HomeOpinión 3.0Una gran mujer, Ofelia Cervantes Villalón

Una gran mujer, Ofelia Cervantes Villalón

Citlali Martínez Cervantes

 

Llegaste con Benito Juárez y te fuiste

con Melchor Ocampo…

Oración Fúnebre de su nieto Hirepan

Ante el féretro, en el Colegio de San Nicolás.

Mi madre, mi Ofelita linda, murió en mis brazos, el 6 de enero de 2011, a las 20:00hrs., en la Sala de Urgencias del IMSS-Morelia. El día 7, su féretro fue trasladado a su querido Colegio de San Nicolás de Hidalgo, donde se le hizo una sentida despedida a al pie de la estatua de Miguel Hidalgo. El homenaje fue organizado por nuestro gran amigo, el Dr. Hiram Ballesteros Olivares. Hablaron con la voz entrecortada, su colega y amigo, el Maestro de Literatura del Colegio Marco Antonio López López; así como su nieto, mi hijo, Hirepan Maya Martínez, con cuyas palabras inicio este escrito. Estuvieron presentes varios familiares, amigos, Maestros universitarios.

Hoy, 6 de enero de 2018, su Colegio y su Universidad que tanto defendió y por la que estuvo en prisión en 1966, está sufriendo la más grande de las agresiones de que ha sido víctima en su larga existencia. Estoy segura que sigue, codo con codo, al lado de los nicolaitas que estamos defendiendo la dignidad, el respeto, la autonomía de la máxima Casa de Estudios Superiores en el Estado de Michoacán.

Desde niña manifestó una gran inclinación al estudio y a la lectura, para lo cual contó con el apoyo y la orientación de su tía la Profesora Mercedes Cervantes, hermana de su papá, Casimiro Cervantes, hombre humilde, de origen campesino, de oficio talabartero, sin “escuela”, pero también aficionado al estudio en forma autodidacta.

Su tía estudió en la Normal Superior y fue una influencia decisiva en Ofelia: siendo Directora de la Normal Rural de la Huerta, en Morelia, solía llevársela con ella para ponerla a leer. Siempre estuvo al pendiente de su formación escolar.

Como estudiante del Colegio de San Nicolás, donde cursó Secundaria y Bachillerato, la joven Ofelia, además de excelente estudiante, fue asidua y ávida lectora en la Biblioteca Pública y Universitaria.

Y en ese ir y venir del Colegio a  la Biblioteca, se encontró en el camino al joven Profesor de Literatura y constante lector en la Biblioteca: Ramón Martínez Ocaranza, quien fue su Maestro de Literatura y su guía en sus lecturas. El siguiente paso fue el amor, que les duró toda la vida y aún continúa.

Al terminar el Bachillerato, como ya D. Ramón se había ido a la ciudad de México, un poco por vocación y un mucho por amor, le manifestó a su tía su interés por estudiar en la Normal Superior la Carrera de Maestra de Literatura. Con ella trabajó en el Instituto de Capacitación del Magisterio.

En México, se casó con el entonces Profesional del Partido Comunista, comisionado en el periódico de ese Instituto Político, “La Voz de México”. En esa ciudad nací yo, su primera hija, a quien Ofe pensaba poner el nombre de Coatlicue,  pero el amigo de ambos, José Revueltas, me puso Citlali.

Al quedarse ambos sin trabajo, nos trasladamos los tres a la ciudad de Jiquilpan, la tierra paterna, donde permanecimos dos años.

Al conseguir mi papá clases en la Universidad Michoacana, nos cambiamos a Morelia, donde nacieron sus otros dos hijos, María y Juan Ramón.

Con mi papá y sus tres hijos compartió, apoyó, celebró y lloró las hazañas de la guerra civil española en contra del fascismo encabezado por Francisco Franco y a favor de la República, así como la derrota de ésta. Junto al Gobierno del Gral. Lázaro Cárdenas y el pueblo de México, recibió al exilio español, primero a los llamados “niños de Morelia” y luego a los grandes intelectuales y artistas, algunos de los cuales llegaron a la Universidad Michoacana, como María Zambrano, García Bacca, los hermanos Xirau.

¡Con cuánta emoción recordó, hasta sus últimos días, su asistencia a las clases de Adolfo Sánchez Vázquez y Fernando de Buen!

¡Cómo le gustaba decir, con lágrimas en los ojos, el poema de Rafael Alberti! :

Madrid, corazón de España

Late con pulsos de fiebre.

Si ayer la sangre te hervía

Hoy con más calor te hierve.

Ya nunca podrá dormirse

Porque si Madrid se duerme

Querrá despertarse un día

Y el alma no vendrá a verte….

Madrid, que nunca se diga,

Nunca se publique o piense

Que en el corazón de España

La sangre se volvió nieve…

La heroica epopeya española marcó el compromiso de ambos con la lucha social, mismo que inculcaron en sus hijos, a través de las canciones de esta lucha, la lectura del Romancero Gitano de Federico García Lorca, la música del Homenaje a este poeta, de Silvestre Revueltas.

