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Una década del Teatro Matamoros, la obra que nunca culminó

Tres pilares de la corrupción en Michoacán

En Michoacán existen tres casos que, como pilares de la corrupción estatal, permanecen hasta hoy día en la opacidad, con cuentas pendientes y sin fincar sanciones a los responsables. Se trata de la edificación del Teatro Matamoros en el centro de Morelia que se preveía estrenar en el Bicentenario de la Independencia de México, la construcción de la Presa Francisco J. Múgica en Tierra Caliente, y la llamada licuadora financiera que operó movimientos por más de dos billones de pesos en múltiples cuentas, provocando así la bola de nieve que mantiene al estado en constante crisis financiera.

Los tres casos se gestaron en el gobierno de Lázaro Cárdenas Batel quien, hoy al amparo de su nombre, procura protección del Gobierno Federal frente al escándalo que ha significado la operación de la empresa brasileña Odebrecht en México, y que en el caso de Michoacán tuvo participación en la construcción de la presa Francisco J Múgica.

En el caso del Teatro Mariano Matamoros, el proyecto arrancó desde el lazarismo con la compra del antiguo Cine Colonial en el centro moreliano y un inmueble aledaño. Posteriormente los apellidos Cárdenas Batel permanecieron vinculados al asunto, pero ya a través de Cuauhtémoc, hermano del exmandatario michoacano, quien durante la administración de Leonel Godoy Rangel fue designado presidente del Comité Técnico del Fideicomiso responsable de los trabajos de construcción.

La operación del Sistema Estatal Anticorrupción, no ha logrado en Michoacán clarificar o echar luz sobre estos asuntos, y apenas en noviembre pasado el Comité de Participación Ciudadana presentó denuncia formal por las irregularidades en la Presa Francisco J Múgica, obra sobre la cual la Auditoría Superior de Michoacán jamás logró aterrizar sanción alguna.

Esta es la primera de tres entregas que Revolución 3.0 presenta estos días a sus lectores sobre estos pilares de la corrupción en Michoacán.

…la obra que nunca culminó

Proyecto arquitectónico elaborado por Taller de Arquitectura Mauricio Rocha, imagen tomada de https://www.archdaily.mx/mx/02-124238/en-construccion-teatro-mariano-matamoros-mauricio-rocha-taller-de-arquitectura/1-274?next_project=no

Hace diez años, en vísperas de la conmemoración del Bicentenario de la Independencia de México, la administración del Gobierno del Estado encabezada por Leonel Godoy Rangel determinó que para tal celebración se cristalizaría el proyecto ideado en el lazarismo con la adquisición del Cine Colonial. Se trató de la construcción del Teatro Mariano Matamoros con un esquema de primer mundo en pleno corazón de Morelia, con múltiples escenarios y capacidad de albergar a mil personas para conciertos, 600 de pasarela y 800 de cine.

Hasta el momento tal obra no ha sido inaugurada, continúa absorbiendo recursos públicos, y permanece a marchas forzadas sin perspectivas reales de una pronta culminación.

El 29 de abril de 2009 se formalizaría la instalación del Comité Técnico del Fideicomiso encargado de los trabajos de construcción del Teatro, Cuauhtémoc Cárdenas Batel fue nombrado como su presidente y el proyecto fue avalado por el ayuntamiento de Morelia, entonces encabezado por Fausto Vallejo Figueroa quien previamente, el nueve de diciembre de 2008 firmó el acta constitutiva del referido Fideicomiso. Cuatro años después en 2012, ya como Gobernador del Estado, Vallejo ratificó la permanencia del referido Fideicomiso.

Desde 2012 la Auditoría Superior de Michoacán detectó irregularidades en la ejecución de la obra -durante el proceso de fiscalización de la Cuenta Pública 2011- pese a ello, el esquema de los trabajos permaneció junto con los personajes encargados de realizarlos.

Para entonces el órgano fiscalizador reportaba la realización de 42 obras para el Teatro Matamoros, con un monto pagado de 163.2 millones de pesos y 112.8 millones pendientes de pagar a 20 empresas y proveedores: Grupo de Oro, Alismobile, Armeca Ingeniería, Bufete Global de Desarrollo de Ingeniería, Constructora de Obra y Proyectos Eléctricos de Michoacán, Corvic, Supervisión y Construcción, Constructora Limón, Grupo BAYSA, Hidrodesarrollos Nacionales, Hufcor Air Wall, Ingenieros Contratistas en Instalaciones, Materiales y Construcciones Alfer, Objeto 1, Proyectos e Instalaciones de Sistemas de Aire, Proyectos Integrales de Michoacán, Supervisores Técnicos, Taller de Arquitectura Mauricio Rocha, Teletec de México, Javier Venegas Escalante y Raúl Ernesto Ferrer Sánchez.

