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Suspenden permisos y siembra de maíz transgénico en México

Revolución TresPuntoCero

Benjamín Soto, el titular del Segundo Tribunal Unitario en materias Civil y Administrativa del Primer Circuito, anunció el día de ayer que continúa la suspensión de la autorización y siembra de maíz o cualquier otra semilla transgénica en México.

Desde el año 2009 cuando se autorizó la siembra de semillas genéticamente modificadas, la Red en Defensa del Maíz, integrado por organizaciones sociales y comunidades indígenas y campesinas, integrantes de movimientos urbanos, académicos, científicos, analistas políticos, entre otros, redactó y firmó una declaración en donde rechazaban la siembra del maíz transgénico en México, sustentando las afectaciones sociales e históricas “de 10 mil años de agricultura campesina e indígena que legaron  la semilla para todos los pueblos del mundo”;  las afectaciones naturales de la diversidad del maíz, 59 clases y miles de variedades y en la producción de miel, donde México ocupa el tercer lugar como exportador mundial de este producto.

La primera autorización de siembra de cultivos transgénicos fue otorgada a Monsanto, empresa trasnacional de agrobiotecnología, mejor conocida por los juicios que ha enfrentado en diversos países como Brasil y Estados Unidos, por los efectos de los transgénicos en la agricultura, quien pudo ingresar a México en el sexenio de Felipe Calderón  bajo la idea de que no era suficiente la producción de alimentos en México, y que con los transgénicos se incrementaría la cifra anual.

Cualquier semilla transgénica tiene un herbicida llamado glifosato el cual también tiene efectos en la salud humana, como lo ha comprobado la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el caso ejemplar de Argentina, productor de soya transgénica, en donde  hay numerosos casos de cáncer y mutaciones genéticas, según informan Catherine Marielle, integrante del Grupo de Ambientales, y Víctor Toledo, doctor e investigador en la UNAM Ecosistemas y Sustentabilidad, mediante el  documental Hijos del Maíz.

El maíz ha sido calificado como el alimento básico en la población mexicana “se ha evaluado su consumo cotidiano y en grandes cantidades”, informó la Red en Defensa del Maíz.

En México otras empresas trasnacionales, además de Monsanto, tienen plantaciones de semillas transgénicas, como lo son Syngenta, DuPont, Dow, Bayer, Basf, penetración que se favoreció con la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

Estados Unidos y Canadá prohibieron la plantación de trigo transgénico por lo que no existe en el mercado, argumentaron que no “querían comer transgénicos en el pan de cada día” a lo que cuestiona Adelita San Vicente, directora de Semillas De Vida  “¿por qué nosotros en nuestras tortillas sí?” en el audiovisual Hijos del Maíz.

La demanda colectiva en contra de la siembra de maíz transgénico se realizó en julio de 2013 junto con la suspensión, lo que ocasionó 100 impugnaciones por parte de las trasnacionales y el gobierno federal; y la realización de 22 juicios de amparo, donde 17 se han resuelto  a favor de la prevención y suspensión de la siembra de la semilla genéticamente modificada.

La detención de la siembra se mantuvo hasta que en 2015 el juez Francisco Peñaloza Haras cancelara la medida que impedía estos cultivos, por lo que  varias organizaciones sociales y ambientales, especialistas y académicos, como Greenpeace y la Unión Nacional de Organizaciones Regionales Campesinas Autónomas (UNORCA), integrada por campesinos y ejidatarios de 24 estados de la república, exigieron en agosto de dicho año  la suspensión de la siembra de maíz transgénico en México.

Entre los argumentos de Greenpeace para estar en contra de la siembra de semillas transgénicas es la confirmación de que el etanol de maíz no es sustentable como método de bioenergía, eleva los precios de los alimentos y amenaza la seguridad alimentaria.

La detención “temporal” de la siembra de maíz trasgénico será hasta que se decida la resolución definitiva, que puede tardar meses o años, período en el cual si se transgrede la ley  por parte de las empresas extranjeras ocasionaría un daño “irreversible”,  aclaró René Sánchez Galindo, abogado de ”Sin maíz no hay país” .

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