HomeEspecial fotográficoPicar, oler, cavar… “hasta encontrarlos”

Picar, oler, cavar… “hasta encontrarlos”

La brigada llegó desde temprano. La Asociación Civil ¿Dónde están los desaparecidos?, acompañada de la Comisión de búsqueda de personas Michoacán, la Unidad de Atención a Víctimas, Guardia Nacional, Policía Michoacán y policía municipal, planearon y organizaron esta búsqueda a causa de Información que les llegó y los animó a realizar. Los puntos fueron dos, de extremo a extremo del municipio y también de clima desde la humedad de los cañaverales hasta lo fresco de los bosques de pino.

En el primer punto se hicieron dos equipos de búsqueda para abarcar mayor territorio; las varillas, palas y picos fueron los acompañantes de los rastreadores. Se buscaban montículos de tierra removida de manera reciente y también en una barranca que su fondo es un corredor de agua natural.

Humedad, calor, lodo, moscos y abejas eran algunos de los problemas que enfrentaban los integrantes, pero eso no los paraba a enterrar las varillas para después olerlas buscando algún rastro. Los efectivos militares y policiales resguardan la zona y siempre acompañaban. Al llega a cierta parte de la barranca, llama la atención un cordón amarrado a un árbol y tierra removida a su lado; hace poco tiempo fue encontrada una persona secuestrada en ese lugar, estaba amarrada y cavando su propia tumba frente a la mirada de sus propios captores. La policía pudo llegar a ese lugar y evitar la muerte de la persona secuestrada. El cordón y el hoyo que cavaba la víctima seguían ahí.

Nada de positivos en la zona, aunque los reportes indican que era un lugar de seguridad y de algunos campamentos del crimen organizado.
El segundo punto de la búsqueda era la parte alta del municipio, un bosque de pino con tierra floja, zona de producción de resina y suelo con erosión por la bajada del agua en época de lluvias.

Cerca de la carretera un denso campo de guayabos impedía un poco el trabajo, ya que ahí, las varillas usadas se hundían en el suelo significando una posibilidad de tierra removida por vía humana. La mayor parte de la zona era similar, era un lugar de tierra floja y sosa. Subiendo por el cerro, un pequeño camino mostraba rastros de llantas a lo que llevó a seguirlos, a mitad del camino, cintas amarillas de “prohibido el paso” yacían en el paisaje. “Aquí encontramos a un ejecutado hace poco, es una zona donde los avientan” platica un policía municipal junto a un integrante de la brigada.

Subir y subir buscando rastros, en algunas partes donde la tierra pareciera ser removida, se cavaba un pequeño hoyo y con al ayuda del perro especializado se buscaban positivos. Sin resultado.

La tarde comenzaba a caer y la hora de regresar llegaba. La esperanza pareciera que a veces se queda en la tierra cuando se rellenan de los hoyos que son negativos. “pero qué tal si sí” dice una madre del colectivo, sin perder la esperanza y la fe de encontrar a su hijo.

Para el psicólogo, Indalecio Pedrisco, quien trabaja en la Unidad de atención a víctimas en Tacámbaro “estuvo bien, pero hubiera estado mejor si hubiéramos encontrado algún resto algo; teníamos indicios fuertes y la sospecha latente donde encontramos un secuestrado, posiblemente ahí era el punto más fuerte de la búsqueda”.

Indalecio guiaba la búsqueda, aunque trabaja en la Unidad de atención a víctimas, él también lo es, debido a que su hermano desapareció hace 5 años en la comunidad de Potrerillos en el municipio de Tumbiscatío, en Michoacán. El no pierde la esperanza y con buen humor platica con madres, policías, soldados o funcionarios. Antes de partir rumbo a la cabecera municipal remata con “Siempre seguiré en la búsqueda de mi hermano y de cualquier persona, desde donde esté”

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