donde se desempeñaba como delegado administrativo.

Sin razón alguna, la elección de auditor Superior de Michoacán fue aplazada cinco meses; durante ese tiempo se tejieron los acuerdos entre grupos políticos del Congreso que permitieron a Aguirre Abellaneda ser electo con 35 votos a favor; solo cinco diputados de Morena habrían votado por  Elías Acosta.

Nuevamente, hubo votos de diputados de Morena a favor de un perfil afín a Silvano Aureoles. En el aire queda la sospecha de que la Auditoría Superior de Michoacán, instancia encargada de fiscalizar el uso de recursos públicos en Michoacán, será encabezada por un auditor carnal durante los próximos siete años.

Morena se rompe

Morena impulsaba a Elvia Higuera Pérez para ser presidenta de la Comisión Estatal de Derechos Humanos. Los diputados morenistas y aliados estaban convencidos de que había un acuerdo firme para elegirla ombudsperson.

En la elección, Luis Ventura de la Rosa Orozco obtuvo 2 votos, Marco Antonio Tinoco Álvarez consiguió 13, y Elvia Higuera Pérez logró 24, pero le faltaron sólo tres votos para poder ser electa. Debido a que ninguno de los aspirantes logró tener a su favor dos terceras partes de la votación total, como lo exige la ley, se tuvo que convocar a una segunda ronda de votación.

La bancada de Morena se reunió de inmediato, y a su coordinadora Teresa López se le escuchó decir: “nada más quiero saber quiénes son los traidores”; Laura Granados, Sandra Luz Valencia, Mayela Salas y Francisco Cedillo no atendieron el llamado de su líder parlamentario e hicieron vacío al cónclave; la sospecha de traición cayó sobre ellos.

La incapacidad de Morena de cumplir los acuerdos de bancada descarriló el proceso de elección de ombudsperson, y su ventaja numeraria en el Congreso del Estado se hizo polvo…una vez más.

En la segunda ronda votaron 40 diputados, pero salieron de la urna 44 votos; en una elección tan pequeña, meter votos de más no es para sacar un resultado favorable que tenga legitimidad, sino para reventar el proceso.

El priísta Marco Polo Aguirre y Javier Paredes, integrante de la representación parlamentaria, han sido señalados como responsables de meter votos de más a la urna; los hechos refuerzan la versión: PRI y Representación Parlamentaria se apoderaron de la Mesa Directiva para impedir que se repitiera la votación.

A río revuelto, los priístas, con sólo cinco diputados, buscan recomponer su menguada fuerza y reclamar para si posiciones en organismos autónomos, como la CEDH, y para ello han sumado a su causa a los cuatro diputados que se asumen como independientes.

Los diputados de Morena que rompieron el acuerdo de bancada han puesto a su fuerza política en riesgo de perder la posición de la CEDH, dándole oportunidad al PRI y compañía de reclamar ese espacio; al interior del partido guinda podrá haber quien célebre que no se haya concretado la elección, pero es necesaria  mucha mezquindad para festejar como un triunfo individual la derrota colectiva.

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