HomeAmbientePoquito a poco los árboles se están acabando, lamentan mazahuas

Poquito a poco los árboles se están acabando, lamentan mazahuas

Poquito a poco los árboles se están acabando, lamentan mazahuas

Patricia Monreal / @Michoacan3_0

Zitácuaro, Michoacán.- La tumba, rosa y quema de los recursos forestales para generar cultivos de aguacate, así como la tala hormiga, son las principales problemáticas que enfrentan las comunidades indígenas en el Oriente michoacano, según lo reconoce el mazahua Bonifacio González Guzmán de Francisco Serrato, en el municipio de Zitácuaro.

De acuerdo con el comunero el problema de los aguacateros también es hormiga en la región, y comunidades se encuentran desprotegidas debido a que al detener a responsables de quemar zonas forestales, las autoridades en turno no le dan seguimiento, o incluso las llegan a acusar por retención ilegal.

En la región es la comunidad de Donaciano Ojeda, la única que tiene un esquema organizado y establecido de protección a sus recursos naturales, con la participación obligada de sus habitantes.

Bonifacio Guzmán señaló que en el caso de otras comunidades el problema es que no se da seguimiento a los esfuerzos que se realizan, y recordó que cuando él fue comisariado entre el 2007 y 2010, alguna de la gente fue capacitada para el cuidado de los recursos naturales pero ya después no se le dio seguimiento.

“Falta un mucho esfuerzo y que la autoridad tenga iniciativa para seguir organizando, nosotros nos organizamos porque ya la tala o el cambio de uso de suelo ya no sólo por necesidad sino que querían hacer negocio, entonces mandamos a dos personas a la cárcel, pero después mi sucesor no le volvió a dar continuidad, se dejó esto y tuvimos que pagar lo que se tumba, quema y rosa porque ahorita lo que está de moda es el aguacate”.

Las consecuencias son claras para el indígena nahua: “estamos dañando el medio ambiente y esto nos va a traer consecuencias después para la nueva generación, a los que vienen atrás de nosotros, porque ya no puede haber árboles y es mucho lo que se cambiado de vocación”.

Aseguró que al año en la comunidad se pierden 12 hectáreas forestales, “poquito a poco se está yendo, a mí me da tristeza pero como ciudadanos sí podemos hacer denuncias, aunque la Profepa (Procuraduría Federal de Protección al Ambiente) no toma en consideración nuestra decisión y cuando queremos detener a una persona nos dicen que la estamos privando de la libertad, que no tenemos ningún derecho a detenerla”.

-¿Es decir que hay protección hacia esa gente al sancionarlos a ustedes?

“El mismo Ministerio Público de aquí de Zitácuaro cuando yo traje a aquel individuo dijo que no procedía porque tenía que ser un volumen de diez metros cúbicos para poder sancionarlo; entonces sí están protegiendo al delincuente más que a los ciudadanos, por eso no podemos hacer nada, estamos cometiendo algún error”.

Señaló que la principal problemática indígena sigue siendo la marginación, “sobre todo en la toma de decisiones para atender las necesidades de las comunidades, no se nos consulta y solamente hay apoyos que a veces se da a la gente que realmente no lo necesita”.

Apuntó que la Secretaría de Pueblos Indígenas ya no trabaja con ellos, “en la administración anterior si estuvieron presentes pero ahora no, parece que por falta de recursos, desconozco porqué no estamos incluidos”.

 

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