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Políticos priistas y narcotráfico, cuestión de mafias

/ Revolucion TresPuntoCero

En estas líneas se han hecho denuncias directas que son comprobables no sólo con documentación basada en investigaciones propias o de las autoridades encargadas de hacerlas, sino hasta con lo que aparece a simple vista.

La mayoría de ellas dedicadas a los políticos que se han enriquecido con el poder, que han abusado de el, que han violado las leyes y protegido a delincuentes, a mafias tanto de narco, como de trata, en extorsiones y secuestros y hasta en los grandes robos.

Cuando se señaló a Tomás Yarrington, no transcurrió mucho tiempo para que se conociera de las denuncias y de la búsqueda que de su persona hacían las autoridades estadounidenses. En nuestro país, como es ya una costumbre, no se tenía ni el menor conocimiento de las tropelías y delitos cometidos y esto señalado por el actual procurador Jesús Murillo Karam.

El tamaulipeco desapareció. Su sucesor Eugenio Hernández, también ha sido reiteradamente señalado por el enriquecimiento que ostenta y que sólo puede explicarse por el endeudamiento y los perjuicios causados al erario de la entidad o por su participación con la delincuencia organizada.

Ahora se sabe que la DEA, la Agencia Antidrogas de EE.UU., investigó al “geño” y le comprobó que recibió sobornos de los Zetas realizando el lavado de ese dinero en Texas. Guillermo Flores Cordero, empresario mexicano, dijo, en una audiencia de declaración ante las autoridades del vecino del Norte, que Hernández Flores “utilizó empresas ficticias para enviar dinero de México a cuentas en el Valle del Río Grande a nombre de terceros para encubrir la procedencia de los fondos”.

El esquema con el que el dinero quedó limpio estuvo a cargo de quien hizo el señalamiento en contra del también ex gobernador de Tamaulipas y alcanzó un monto de 30 millones de dólares, de los cuales la organización criminal le dio su comisión.

Eugenio Hernández y una buena parte de los corruptos funcionarios de su administración tuvieron a bien instalarse en Cancún, Quintana Roo. Adquirieron lujos departamentos en Puerto Cancún, fraccionamiento exclusivo con terrenos y construcciones en la zona hotelera y en una de las principales avenidas de la Ciudad y en ellos realizaron muchas reuniones cuyo objetivo era integrarse a la sociedad del lugar.

Sus hijos recibían fuerte rechazo de sus compañeros en la escuela y la desconfianza de los padres por todas las escoltas que los acompañaban hasta el plantel. Hoy se sabe por qué. También se señaló que los “geños” hacían públicos sus desfalcos y una vez consumidos algunos alcoholes, sin el menor rubor reconocían: “se nos pasó la mano comprando propiedades y ranchos y ahora estamos aquí, quietos y escondidos”.

Así también se habló de otro delincuente, de Gregorio Sánchez Martínez a quien en Argentina apodan “el ingeniero”. Es en ese país en donde aún no concluyen los procesos que los llevaron a señalarlo por lavado de dinero. No ha habido ninguna acción de desprestigio hacia este exalcalde de Benito Juárez, Cancún a quien los muertos uniformados se le multiplicaron.

Se recuerda la orden girada a su hermano Antonio Sánchez Martínez para que se diera muerte a su entonces jefe de seguridad, Hugo Hernández. Descubrieron a quienes resultarían los asesinos materiales: Damián O”Daniel Lara, Gerardo Benjamín y Juan José Rotonda así como Juan Valente Lara.

Según las declaraciones de estos últimos, Gregorio y Hugo tuvieron serias diferencias por el reparto de los botines sobre tráfico de indocumentados, sobre todo guatemaltecos –posteriormente fueron los cubanos y en esa actividad estuvo involucrada su esposa-, el trasiego de cocaína –en complicidad con su hermana Magdalena-.

Tanto Antonio como Magdalena Sánchez Martínez estuvieron presos. También se le suma el crimen del General Mauro Enrique Tello Quiñonez. De los malos manejos y de las extorsiones a comerciantes y empresarios se culpó solamente al entonces tesorero Carlos Trigos, quien permanece en la cárcel y no declara en contra del edil por el temor de que su familia sea asesinada, ya que conoce de las andanzas del perredista con la delincuencia organizada de la peor calaña.

El hecho de que se encuentre en libertad no significa que esté limpio, sino es la clara señal de que cuenta con la complicidad y el respaldo de mafiosos que están incrustados en diversas áreas tanto del gobierno como del partido político que lo llevó al poder y del que ahora pretende utilizar para engañar a los habitantes de Cancún: el Partido del Trabajo, sin por ello dejar de lado ese manto protector que la delincuencia organizada tiende a quienes bien le trabajan, misma que visto está, llega al vecino del Norte y ala tierra del tango.

Julián Ricalde, también ex alcalde de Cancún, al igual que Gregorio Sánchez, una vez que tienen conocimiento de que se les investiga, de que al tenerse las comprobaciones de sus fechorías pueden terminar sus días tras las rejas, de inmediato utilizan el recurso de la negra campaña política en su contra, de que se tiene temor de que puedan seguir escalando en la política, de que se conviertan en amos y señores de la Entidad.

Aparecen de esa forma no solo culpables de los delitos que se les imputan al negarse a proporcionar todos los datos sobre las fortunas acumuladas en sus periodos, sino de considerar que los ciudadanos son ciegos, sordos, estúpidos y que no hay quien se atreva a denunciar sus extorsiones, sus malos manejos, sus malas costumbres y sus perversiones en más de un sentido.

Que en estos momentos Quintana Roo se encuentre entre las Entidades en donde los índices de delincuencia y criminalidad han bajado ostensiblemente, se debe a dos motivos principales: los esfuerzos policiacos y la realización de éstos sin semejantes pillos gobernando la ciudad en donde está la principal concentración de ciudadanos. Con la fama de estos perredistas, el Sol Azteca no necesita de enemigos, sobre todo cuando la liga es directa con los célebres “chuchos” y sus “limpias trayectorias” de encubrimiento absoluto y de negociaciones conjuntas.

Los resultados de las gestiones de Fidel Villanueva al frente del Tribunal Superior de Justicia y Jorge Armando García Torres, procurador estatal, han devuelto la tranquilidad a cientos de miles de quintanarroenses y habrá que apuntar que esas tierras, desde siempre, han sido imán para depredadores, delincuentes, mafiosos, asesinos.

Las banderas que respaldan la calidad, la transparencia, la limpieza de tres de las playas en esa entidad, significan también la presencia de acciones que mucho tienen que ver con la pureza de las aguas, con el desarrollo, con el impulso económico a través no sólo del turismo sino del campo y de otras actividades alternas en las cuales se brinde a los ciudadanos todos los servicios que se requieran y se generen nuevas inversiones.

De manera directa o subliminal, lo que se está viendo es el resultado de una gestión gubernamental exitosa y por ende envidiada, por lo que no le es difícil a Roberto Borge entregar de manera permanente buenas cuentas a los ciudadanos y a su partido.

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