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Persiste violencia a familiares en arranque de Juicio por feminicidio de Jessica González

Persiste violencia a familiares en arranque de Juicio por feminicidio de Jessica González

El feminicidio de Jessica González Villaseñor en septiembre de 2020, ha abierto brecha para el hostigamiento y la violencia en contra de su familia. Hoy que arrancó el Juicio Oral, se suscitaría un capítulo más de acoso y provocación por parte de Bruno, padre de Diego U. acusado por la muerte de la joven profesora.

La situación vivida por los familiares de Jessica a largo de 21 meses ha sido cuesta arriba, no sólo por el hecho mismo del feminicidio, sino también por el desgaste de las acciones que desplegaron para que la Fiscalía investigara a profundidad el caso, por el hacer frente a los múltiples juicios promovidos por la defensa de Diego para evitar llegar a juicio, por las frecuentes suspensiones de las audiencias intermedias, y por las amenazas y acoso de las que han sido objeto.

Este lunes no fue la excepción, cuando Verónica y Martín –padres de Jessica- caminaban por el pasillo que conduce a la Sala de Oralidad en que se desarrolló la Audiencia de arranque del Juicio Oral, Bruno les salió al paso para “dialogar”.

“Le dije, si no quiero ni verte, menos quiero hablar contigo y continué caminando”, refiere Verónica. Entonces Bruno abordó a Martín, “lo único que le señalé fue que le dijera a su hijo que dijera la verdad para acabar ya con todo esto”.

Después del incidente –ya en la Sala de Oralidad- Bruno buscó sin éxito difundir entre la prensa que lo acababan de golpear, pretendiendo se le entrevistara frente al ofrecimiento del “¿en cuánto me saldría una entrevista?”.

Al inicio de la audiencia cuando el juez Ariel Montoya Romero, preguntó a la Fiscalía sobre los testigos que habrán de presentarse a lo largo del juicio, la autoridad –sin dar nombres- informó que sobre algunos de éstos pesan amenazas de muerte.

El comportamiento de Bruno derivaría su desalojo de la Sala luego de diversas llamadas de atención por parte de los elementos de seguridad, y posteriormente del juez. Primero platicando y no colocándose el cubrebocas, luego por no haber apagado los teléfonos que introdujo al lugar –de los cuales uno timbró durante el desarrollo de un testimonio- y finalmente, por ponerse a comer en la Sala pese a estar prohibido.

Enfundado en un pantalón beige, con playera blanca y tenis negros, la imagen del Diego que se presentó en el arranque del Juicio Oral se apreció distinta para reporteros que la vista durante las audiencias intermedias

Su piel ya no parecía tan tostada sino tendiendo a clara, no se veía tan atlético y alto, sino más bien algo fornido y de estatura media, el pelo ya no a rape.

-Ese que apareció hoy en el juicio ¿si es Diego?- cuestionaron reporteros a los familiares de Jessica al término de la audiencia.

“Si, es él”, aseguraron.

-Está muy cambiado, ¿entonces lo han tratado bien en prisión?

“Así parece”.

Durante el arranque del Juicio, las partes expondrían las posturas que habrán de hacer valer ante el juez de enjuiciamiento para que tome su determinación final.

Los fiscales resumieron los elementos existentes que hacen que el delito encuadre como feminicidio: “Usted tendrá información suficiente que acredite la violencia feminicidia contra Jessica”, refirieron al juez, “ella salió para encontrarse con Diego sin pensar que sería la última vez que vería a su familia”.

Argumentaron que Diego con anterioridad mostraba conductas feminicidas, “Jessica no pensó que le fuera a hacer daño, y después de tener relaciones sexuales de manera violenta, la privó de la vida, le infringió un trato cruel y degradante; después Diego siguió su vida de manera normal”.

La asesora victimal de los familiares de Jessica, solicitó al juez que el juicio se desarrolle con el método de análisis de la perspectiva de género, y trajo a cuento preceptos legales y tratados internacionales en materia de violencia contra las mujeres.

