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Prisa e impaciencia de jueces en juicio por feminicidio de Guadalupe del Toro

Prisa e impaciencia fue evidenciada este viernes por los tres jueces que integran el Tribunal de Enjuiciamiento, en el Juicio Oral que se realiza por el feminicidio de Guadalupe del Toro Morales, ocurrido el 23 de diciembre de 2019.

Este día se retomaron los trabajos en la causa penal 1004/2009 que se sigue contra Martín G., quien fuera esposo de Guadalupe del Toro y ha sido acusado como su presunto feminicidia.

Una vez más, el papel de los jueces presididos por Fernando Hernández Hernández generó dudas e incertidumbre entre los familiares de la víctima, esto frente a la evidente prisa para que el desarrollo de la audiencia no excediera las tres horas que se le agendaron, así como a la visible molestia de los juzgadores por los tiempos que se tomaban los Fiscales y la asesoría jurídica de las víctimas indirectas para realizar sus interrogatorios a los testigos.

El apremio de los jueces derivó en su rechazo a la exposición de fotografías sobre el estado en el que fue encontrado el cuerpo de Guadalupe Morales en diciembre de 2019, y poder así ilustrar la violencia que por condición de género se infringió sobre la víctima.

El disgusto y la impaciencia de los juzgadores fue tal, que en la recta final de la audiencia se levantaron de sus asientos y salieron de la Sala, lo que hizo pensar a las partes y los asistentes que la audiencia había terminado, por lo que procedieron a retirarse del lugar, hasta que la encargada de la Sala de Oralidad tuvo que salir y advertir que la audiencia aún no concluía.

Fueron cuatro testigos los que rindieron su testimonio este jueves, dos peritos, la hermana de Martín M., y el hijo menor de Guadalupe, en el caso de éste último, los asistentes y el imputado fueron retirados de la sala para salvaguardar los derechos del menor mientras comparecía ante el Tribunal.

El cuerpo

Luego de postergarse su comparecencia debido a que se encuentra fuera del país, finalmente el perito forense Giovanni Jacob, rindió su testimonial sobre la necropsia practicada al cuerpo de Guadalupe del Toro.

El perito reportó que el 29 de diciembre de 2019 acudió al lugar en el que se realizó el levantamiento del cadáver, en un lugar sin nombre de la colonia La Aldea, a fin de ratificar la ausencia de signos vitales.

Por la noche, a las 20:21 horas, en las instalaciones del Servicio Médico Forense realizó la necropsia, primero retirando las dos bolsas negras y la cinta gris con que fue envuelto y enterrado el cuerpo de Guadalupe por su victimario.

El cadáver se encontraba desnudo de la cintura para abajo, en la parte superior llevaba una sudadera, una playera, una blusa y un collar de plata.
De acuerdo con el perito el cuerpo presentaba desprendimiento de piel y cabello, registraba equimosis (moretones) en la cabeza, cuello, brazos, codos, rodilla, muslos y nalgas, lesiones que fueron producidas antes de la muerte. Además en el labio inferior y el mentón había pérdida de tejido debido a que fue carcomido por la fauna carnívora del lugar en que fue enterrada.
Al realizar las incisiones para verificar las lesiones internas, el perito detectó en el tórax y el abdomen, infiltrado hemático de los músculos del cuello; mientras que en la laringe había fractura en cartílagos y en astas mayores, por lo que se determinó que la muerte fue asfixia mecánica por estrangulamiento en persona policontundida, es decir, con múltiples golpes.

A su vez el perito en criminalística Guizman Jácome explicó que realizó el levantamiento de cadáver a las 18:47 horas del 29 de diciembre de 2019, a orillas de la colonia La Aldea, en una avenida sin nombre que tiene superficie de concreto, banquetas, y lotes baldíos a los costados, uno de ellos con un canal de aguas negras.

En un terreno baldío al sur de la avenida, a 16 metros se veía un espacio de tierra removida en donde se localizó el cuerpo de Guadalupe, desnudo de la parte inferior, envuelto en bolsas negras y cinta gris, y en estado de descomposición.

“Fue sepultada con tierra y presentaba huellas de mucho forcejeo, las equimosis fueron producidas por golpes, y el sitio no corresponde al lugar de la muerte”.
En su testimonio el perito refirió que encontró huellas de sangre en algunas piedras, y rastros de que el cuerpo había sido arrastrado.

La indignación

Una vez concluida la audiencia, familiares de Guadalupe manifestaron su indignación por el proceder de los jueces, y consideraron que sus determinaciones se encaminaron en negar la posibilidad de evidenciar la violencia infringida a la víctima por su condición de género, lo que afecta la imputación por el delito de feminicidio.

Verónica Del Toro, lamentó que una vez más el Poder Judicial evidencie desdén hacia el caso de su hermana, y que los jueces minimicen los elementos que evidencian la violencia de género en este caso.

“Es evidente la molestia extrema de los jueces, en la audiencia quedó muy claro que el juez presidente Fernando Hernández estaba muy enojado, y no permitió el desahogo debido de las testimoniales”.

Apuntó que las audiencias se supone que son los espacios para poder proveer al Tribunal de las evidencias que se tienen sobre la responsabilidad del acusado, “sin embargo los jueces tenían prisa, ¿entonces cuándo puedes hablar si aquí se coarta ese derecho?”.

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