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¿Salvando a Willy?

¿Salvando a Willy?

Antonio Aguilera / @gaaelico

Al alcalde de Morelia, Wilfrido Lázaro Medina, le está saliendo muy caro si apoyo y cierto grado de sumisión al ex comisionado Alfredo Castillo Cervantes, al grado de que su futuro político depende de algo menos que un volado.

Uno de los alumnos más aventajados de Fausto Vallejo, perdió el piso ante el canto de las sirenas que emanaban de la Comisión que encabezaba el ex procurador mexiquense, y en un ágil acto de trapecio político, decidió quitarse la casaca de la F roja –que portó durante años- para treparse a la locomotora desbocada de Alfredo Castillo, rompiendo lanzas y el cordón umbilical que lo tenía atado a Fausto Vallejo.

Este distanciamiento, que a la postre fue ruptura, trató de ser silencioso y discreto, sin embargo quedó de manifiesto en la carrera interna por la definición del candidato priísta a la gubernatura, en donde Willy Lázaro soñaba con las grandes ligas, pero carecía de padrinazgos de peso en la arena del priísmo nacional.

Por ello Fausto Vallejo se inclinó abiertamente por Víctor Silva Tejeda, y Willy quedó en el desamparo. Fue allí donde decidió volver a practicar la tramoya política, y ahora se trepó al barco Orihuela, con la abierta promesa de una diputación por la vía plurinominal para el Congreso de la Unión.

Sin embargo, Chon Orihuela es de esos viejos sicilianos que antepone los intereses familiares y de grupo a los pactos con terceros, por eso priorizó conseguirle un puesto en las candidaturas del PRI a su hijo Eduardo Orihuela, y dejando en ascuas a Lázaro Medina y el arribista Adrián Huerta Leal.

Willy no entró en el arca de Noe priista por la quinta circunscripción, pero se comenta que para mantener el pacto con Jaime Darío Oseguera, el candidato priísta a la gubernatura ya le prometió una posición privilegiada en las pluris al Congreso de Michoacán, al mismo lugar de donde salió entre los brazos del vallejismo hace tres años para entrar en el palacio de la calle Allende, desde donde buscaría brincar al Palacio de Gobierno, todo bajo la égida y la bendición faustista.

Sin embargo, como dice la canción, “en este mundo matraca que sube y que baja”, Willy ha quedado huérfano de equipo político, y pretende arrebatarle a Fausto Vallejo la aceitada estructura priista de Morelia, la cual ya la tiene prometida al otro veleta de la historia: Jaime Darío Oseguera.

Pero Wilfrido no es Fausto, y eso los priistas lo saben muy bien. Cabe reconocer que algunos faustistas de cepa (como el neófito y políticamente oligofrénico que le manejaba las redes sociales a Fausto Vallejo y que fue reciclado por Wilfrido) le ha dado la espalda al ex gobernador de Michoacán, la disputa por la estructura de Morelia se peleará entre maestro y alumno. A don Fausto habría que recordarle aquella frase que rezaba: “Cría cuervos….”.

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