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Nuevos grupos armados y más violencia: el legado del Grupo de Coordinación Michoacán


Rodrigo Caballero/ @RodCaballero

Morelia, Michoacán. “No vengo a imponer mi autoridad” dijo el general Felipe Gurrola Ramírez durante su presentación como nuevo encargado de Fuerzas Federales en el Estado de Michoacán.

Felipe Gurrola solamente vendría a “coordinar” junto con las autoridades de la entidad y a tomar el mando de la Policía Federal, el Ejército Mexicano y la Marina Armada de México.

No cabía duda que nunca ocuparía un espacio como el que Alfredo Castillo Cervantes dejó tras la matanza del Día de Reyes en la plaza principal de Apatzingán.

Gurrola llegaba cinco días después de la salida de Alfredo Castillo, antiguo comisionado de la seguridad en el Estado, para encabezar el Grupo de Coordinación Michoacán.

Salvador Jara Guerrero, gobernador sustituto, y el general Gurrola dejaron muy claro que éste último no se inmiscuiría en temas políticos y no tomaría el mando de la Fuerza Ciudadana o la Fuerza Rural que son las policías “oficiales” en la entidad.

Sin embargo -a casi seis meses de su entrada- la violencia continúa, nuevos grupos armados surgen y las emboscadas están a la orden del día en las “zonas especiales”. Lo que desata la duda ¿A qué se refería Gurrola con no imponer su autoridad?

“Enfrentamientos” y “fuego cruzado”

Michoacán continúa siendo uno de los Estados más violentos a nivel nacional, según estadísticas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) durante los primeros cinco meses de 2015 se han registrado 261 homicidios dolosos. Esto, a pesar de que los asesinatos se han reducido en comparación al 2014.

En lo que va del año se han reportado tres supuestos enfrentamientos de gran magnitud en el Bajío, la Costa y la Tierra Caliente de Michoacán.

Los combates fueron encabezados por fuerzas del orden público –tanto federales como estatales- así como autodefensas y miembros de los Caballeros Templarios y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Tan sólo en estos tres eventos murieron 75 personas entre ellas cinco elementos policiacos.

El primero de los “enfrentamientos” se dio la madrugada del 6 de enero de 2015, cuando un convoy de policías federales tomó por asalto el palacio municipal de la ciudad de Apatzingán para desalojar a un grupo de manifestantes.

Según testimonios de 39 personas difundidos por el semanario Proceso, los federales abatieron a por lo menos 16 personas que se encontraban desarmadas rematando a quienes cayeron heridos durante los sucesos del Día de Reyes.

Sin embargo, el ex-comisionado Alfredo Castillo nunca reconoció esta cifra y aseguró que solamente nueve personas fallecieron producto del “fuego cruzado” entre los propios manifestantes.

Este suceso provocó la salida del comisionado de la entidad bajo total impunidad, ya que las investigaciones de la masacre no arrojaron culpables; luego que 43 personas fueran detenidas y liberadas por falta de pruebas en su contra.

Para el 22 de mayo, ya con Felipe Gurrola a la cabeza de las Fuerzas Federales, otro supuesto enfrentamiento dejó 43 muertos en las inmediaciones del Rancho “El Sol” en el municipio de Ecuandureo.

El “enfrentamiento” se dio tras una presunta emboscada en contra de la Policía Federal por parte de miembros del CJNG dejando como saldo un policía federal y 42 civiles muertos.

Durante las primeras investigaciones, las fotografías del rancho mostraban a miembros de la Policía Federal deambulando entre los cuerpos de los supuestos criminales sin respetar la preservación de la escena y la cadena de mando que se les exige en éstos casos. Sin embargo, este “enfrentamiento” también recibió un carpetazo final y nadie fue culpado por los sucesos.

Tres días después fue emboscado el coordinador general de las autodefensas de la Costa Michoacana, Semeí Verdía Zepeda, el último líder del movimiento que no ha bajado las armas ni se “institucionalizado” en la entidad.

Los grupos de autodefensa implementaron un operativo en la región de la sierra-costa para cazar a los responsables del ataque, situación que derivó en una serie de enfrentamientos que culminó con la muerte de seis personas; entre ellos un policía rural y un autodefensa.

Tan sólo en mayo murieron 60 personas debido a los constantes hechos violentos registrados en Michoacán.

De ‘La Tuta’ a los Blancos de Troya

A su llegada, el general Felipe Gurrola consideró “una prioridad” la detención del último líder de los Caballeros Templarios Servando Gómez Martínez alias ‘La Tuta’, uno de los objetivos que no cumplió Alfredo Castillo durante el año que estuvo en Michoacán.

Un mes después caería el que era considerado “el criminal más peligroso de México” por el comisionado para la Seguridad Nacional, Monte Alejandro Rubido.

Enrique Hernández Salcedo, líder del movimiento de autodefensas en Yurécuaro, declaró que el general Felipe Gurrola Ramírez fue quien ordenó la captura del último capo visible del cártel de los Caballeros Templarios.

En su última entrevista para Michoacán TresPuntoCero, el dirigente aseguró que el arresto de ‘La Tuta’ provino directamente de la oficina de Felipe Gurrola; es decir, no hubo apoyo de ningún órgano a nivel estatal.

Enrique Hernández le daba su confianza al general Gurrola, sobre todo después del arresto de Servando Gómez, pero estaba convencido de que la entrada del Cártel Jalisco Nueva Generación a Michoacán era inminente. “Ya estamos viendo cómo los de Jalisco están retomando la células que dejaron los Templarios” declaró en su última entrevista.

El líder autodefensa fue asesinado el 14 de mayo de 2015 mientras salía de un evento proselitista; lo que puso en entredicho la capacidad del Grupo de Coordinación Michoacán para brindar seguridad a la ciudadanía.

La muerte de Enrique Hernández se dio en el mes más sangriento de Michoacán en lo que va del 2015; justo antes que la presencia del CJNG se hiciera evidente con el “enfrentamiento” en Ecuandureo.

Actualmente, antiguos miembros de las autodefensas legítimas están considerando retomar las armas en caso de una “invasión” por parte del Cártel Jalisco. Líderes como Hipólito Mora y Semeí Verdía han declarado públicamente que no cederán sus territorios.

Hace apenas una semana, un nuevo grupo armado autodenominado ‘Los Blancos de Troya’ apareció en Facebook y aseguraron que se encargarán de restablecer la paz en Apatzingán.

“Recuerden que somos michoacanos cuidando a la sociedad, gracias a todos los hermanos que siguen con la camisa blanca, aquí estamos al pie del cañón, aquí estamos listos para pelear con todo aquel cártel que se quiera meter con Michoacán” manifestaron.

Este nuevo grupo fue considerado “una broma de Facebook” por parte del mandatario estatal Salvador Jara y el delegado de la Secretaría de Gobernación, Florentino Coalla Pulido, negó que exista un nuevo grupo armado en la ciudad de Apatzingán.

Lo que no negaron ambos participantes del Grupo de Coordinación fue la presencia de miembros del CJNG en Michoacán ni las advertencias de líderes de las autodefensas sobre el incremento de células del crimen organizado.

A casi seis meses de su llegada, qué espera el general Gurrola y el Grupo Coordinado para “imponer su autoridad” en una entidad como Michoacán donde no se ha restablecido el Estado de Derecho ni con dos intervenciones federales.

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