Política


Por colapsar inmueble Legislativo mientras diputados se pelean por dinero

Mientras una parte de la Casona del Congreso está a punto del colapso por falta de mantenimiento, los diputados se mantienen concentrados en su disputa por el dinero y el por qué unos habrían gastado más que otros.

En diciembre pasado los diputados aprobaron el presupuesto del Congreso para 2022 con cero pesos para sus bienes muebles e inmuebles, esto debido a que su preocupación no se encuentra en dar mantenimiento a los edificios históricos de los que el Legislativo es propietario.
La dolencia económica de los representantes populares es sobre el porqué a unos les toca más dinero que a otros.

Por ello el dictamen emitido por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) sobre el riesgo de colapso que existe en la Casona del Congreso – ubicada en esquina Morelos y Aquiles Serdán de Morelia- implicará que los diputados destinen recursos a un tema que no tenían en radar.

El Instituto de plano ordenó el desalojo del personal en el área afectada en la Casona del Congreso para evitar algún accidente, pues refiere que los cambios de humedad y temperatura, pueden afectar la fractura de las vigas afectadas en el techo.

Cabe apuntar que la afectación se encuentra en el segundo piso de la Casona, a un costado de las escaleras. Ahí el Grupo Parlamentario del PRI tiene su salón de juntas.

Sobre el cambio de vigas que en 2009 se realizó cuando el Congreso habilitó ese inmueble para usarlo, el INAH recuerda que se les indicó que las habían colocado sin estar completamente secas, lo que daría problemas de estabilidad estructural. A la recomendación se le hizo caso omiso.

De manera particular las vigas presentan hoy día una fisura “casi a punto del colapso”, de manera que el agrietamiento afecta el tercio norponiente del inmueble “representando un alto riesgo de colapso, por lo que en forma inmediata deberán restringir el uso de ese espacio”.

Inicialmente en el presupuesto del Congreso para este año, se tenían contemplados 2.8 millones para destinarse para bienes muebles e inmuebles, sin embargo se determinó retirar todo el recurso de esa partida para dejarla en ceros.

El riesgo de colapso en la Casona deriva de las irregularidades cometidas entre la LXX y LXXI Legislatura locales con la adquisición y acondicionamiento de la Casona del Congreso entre el 2008 y 2009.

Dicho inmueble fue adquirido por la LXX Legislatura a dos días de concluir funciones en enero de 2008. El recurso que se utilizó fue incluido en la deuda pública bursatilizada contratada por el gobierno de Lázaro Cárdenas Batel.

La propiedad fue adquirida a la familia de Ignacio Alvarado Laris por 16.5 millones de pesos pese a que estaba valuado en 4.9 millones en el registro número 00000012 del tomo 8195 de la Dirección del Registro Público de la Propiedad y de Comercio del Gobierno Estatal.

En 2009 como secretario de Finanzas del Congreso, Ignacio Alvarado Laris tuvo en sus manos los trabajos de restauración del inmueble, mismos que hizo crecer en costo 14 veces más de lo autorizado por la Cámara, de manera que por el acondicionamiento acabó por pagarse lo mismo que se devengó por la adquisición.

No bien había trascurrido un año de estrenada, cuando al arribar la época de lluvias en 2010, del techo de la Casona los chorros de agua se filtraban entre las vigas, generando incluso que el agua pasara de un piso a otro. Además por la falta de un drenaje adecuado se presentaron inundaciones en el inmueble.

Hoy día el acceso al salón de reuniones del PRI se encuentra acordonado; en los cristales de la puerta de acceso ha sido colocada una copia del dictamen emitido por el INAH. El uso del lugar quedó restringido hasta en tanto los diputados se ponen de acuerdo sobre el manejo de recursos, y definan si destinarán o no una partida para las reparaciones.

4 abril, 2022
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