El gasto ejercido en la obra para entonces –entre pagado y contratado- superaba ya el monto autorizado para ejercer por 267.4 millones de pesos, al sumar un total de 276.04 millones de pesos.

Incluso a algunos de los proveedores se les había pagado montos superiores al total contratado y autorizado en actas, tal fue el caso del Taller de Arquitectura Mauricio Rocha con 14.9 mil pesos de más, y Corvic, Supervisión y Construcción con una suma de 95.9 mil pesos por arriba de lo pactado y otra de 242.9 mil pesos de más.

Con la fiscalización de la Cuenta Pública 2011, vino la primera revisión hecha por la Auditoría Superior de Michoacán al Fideicomiso, por lo que se tomó la decisión de examinar la documentación desde la creación del mismo, el problema fue que desde ese primer momento no se otorgaron facilidades para la revisión y no fueron entregados los estados financieros emitidos por la fiduciaria.

Reporte ASM sobre el Teatro Mariano Matamoros en la fiscalización de la cuenta pública 2011

Luis Arturo Palma Sepúlveda, entonces auditor Especial de Fiscalización Estatal en la Auditoría, recomendaría una revisión y cuantificación del proyecto ejecutivo del Teatro y sus modificaciones, el levantamiento de inventarios del mobiliario nuevo y preexistente, y la revisión de la planeación y coordinación de los diferentes contratos de la obra.

La Auditoría alertaba desde entonces que el Fideicomiso había usurpado funciones de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas, iniciando la obra sin un presupuesto base, sin diversas licencias y permisos, con adjudicaciones directas sin autorización, y con pagos de altos honorarios.

Pese a la falta de transparencia y avance, Gobierno del Estado continuó inyectando recursos, en 2012 fueron 15 millones 146 mil 431, y en 2013, sumaron 30 millones 315 mil 729 pesos, conforme a los datos contenidos en la Cuenta Pública Estatal 2013.

En 2015 la Auditoría Superior de Michoacán (ASM) mantenía el registro de más de cuatro decenas de obras contratadas por un monto de 276 millones de pesos, con un incremento del 209 por ciento en su costo original.

Leonel Godoy tenía otras cifras, tanto que en su cuarto y último informe de Gobierno el ocho de febrero de 2012, aseguró que en la construcción del Teatro sólo se habían gastado 199 millones de pesos.

Formalmente no existe claridad sobre la cantidad de recursos invertidos hasta el momento en esta obra que de inicio –según los reportes periodísticos de la época- se anunció con un costo de 150 millones de pesos de inversión.

Otros datos son los que se han manejado en el Congreso del Estado conforme la información oficial que los diputados que se han interesado en el tema han podido allegarse. En 2016 la Comisión de Cultura de la LXXIII propuso la creación de una Comisión Especial Investigadora pero topó con pared en el Pleno Legislativo que impidió su conformación.

En los datos que para entonces manejó dicha Comisión se consignaba que la obra fue estimada con un costo de 365.3 millones de pesos, de los que para 2016 ya se habían ejecutado 237.7 millones.

Construcción de base de gradería al interior de la obra

Las irregularidades en la operación del Fideicomiso del Teatro que a lo largo de tres años detectó la Auditoria Superior de Michoacán son múltiples, de entrada porque al tratarse de un ente público debió coordinarse con la dependencia que cumpliera ante el gobierno estatal la capacidad técnica de desarrollar una obra, ya que ni la Ley Orgánica de la Administración Pública del Estado, ni la Ley de Entidades Paraestatales facultan a un fideicomiso a realizar obra.

En las actas de las reuniones operativas de los integrantes del Fideicomiso se da cuenta de los acuerdos para presupuestar obras de remodelación y obra nueva “sin establecer en base a qué se determinó dicho presupuesto ya que no está respaldado por un catálogo de conceptos, cálculo del análisis de precios unitarios con base a las especificaciones, normas de calidad de los materiales y procedimientos de constricción y no se establece que el Comité Técnico contara con un anteproyecto para dicho presupuesto estimado”.

Con esas irregularidades de origen, los informes de la Auditoría señalarían que se autorizó la contratación y los honorarios del arquitecto Mauricio Rocha Iturbe, pese a que fue la única propuesta para la elaboración del proyecto arquitectónico.