Por su parte la defensa argumentó pidió no violentar los derechos de Diego y acusó que éste ya “ha sido ya sentenciado por la opinión pública”. Acusó que en este proceso se han violentando los derechos humanos de “sus representados”, y refirió que no se trata sólo de juzgar con perspectiva de género, sino también de legalidad.

El teléfono

Durante su exposición inicial, la defensa traería a cuento el tema del teléfono de Jessica que nunca fue localizado, y que registró movimientos luego de que Diego fuera detenido el 30 de septiembre de 2020.

La explicación no tardó en darse. Cuando Verónica Villaseñor hizo uso del estrado para rendir su testimonio el asunto quedó aclarado.

“Hasta hoy día el teléfono de mi hija no ha aparecido; yo fui en octubre de 2020 a la oficina de Telcel con la identificación de mi hija para recuperar su línea, porque me interesaba saber qué podía encontrar en ella”.

La empresa canceló el número del teléfono no localizado de Jessica y entregó a Verónica un nuevo chip con la línea de su hija. Ella lo colocaría en otro dispositivo para poder hacer las investigaciones que eran de su interés.

Como en ese tiempo prácticamente comía y dormía en la Fiscalía, Verónica refiere que no tenía tiempo para revisar la línea, por lo tuvo que hacer paulatinamente.

Refiere que en tres ocasiones distintas encendió el teléfono en el que colocó el chip con el número de su hija, y a partir de las revisiones detectó conversaciones de ella con Diego. Por ello es que el número registró movimientos luego de la detención del presunto feminicida.

En febrero de 2021, entregaría el chip a la Fiscalía para que ésta pudiera realizar sus investigaciones e incorporarlas a la carpeta.

La imagen de Jessica

Por primera vez, se conocieron públicamente las fotografías en las que puede observarse a Jessica en el auto de Diego, entrando al fraccionamiento Bosque Monarca en donde él habitaba. Eran las 17:40 horas del 21 de septiembre de 2020.

Las imágenes fueron expuestas durante el testimonio rendido por Cristo Villaseñor –hermano de la víctima- quien, frente a la audiencia identificó en cuatro fotografías a su hermana, y en otras más el vehículo de Diego conducido por éste, y otra más con Hanna –amiga de Diego- al volante, esto al día siguiente del feminicidio, cuando el vehículo fue llevado al autolavado.

Pero no sólo de eso habló Cristo, también le tocó narrar el estado en que se encontraba el cuerpo de Jessica cuando fue a reconocerlo en la morgue.

“Vi los tatuajes que eran sus señas particulares, vi todo lo golpeado que estaba su cuerpo, deforme de los ojos para arriba, no recuerdo el lado; estaba en estado de putrefacción y sus uñas llenas de tierra, estaba toda arañada como si la hubieran arrastrado”, refirió.

Hace nueve meses -en agosto de 2021- el perito que realizó la necropsia a Jessica, señaló que las lesiones de su cuerpo fueron producto de un trato cruel, que no le produjeron la muerte súbita.

Fueron 31 golpes los que Jessica recibió ese 21 de septiembre de 2020, en frente, mejillas, ojos, boca, labios, cuello, hombros, tórax, fosa iliaca, abdomen, muslos, región lumbar, antebrazo y piernas. Además de las lesiones interiores en la vagina y el edema cerebral que le provocó la muerte.

Fue Cristo quien al reconocer el cuerpo de su hermana, tuvo que atestiguar el martirio que le fue infringido.

Verónica agacha la cabeza, sostiene su frente con la mano, mientras un temblor recorre su pierna derecha. En un par de ocasiones el juez le consulta si es preciso un receso, pero ella lo rechaza, dice que está bien, mientras del otro lado de la Sala, Diego permanece impasible.

Pasadas las 16:30 horas la audiencia se declara en receso, el tiempo programado fue consumido por lo que será el próximo día 23 cuando se retomen los trabajos.

Será, Adrián el hermano mayor de Jessica, el primero en rendir testimonio para entonces.

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