Además de atender su casa, a sus hijos y, sobre todo, a D. Ramón, pronto empezó a destacar en las actividades a las que se dedicó toda su vida: como promotora cultural en el Instituto de Relaciones Exteriores México-URSSS sección Michoacán, del que era Presidente su esposo, aunque fue ella, en realidad, la responsable de organizar todos los eventos que allí tuvieron lugar; como Profesora de Literatura en el Instituto de Capacitación del Magisterio, en la carrera Técnica de Biblioteconomía de la Universidad Michoacana y, finalmente, en el Colegio de san Nicolás, donde impartió la materia de Literatura Mexicana e Iberoamericana en el 2º año del Bachillerato.

Como luchadora social, fundó y dirigió la Asociación de Mujeres Independientes de Michoacán; estuvo en el Movimiento de Liberación Nacional; con Enrique González Rojo, fundaron y dirigieron la Liga Leninista Espartaco en Michoacán; participó en los movimientos universitarios de 1963 y 1966 (año en el que estuvo presa de octubre a diciembre, junto a su esposo y otros universitarios); formó parte del Comité en contra de la instalación del reactor nuclear en el lago de Pátzcuaro, de los Comités de apoyo a Cuba, Vietnam, República Dominicana, países de Centro y Sud América, Palestina y, en general, de todos los pueblos del mundo en lucha por su libertad y por su liberación nacional.

Como espartaquista, recorrió las colonias marginadas de Morelia y sus alrededores: Tenencia Morelos, la Mintzita, Álvaro Obregón, organizando círculos de estudio sobre marxismo-leninismo e historia de México. También apoyó a sus habitantes con medicinas, ropa, alimentos que previamente recababa en Morelia.

¡La recuerdo siempre con un carrito para el mercado, pero lleno de libros, revistas, medicinas, para llevar luz, consuelo y comida a esos lugares! ¡Como PelágueiaVlasova, el personaje de La Madre de Máximo Gorki!

Apoyó también la creación de la Unión de Comuneros Emiliano Zapata dirigida por el Lic. Efrén Capiz y su esposa la Lic. Eva Castañeda; organización con la que siguió siempre de manera solidaria.

Participó en la solidaridad con los presos políticos de los ‘70s, sobre todo integrantes de los movimientos guerrilleros y, en particular, del Movimiento de Acción Revolucionaria.

A partir de los primeros días de enero de 1994 y hasta sus últimos días, se incorporó de lleno y con gran intensidad a las actividades de apoyo al Ejército Zapatista de Liberación Nacional, organizando con otros compañeros, primero el Comité Michoacano de Apoyo a Chiapas y luego el Comité de Diálogo Utopía. Viajó varias veces a ese Estado, incorporada a las caravanas de acopio que se iniciaban en Canadá y a la que se iban incorporando vehículos en el trayecto, incluyendo Michoacán que cooperó con varias toneladas de víveres, ropa, medicinas y otros apoyos llevados por ella y otros compañeros.

También asistió a varios eventos convocados por la Comandancia Zapatista a través de su vocero el Subcomandante Marcos, tales como la Convención Nacional, el Intergaláctico, el Congreso Indígena de Nurío, Michoacán, donde concluyó la Marcha por el Color de la Tierra encabezada por la Comandancia Zapatista y otros.

Como Maestra en el Colegio, se distinguió por su disciplina, responsabilidad, puntualidad y, sobre todo, por la sencillez y claridad con que impartía su cátedra, de un elevado nivel académico en sus contenidos.

Dejó varios manuscritos y mecanuscritos sobre diversos temas: la guerra civil española; la expropiación petrolera; la revolución mexicana; crítica literaria; los pueblos indígenas de México; el movimiento zapatista.

Pero nunca con el afán de publicarlos, sólo con fines didácticos, de difusión.

“Muy humildemente”  ocupó el lugar que creyó le correspondía: ser el pilar en el que D. Ramón encontró la estabilidad, el impulso, el apoyo para dedicarse a su obra.

En vida de mi papá,Ofe lo impulsó a publicar sus primeros Poemarios e, incluso, financió dos de ellos: Elegía de los Triángulos y Patología del Ser.

Después encontró refugio al gran dolor por la pérdida de su compañero, dedicándose a organizar su archivo; inventariar la biblioteca y publicar varios Poemarios: La Edad del Tiempo (libro póstumo), el Libro de los Días, Vocación de Job, la Autobiografía (2ª Edición), Cuaderno de Literatura Indígena  (3ª Edición), De la Vida Encantada.

Gracias, Ofelita linda, por ser mi guía, mi ejemplo a seguir en el compromiso que me heredaste con las mejores causas del pueblo mexicano y de todos los pueblos de la tierra en lucha por su libertad.

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