“Sin tener un análisis previo o presupuesto base, no se tiene certeza del porqué se inició la ejecución de los trabajos sin contar con un Programa Operativo Anual y sus respectivos presupuestos, lo que ha derivado en un incremento del costo de la obra autorizado de hasta un 209 por ciento del monto considerado en el presupuesto estimado”.

“No es claro el procedimiento que se siguió para determinar que la obra requiere aplicaciones de sistemas y procedimientos de tecnología avanzadas, los procedimientos, criterios y programas de obra para establecer que la modalidad de adjudicación directa fuese la mejor opción de contratación, incumplimiento con lo establecido en el artículo 26 de la Ley de Obras Públicas del Estado y sus Municipios”.

Al carecer de una dependencia coordinadora con la capacidad técnica para llevar a cabo el procedimiento referido, el órgano fiscalizador consideró que no se aseguró al Estado las mejores condiciones disponibles en cuanto a precio, calidad, financiamiento, oportunidad y demás circunstancias pertinentes de acuerdo a lo que establece la Ley.

Escaleras de acceso a la parte superior de la obra

En la recta final de 2015, finalmente la Auditoría Superior de Michoacán anunció a través de una declaración de su entonces titular, José Luis López Salgado, que Cuauhtémoc Cárdenas Batel, estaba sujeto a un procedimiento de responsabilidades por las irregularidades detectadas en la obra.

De manera formal no fue sino hasta julio de 2016 cuando arrancaron los procesos administrativos de responsabilidades sobre quienes se detectó, incurrieron en irregularidades por 158 millones de pesos en el proceso de construcción, abarcando al presidente y los integrantes del Comité Técnico del Fideicomiso, y a funcionarios estatales de los que nunca se reveló el nombre.

Pero antes –en septiembre de 2015-, con el escándalo y la presión a cuestas, Cuauhtémoc Cárdenas Batel determinaría demandar al Gobierno del Estado por más de dos millones de pesos de salarios caídos y prestaciones durante su estadía como presidente del Comité.

El Gobierno Estatal rechazaría la existencia de una relación laboral con Cárdenas Batel y calificarían como inverosímiles las cantidades esgrimidas en su querella.

En su paso por la gubernatura estatal, Salvador Jara Guerrero contribuiría a complicar aún más el asunto al determinar en febrero de 2016 la creación de un nuevo Fideicomiso en el que se autonombró como presidente, dejando fuera al ayuntamiento de Morelia.

Por un lado estaba aún el Fideicomiso Banamex creado en 2009, en donde el gobierno estatal participaba como Fideicomitente y Fideicomisario en primer lugar, y el ayuntamiento en segundo lugar, y en el que hasta marzo de 2016 aparecía Cuauhtémoc Cárdenas Batel como presidente del Comité Técnico de dicho Fideicomiso, y Salvador Abud como vicepresidente, en tanto que como secretario técnico Jorge Luis José González Gómez, y como Comisario del Fideicomiso, Roberto Coria Villafuerte, ex contralor del estado.

Jara ordenó la creación del Fideicomiso “Actinver”, mismo que contemplaba la reactivación y conclusión de la obra, aunque para entonces trascendió que su intención era dejar la presidencia a su esposa Catherine R. Ettinger una vez que dejará él el cargo de gobernador, situación que no prosperó.

Los datos sobre el gasto en la obra continuaron creciendo, a tal punto que en octubre de 2017, la entonces presidenta de la Comisión Inspectora de la Auditoría Superior de Michoacán, Yarabi Ávila González, reportaba un gasto detectado superior a los 600 millones de pesos, esto al aprobarse en el Congreso  la realización de una auditoría forense para esta obra y para la Presa Francisco J Múgica, de la cual jamás se conocieron los resultados.

Los anuncios de inversiones y de la inminente culminación de la obra, han sido parte también del Gobierno encabezado por Silvano Aureoles Conejo. En 2017 se anunció una inversión de 28.2 millones para su conclusión. Para 2018, las autoridades hablaban de la necesidad de 118 millones de pesos para acabarla.

En agosto de este año hubo un nuevo anuncio, 12 millones más, aunque acotando que serían insuficientes para terminar.

Finalmente este lunes nueve de diciembre, el gobernador Silvano Aureoles volvió a hablar del asunto asegurando que, ahora sí para el 2020 se concluirá el Teatro Matamoros aunque, con la advertencia de que aún hacen falta otros 95 millones para lograrlo.

Ahora sí, promete Silvano Aureoles que concluirá la obra en el 2020

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