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Presea a Sigala, de aquello que se dice sin decir

Presea a Sigala, de aquello que se dice sin decir

«El hombre es el verdugo de su propia vida» sentenció Pascual Sigala Páez ante un atiborrado auditorio en el Teatro Juárez de la cabecera municipal de Zitácuaro la mañana de este lunes.

Este día parte de la clase política michoacana se dio cita en el lugar para atestiguar la entrega de la Presea al Mérito Cívico «Suprema Junta Nacional Americana» para Sigala Páez, quien pese a tímidos cuestionamientos en el municipio de no cumplir con los requisitos para ser recipiendario, no tuvo mayor oposición en el proceso de designación para que se le otorgara la distinción.

Integrante del grupo político que hoy gobierna Michoacán, amigo personal del gobernador Silvano Aureoles Conejo, Sigala Páez fue el único que aludió -sin mencionarlo directamente- al motivo que llevó a más de uno al teatro Juárez, la grave condición de salud.

Alineadas, las subcorrientes del silvanismo constantemente en tensión, a través de sus líderes Antonio García Conejo, Adrián López y el propio Sigala Páez confluyeron en el mismo lugar para escenificar una práctica común en la clase política mexicana, la de aquello que se dice sin decir, que se conoce sin mencionar.

Sólo Sigala aludió en su mensaje a razones de fondo, las coló entre un montón de frases comunes, propias de los discursos oficiales y que en esta ocasión apuntaban al tema ambiental y su hacer personal en la materia. Pero hubo líneas que a modo de corte de caja el político realizó como recapitulación de lo hecho y no hecho, no exentas de una ácida -y para él seguramente dolorosa- autocrítica personal, y que encontraron su mayor síntesis al referir que el hombre es el verdugo de su propia vida.

Fue un instante breve en el discurso, de esos en que la coraza cede en su totalidad y evidencia la vulnerabilidad que quiebra la voz de un hombre, Sigala hizo una ahogada pausa y el vaso de agua de una solícita edecán disimuló el momento.

La licencia del recuerdo se la dio el político al recordar cuando en 1994 con Silvano Aureoles, Moisés Salazar y Jaime Díaz con autoridades ejidales y comunales de Zitácuaro, Ocampo y Angangueo enfrentaron “una de las crisis sociales más relevantes en los últimos años” en la zona núcleo de la reserva de la biosfera de la mariposa Monarca.

Ahora 25 años después, la vida en la política transformó los rostros de dos de los personajes de Silgala, la de él mismo y la de Silvano Aureoles Conejo, hoy gobernador del estado.

Significativo fue el mensaje del mandatario en el evento, no por las menciones de aprecio a Sigala Páez en sus mensaje, sino por las que hizo a sí mismo usando al condecorado como motivo al culto propio.

La primera fue desde el inicio, antes incluso de mencionar a Sigala, cuando dejó en claro que el teatro en que se desarrollaba el evento era posible gracias a él, luego de que en algún momento prometió su construcción y logró finalizarla ya como gobernador.

Luego las alusiones propias y loas a sus actos las colaría en las referencias a Sigala, dejando en todo momento claro que la trayectoria del homenajeado ha sido a la par de él. Incluso se permitió un amplio mensaje político en relación a los maestros, pese a que a primera hora ofreció una rueda de prensa sobre el asunto.

Así, la escena de lo que sucede y lo que se dice se suscitó una vez más entre la clase política estatal, escena que encontró contrapunto en la gente que clara de los hechos que la llevaron al lugar, otorgó su afecto vía palmas.

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