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Natividad Crisóstomo, la joven purépecha que murió al cruzar el Río Bravo

Natividad Crisóstomo, la joven purépecha que murió al cruzar el Río Bravo

Arantepacua, municipio de Nahuatzen, Michoacán.- La comunidad de Arantepacua, municipio de Nahuatzen está de luto. Hoy despiden el cuerpo de Natividad Crisóstomo Quinto, joven purépecha que perdió la vida al cruzar la frontera con Estados Unidos.

Natividad, de 19 años, cursó hasta el tercer año de secundaria. Siendo menor de edad, a sus cortos 17 años, se casó y dio a luz a la pequeña Isabel, hoy huérfana de madre.

Hace un año, su esposo emigró a los Estados Unidos de Norteamérica en busca de oportunidades laborales; Natividad y su hija de tres años, se quedaron en la comunidad de Quinceo, con la familia de su marido.

Con el dinero que continuamente enviaba su esposo, Natividad ya planeaba la construcción de una casa propia, pero mantenía la ilusión de reencontrarse con el padre de su hija en el país vecino.

«Lamentablemente mucho antes me decía que quería ir a Estados Unidos y yo le había dicho que no fuera para allá, que su esposo ya estaba trabajando, que lo esperara aquí, ‘te esta mandando dinero, aunque sea poquito para que se mantengan tú y tu hija'», recuerda sus palabras, Efrén Crisóstomo, tío de la joven migrante.

Pero Natividad insistía en reencontrarse con su esposo, y sin avisar a sus familiares, un día salió de la comunidad ubicada en la Meseta Purépecha, se dirigió a la frontera y se internó en las aguas del Río Bravo, de donde ya no salió con vida.

El 26 de junio, autoridades fronterizas localizaron el cuerpo de Natividad Crisóstomo a la altura de El Paso, Texas. A más de un mes de su fallecimiento, fue hasta ayer miércoles, cuando su familia por fin encontró la paz.

«Es muy doloroso lo que nos pasó a la familia, estábamos esperando que llegara este momento, que llegara ella. Ya estamos tranquilos, aunque estamos ‘doloridos’, pero gracias a Dios la encontraron», refiere su pariente.

Sobre el féretro, las mujeres con sus vestimentas tradicionales lloran y gritan lamentos en su lengua indígena.

El cuerpo de Natividad es velado sin la presencia de la hija de ambos, por decisión de ambas familias para evitar que el último recuerdo de su madre, se empañe entre llantos y lamentos. Su esposo tampoco está, y es eso, lo que más duele, dicen.

«Mi sobrina se arriesgó la vida para ir a reencontrarse con su esposo, pero su esposo, no la acompañó (en su funeral)», lamentó el tío de Natividad.

Este jueves, los restos de la joven madre serán depositados en el panteón de Arantepacua; sus familiares agradecen que su cuerpo haya sido encontrado y puedan darle sepultura.

«Lo bueno que ya tenemos aquí a mi sobrina y es una ganancia que la vamos a sepultar donde la vamos a estar viendo», dice con tristeza y alivio, el hombre que aún en el féretro, reprocha a su sobrina el haberse ido en busca del sueño americano.

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