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Opinión | Las conductas de Cristóbal Arias

Por Juan Espinoza Madrid

 

Históricamente Cristóbal Arias Solís ha sido conocido por ser un sujeto que supone tener superioridad moral sobre el resto de la clase política. Piensa que su lucha en los años ochentas y noventas lo colocan como el michoacano con mayor mérito para dirigir la tierra del Generalísimo Morelos. De alguna manera le hicieron creer que es un político intelectual, y la verdad no se me viene a la memoria algún texto, acción o discurso con esas características, incluso como legislador siempre ha sido poco productivo.

 

Cristóbal dista de entender las nuevas dinámicas para hacer política y del ejercicio de la función pública; se ha quedado lejano del entendimiento pleno del concepto “democracia”. No entiende que no se trata de que la población salga a votar y ya, la democracia es provocar la unidad social, respetar los derechos y las libertades, pero eso no lo concibe el oriundo de Churumuco.

 

Arias Solís es un político de confrontación, de división, el ejemplo lo vemos todos los días, su equipo más cercano, en redes sociales sin pudor atacan directamente al otro aspirante a la gubernatura, Raúl Morón Orozco, y entre los golpeadores se encuentra también su cónyuge, otrora procuradora de violencia familiar durante la época del gobierno de Leonel Godoy Rangel.

 

Pero no solamente han atacado a Morón, también difunden notas en contra de Godoy, el propio Cristóbal en su rabia porque le apareció competencia, ha acusado al ex gobernador de orquestar en su contra. Esas conductas dan muestra que Arias es un individuo de confrontación, de venganza y rencoroso, lo que lo convierte en una amenaza para el buen desempeño de la función pública y del gobierno, debido a que gobernaría con el estómago, y todo aquel que no se ajuste a su dinámica, podría ser vetado o atacado, lo que se traduciría en un atentado a la pluralidad, los derechos, libertades y por consecuencia a la vida democrática de Michoacán.

 

Pero la amenaza no queda ahí, su equipo, seguro replicando lo que dice su líder, no paran ni se limitan a señalar que llegando ellos al gobierno, quitarán a todos los titulares e integrantes de los organismos constitucionales autónomos, y se impondrán en los cargos que por Constitución el Congreso designa, es decir, la ambición de centralización está latente y la transgresión a la división de poderes se alcanza a percibir.

 

Cristóbal sabe y está consciente que el acto de violencia que cometió hace algunos lustros en contra de su cónyuge, lo seguirá y se lo recordarán por siempre, y más en una posible campaña (en caso de lograr ser candidato), eso lo tiene inquieto, irritado y con sed de desquite.

 

Erich Fromm en sus ensayos sobre la “ilusión” mencionaba que un sujeto que comete una conducta, aunque intente cambiar, el riesgo de que la vuelva a cometer estará siempre vigente, por ello a pesar de ser alemán, Fromm nunca confió en los alemanes después de la Segunda Guerra Mundial, esto porque esa segunda guerra era el ejemplo de la repetición de una conducta, misma que puede repetirse una y otra vez.

 

Cristóbal es proclive a repetir conductas, más en su postura de superioridad moral que él y su equipo creen tener. Podrán cambiar las formas, pero el fondo siempre estará y será, lo que apuntaría a que Arias encabezaría un gobierno misógino, intolerante, de confrontación, de división social, antidemocrático y con “facultades” supraconstitucionales.

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