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Otro grito de ¡justicia!, hoy por el feminicidio de Samantha

Otro grito de ¡justicia!, hoy por el feminicidio de Samantha

Otro grito de ¡justicia! se emitió este martes en Morelia, nuevamente la causa es el feminicidio de una joven. Hoy el turno fue de Samantha, moreliana de 20 años a la que esta noche vela su familia.

Desde que en marzo de 2021 junto a la fuente de Las Tarascas –en el centro moreliano- fue instalada la antimonumenta, los gritos de justicia no paran, se acumulan día a día debido a los casos de mujeres a las que la violencia feminicida les sigue arrancando la vida en Michoacán.

Hoy es por Samantha Luna Sosa que desapareció el pasado siete de julio, y a quien a más de un mes de búsqueda sus familiares localizaron en el Servicio Médico Forense de la Fiscalía de Guanajuato, en donde había permanecido cinco días sin ser reportada.

Las lonas con la imagen de la Alerta Alba emitida el 12 de julio, reposan a los pies de la antimonimenta, flores y veladoras son colocadas por familiares e integrantes de la Colectiva Incendiarias que se han reunido ahí para exigir justicia.

La imagen resulta persistente en un Michoacán en donde las autoridades parecen reaccionar de la misma manera en cada caso: lentas, omisas, a expensas de las investigaciones que realicen las familias.

Una foto enviada por Samantha desde Guanajuato fue el indicio que permitió a su familia buscarla en ese estado. La Fiscalía michoacana notificó a su par en esa entidad, la cual tardó cinco días en reportar que una mujer con las características de la joven estaba en el SEMEFO.

En dos visitas a Guanajuato, a los familiares de Samantha no les dijeron que había un cuerpo con sus características, les mostraron fotos de otros cuerpos, de otras vidas perdidas de mujeres que permanecen sin nombre y sin apellidos sobre las frías planchas que les destina el Estado Mexicano tras sus muertes.

El megáfono blanco es sostenido con firmeza por la hermana de Samantha quien, de pie junto a la antomonimenta, manifiesta su indignación por el actuar de las autoridades: “la Fiscalía de Michoacán y la de Guanajuato, no hicieron bien su trabajo de buscarla, ahora sólo queremos justicia por mi hermana, justicia por su niña de dos años que quedó desamparada, le está haciendo falta su mamá y está sufriendo”.

Las cámaras y micrófonos registran la indignación y el dolor: “¡justicia!”, “¡justicia!”, “¡justicia!”, otro caso más, otro grito que se suma, ¿cuántos más habrá de captar la lente?, ¿de cuántos más habrá que seguir escribiendo?, porque la pena, la rabia y la impotencia se revela cada vez más profunda y frecuente.

“Tenemos un dolor inmenso porque nos la arrebataron”, prosigue su hermana, “ya nunca vamos a volver a tenerla y es algo que no sé cómo explicárselos, exigimos a la Fiscalía justicia, que se haga una reconstrucción de hechos y que ahora sí nos enseñen las diligencias de búsqueda, que nos enseñen todo lo que hicieron en la carpeta de investigación para saber por qué mi hermana estaba en el SEMEFO y no se nos notificó”.

A Samantha la estrangularon, fue su madre quien identificó sus ropas llenas de lodo, luego su cuerpo. La familia no recibió detalles más allá de que sus restos fueron localizados en la una carretera de Silao, arrojados en un terreno.

Entre sus hermanos Samantha era una de las mayores, la segunda, “ella era muy alegre, con muchos planes, estudiamos juntas Alimentos y Bebidas y nos dimos cuenta que ese no era nuestro sueño”, recuerda su hermana.

“Queríamos ayudar a víctimas de violencia porque nosotras fuimos también víctimas de violencia por parte de exparejas, queríamos ayudar… y ahora, pasa esto, a Sami le arrebataron sus sueños”.

La exigencia por la no revictimización de Samantha por parte de las autoridades, brota de los labios de su hermana, “la verdad ya lo han estado haciendo, sólo le pedimos a la Fiscalía que haga su trabajo, ya sin rodeos”.

Entre la prensa y las activistas reunidas en la antimonumenta, una mujer observa la escena, los ojos se le humedecen y al acercarse a la hermana de Samantha manifiesta su apoyo y su propio dolor, se trata de la madre de Patricia Paniagua Ortiz, quien desapareció el 31 de mayo de 2020 en el municipio de Santa Ana Maya.

Ambas, entre lágrimas se abrazan en un dolor común; la exigencia por justicia encuentra una vez más, ecos que resuenan día a día en Michoacán.

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